Crítica cine: Spellbound (1945)

Una psiquiatra protege la identidad de un hombre con amnesia que ha sido acusado de un crimen.

Dirigida por: Alfred Hitchcock.

Protagonizada por: Ingrid Bergman, Gregory Peck, Leo G. Carroll, Michael Chekhov.

País: Estados Unidos.

Género: Suspenso.

Duración: 111 minutos.

Spellbound es una película sencilla que juega con los básicos niveles de la psiquis para poder demostrar que poder del amor es totalmente ilógico pero demasiado tangible. Es tan importante esto que en un momento de la película en el que debería haber fuerza por encontrar la verdad nos dejamos llevar por el sentimiento de un personaje. Ella le dice que está con él como su médico y el la toma y ella se deja besar frenéticamente mientras repite que no tiene nada que ver con amor. Así como esto es totalmente claro para nosotros, la trama se mantiene totalmente viva para que encontremos la verdad. Es fácil encontrar la verdad. Lo que no es fácil es entender el por qué de todo lo que ha pasado.

Spellbound va sobre una institución psiquiátrica que ha recibido a un nuevo director, un hombre muy exitoso y demasiado joven para la posición. Pero esto no es lo que le importa a la Dra. Petersen (Bergman) quien rápidamente cae en las manos del joven quien demasiado rápido revela que no es quien dice ser. Es un impostor. El mismo no sabe quien es. Pero tan absurdo como suena esto, es intrigante. De inmediato todo se convierte en un juego de policías lo cual Hitchcock sabe manejar muy bien. Bergman es la contraparte romántica perfecta. Tan vulnerable pero tan poderosa en sus primeros planos. Peck nunca niega su talento. Pero el punto más álgido de la película es aparición del Dr. Brulov, ingeniosamente interpretado por Chekhov. Y la descripción de un sueño de J.B. (Peck, quien no es Edwardes obviamente), la cual diseñada por Dalí, sigue siendo lo más resaltante del filme. Es algo que debe verse unas cuantas veces. Analizado o no, las referencias a Buñuel son claras.

Spellbound cuenta con detalles técnicos y creativos típicos de Hitchcock. Y aunque la trama no sea tan atractiva como debió ser, la producción está totalmente manipulada por el director. La música es una de las mejores bandas sonoras de la historia y si bien no está en la onda de thriller, es totalmente apegada a la época de grandes producciones ambiciosas que podían darse el lujo de contratar a Dalí para diseñar una sola secuencia. Lo lamentable es que el productor David O. Selznick no simpatizaba con Dalí y cortó casi 15 minutos de la secuencia y botó esas “joyas”. Bien o mal, nunca sabremos que contenía eso y si cambiaría o no, la tonalidad de la película. El hecho es que el resultado aunque circunstancial fue apropiado y no pesado para quienes estábamos conociendo a un personaje con demasiado en la cabeza. Si la intención de Hitch hubiese sido meterse en la cabeza de Peck estoy seguro de que hubiese hecho una película solo de una sesión con la doctora. Pero en vez de esto, tomó dos personajes y los unió por la esperanza de encontrar la verdad, exonerar y perdonar, y vivir para siempre ligados por un hecho horrible como el asesinato de alguien.

Calificación: ***

Un trailer

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