Crítica cine: La Historia Oficial (1985)

Después de la dictadura en Argentina, una mujer lleva una vida pudiente hasta que un día empieza a sospechar que no todo es tan perfecto como parece.

Dirigida por: Luis Puenzo.

Protagonizada por: Norma Aleandro, Hector Alterio, Chunchuna Villafañe, Hugo Arana, Guillermo Battaglia, Chela Ruiz, Patricio Contreras, Analía Castro.

País: Argentina.

Duración: 112 minutos.

Cuando La Historia Oficial comienza y la secuencia recorre las caras aterradas por el regimen invisible sabemos que estamos a punto de ver una película fuerte y llena de emociones. Pero creo que las palabras se quedan cortas para lo que se muestra a continuación. No hablo de escenas violentas ni torturas obvias. Hablo de una carga, un poder, un sentir que la película trae como emblema. No es algo intencional. Es el reflejo de una época y los hilos que movían las marionetas de los poderes en la Argentina de los 70 y 80. No se mucho de lo que pasó, pero realmente tampoco me hace falta para entender y apreciar el filme. No se trata de una película con evidencia. Se trata de un recuento del espíritu de un hecho tan horrible como la naturaleza infrahumana de un régimen político autocrático y que puede atentar contra la población. Quizás me estoy desviando del tema de la película, y por eso me disculpo pero es imposible descartar que la película aunque no refleje la inconsistencia de las personalidades políticas, si refleja una parte de la decadente sociedad con la que quedó el país luego de la Guerra Sucia. Sociedad, una palabra demasiado ambigua para poder describir luego de ver la película.

Cuenta la historia de una familia pudiente que ha sido diseñada al modelo de lo que quedó y de los que resultaron “triunfantes” luego de la Guerra Sucia. Esa reorganización infame que tanto caracteriza a la época. Esta familia está conformada por el padre, negociador de fama cuestionable, una madre, profesora de historia que enseña lo que el gobierno quieren que enseñe, y una niña, adorable e inocente. La familia funciona porque tiene que hacerlo, por ser convencional. Pero la felicidad es carente. Obvio que no siempre han sido así pero por aprovecharse ahora forman parte de una élite adinerada por razones ilegales. Un día, la madre, se reúne con sus amigas y nos damos cuenta de que hay esferas sociales variadas en medio de este grupo. La tensión es obvia cuando sabemos que una es una exiliada que ha regresado con una autopromesa de volver a un pasado ideal. Esta misma chica la revela a la protagonista que le han torturado en esos años, su esposo es un desaparecido y también ha descrito como las madres eran despojadas de sus niños para luego ser vendidos. De inmediato, la madre empieza a sospechar de la procedencia de su hija quien fue adoptada cuando era una bebé.

 A leguas se nota que es una película de alto calibre dramático. Pero no se torna una película triste. Tampoco se convierte en la lucha personal de una madre. Es un compendio de hechos que nos describen perfectamente la época y al mismo tiempo que sirve como una posible historia real, también sirve como una crónica de todos los movimientos ilícitos en los que la gente de la alta sociedad podía involucrarse. Interesantes son las escenas de la profesora con los estudiantes, quienes se consideran a sí mismos revolucionarios de ideas y así lo demuestran a su profesora quien con fracaso notorio defiende un gobierno totalmente absurdo. También hay pistas de lo que pudo haber pasado a aquellos que hablaban y pedían cuando no debían hacerlo. Solamente pistas sutiles que son mas aterradoras que cualquier escena de tortura.

El punto más alto de la película viene de la interpretación de Norma Aleandro quien en todas las escenas puede mimetizarse con una facilidad increíble considerando lo difícil que debe haber resultado hacer la película. La actriz está a la orden de una emoción que no demuestra con tanta expresión pero tampoco hace falta. Ella con su mirada intensa, nos muestra que adentro siente algo y no muchas actrices pueden lograr eso. Es una mujer audaz pero humana,  y al final cuando debe aceptar lo inaceptable, se desploma ante lo ético de la situación. Una escena admirable, pero también tan fuerte que se torna difícil de ver. El final perfecto para una película perturbante.

La Historia Oficial fue la primera película latinoamericana en ganar un Oscar y mucha gente dice que lo ganó por razones políticas. No tengo recuerdos de la época pero analizando las cosas desde casi 20 años después, puedo afirmar que no importa la razón, el hecho es que lo merece. Es una película intensa que tiene la capacidad de mostrar de manera cinemática el matiz de una época mediante el uso de un hecho tan horrible como el ser padre de un hijo que no te merece. Para mí, la mejor justificación para deplorar todo lo que ocurre en este tipo de sociedades. O mejor dicho suciedades.

Calificación: ****

Un trailer

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