Crítica cine: Poltergeist II: The Other Side (1986)

Secuela de la famosa película producida por Steven Spielberg. Carol Anne sigue siendo atormentada por demonios y esta vez son más agresivos que nunca.

Dirigida por: Brian Gibson.

Protagonizada por: JoBeth Williams, Craig T. Nelson, Heather O’Rourke, Oliver Robins, Will Sampson, Zelda Rubinstein, Julian Beck.

País: Estados Unidos.

Género: Horror.

Duración: 90 minutos.

Cuando Poltergeist (la primera) termina. Sentimos que hemos sido embestidos por una maquina cinematográfica de alto calibre ideada por alguien que nunca pensó en horror y que sin embargo lo pudo hacer (Spielberg). Sin embargo, la necesidad de una secuela que pudiera igualar o superar estuvo ahí siempre. Y con el éxito seguro de la primera entrega, pensar en la continuación fue algo seguro. Siempre lo fue. Pero para poder llegar a imaginar un filme que pudiera explicar los hechos que transcurrieron en la primera entrega es algo casi imposible. Los que quisieron hacerlo quedaron condenados y totalmente desligados de una generación de cine que tuvo excelentes películas y excelentes secuelas. Aquí veremos el por qué.

El filme continua con los Freelings viviendo en otra casa donde supuestamente no hay fantasmas (ausente la actriz Dominique Dunne quien interpretaba a la hermana de Carol Anne y quien fue brutalmente asesinada por su novio – un hecho que le da combustible a la maldición) y en donde viven con su abuela. Carol Anne al parecer tiene poderes psíquicos y en unos minutos de película notamos como se comunica con su abuela quien fallece en esos pocos minutos. Se añaden dos personajes que son cruciales para la trama. Uno es un indio americano que llega para ayudar a los Freeling. El otro es el Reverendo Kane quien logra ser un punto resaltante como un excelente villano que no aparece lo suficiente. Tangina también vuelve. Juntos deberán defender a Carol Anne de Kane quien es un espíritu que vive en carne y hueso y desea relanzar un batallón de espíritus mediante la capacidad de Carol Anne para unir a dos mundos.

El filme está bien producido. Pero sus personajes no logran comunicación con el director quien tampoco hace mucho para poder visualizar un guion que estuvo bien escrito pero mal plasmado por el mismo. Hace falta la gran dirección del maestro Spielberg. Carol Anne se ve debilitada por la carencia de la magia que tanto vimos en la primera entrega y que solo pudo ser explotada por ese gran director. Esto no es suficiente para descartar automáticamente y el filme es salvado por un contenido denso y casi invisible. Este contenido es la explicación compleja de todo lo que causa el verdadero Poltergeist. O algo así. Realmente la película está empobrecida por su director en su tercer acto en el que los personajes actúan como parte de una película para niños y que quiere resolver todo demasiado rápido para mi gusto.

Una secuela infame. Una maldición supuesta. Una franquicia destruida e insostenible. Un aura a fracaso. Todos son factores que sentimos cuando termina esta secuela que siempre debió hacerse pero en otro momento y con otro sentido. Sin embargo, esto no quiere decir que no sea un filme efectivo a manera de continuación de algo que nos dejo boquiabiertos. El justificar es innecesario, lo se. Pero siempre voy a defender este tipo de poemas a lo amargo de una historia que nunca fue bien contada y que muchos sienten que no debió continuarse. El filme no es débil. El filme es fuerte bajo un principio de segunda parte. Cuando ligamos la eterna comparación al filme original con este sentir universal, obtenemos el rechazo absoluto. Es lamentable.

Un filme solo para amantes absolutos de la franquicia que tanto marco ese verano del 82 en el que nací y también la maldición de Poltergeist. Esa maldición que destruiría lo valido de una tercera entrega que ya era condenada sin ser hecha siquiera. Este rechazo era una preparación para la debacle que fue la finalización de una saga poco admirada y poco entendida pero que siempre vivirá en lo más profundo de tus miedos.

Calificación: **1/2

Un trailer

Comments

  1. Carolina says:

    Amo estas pelis!!! La primera y esta segunda de la saga son maravillosas.
    El actor que encarnó al Reverendo Kane padecía cáncer y fue deliberadamente puesto por el director en ese estado ya terminal de su enfermedad para que pudiera “vomitar” su halo de muerte “impregnando la cinta de celuloide” con un verdadero efecto macabro real. (al igual que en Poltergeist I se usaron cadáveres reales para dotar de anima macabra y de concreta y putrefacta degradación a la cinta)
    Cuando Henry Kane dice “You gonna die” el director dijo que el moribundo actor Julian Beck realmente impregnó de muerte a la cinta de celuloide.
    Hacer estas dos primeras películas fue un acto rayano al chamanismo, pese a que muchos sostengan que esto fue sólo parte de la maquinaria de marketing.

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