Crítica cine: Which Way Home (2009)

Documental sobre inmigrantes ilegales que deben viajar encima de un tren por miles de kilómetros para ver si pueden formar parte del sueño americano.

Dirigida por: Rebecca Cammisa.

Año: 2009.

País: United States.

Duración: 90 minutos.

Los documentales a menudo muestran hechos reales con objetividad tremenda. Todo depende de la capacidad de un buen director para poder reunir todos los hechos, todas las opiniones, y así plasmarlos en un cuento de hora y media por medio del cual nos sintamos identificados con una historia. Es así de sencillo. El formato utilizado se presta para poder reflejar lo que no se puede contar en ficción (ni siquiera cuando algo se basa en hechos reales), ni en libros, ni en diarios, ni en cualquier otro medio de comunicación. Seamos claros, la crudeza es algo que no se puede obviar cuando se documenta algo, y el ejemplo más transparente de esto es el documental Which Way Home, el cual nos resume en una hora y media la historia de millones de niños que visualizan el sueño americano y al intentar poseerlo, la suerte les juega lo que mejor tenga para ellos en ese momento. Con hechos reales no se juega, y la directora Rebecca Cammisa considera esto como una ley al mostrarnos de cerca lo que realmente pasa en las fronteras de USA. y los millones de inmigrantes que anualmente intentan cruzarlas.

Se toman las historias de varios niños que están intentando cruzar esta frontera. Desde Guatemala viene la mayoría y el método utilizado es montarse encima de los trenes de carga y así viajar miles de kilómetros hacia Mexico para luego intentar cruzar. Los acompañan cientos de adultos pero nunca vemos sus caras. Son arraigados a la situación. La directora con constancia considera la madurez del ser humano como el punto crucial para filmar. De hecho las pocas entrevistas que nos regala se basan en esto, el salto desde la niñez hasta lo que sea que venga. Los niños en los trenes pasan de ser inocentes a ser víctimas de un sistema que les engaña, y que sus padres apoyan curiosamente. El destino final es la felicidad, pero no a todos les ocurre lo mismo. A uno lo deportan, otro se vuelve un indigente, otro es “encarcelado” en un refugio de menores hasta que lo devuelven a su país de origen. Es conmovedor ver como el niño revela que el refugio no pinta lo que en verdad imaginó.

Pero quizás lo más impactante del documental es el destino incierto que todos tienen. La directora documenta que todos los niños han regresado a un estatus denigrante y hay dos específicamente de los cuales no se sabe que les pasó. Esto resulta aterrador. Tal vez consideren que exagero pero honestamente es una de las cosas más impactantes que he visto en el cine. Dos niños que son entrevistados por 5 minutos. Van a USA a reencontrarse con familiares. Ellos sonríen a la cámara con inocencia pero segundos después se desploman ante la tristeza de no haber visto a familiares en años. Y luego al final nos enteramos de que nunca se supo más de ellos. Simplemente quedé sin palabras. Y es que el documental causa shock pero no de manera intencional. Son hechos reales que la directora nunca filtra y los presenta como una propuesta de análisis de la condición humana.

Más interesante aún es leer sobre las circunstancias al filmar. Uno no puede dejar de imaginar lo difícil que fue documentar esto desde el punto de vista de primera persona de niños, los cuales pueden tener emociones encontradas en cualquier momento y mandar a la mierda al equipo de filmación. Pero no fue así. Los niños son curiosamente optimistas y dejan que sus vidas sean filmadas con un equipo fetichista que necesita contar las historias de ellos. Son unas estrellas en el corazón de cada uno de los espectadores. Y sin embargo, la directora se cuida mucho en tergiversar una historia y enfocar hacia alguno de los lados. Nunca apoyamos lo que hacen los niños. Simplemente queremos que tengan una mejor vida. Y aunque sepamos que al cruzar no les espera algo fácil, nos identificamos con su causa: buscar algo mejor para ellos y sus familias. Imposible no hacerlo.

Es un documental que debe ser visto con mucha objetividad. No es fácil de ver. Ninguno de los documentales de HBO lo es, pero es necesario presenciar esto para tener más información sobre la situación. Simplemente impresionante.

Calificación: ****

Un trailer

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