Crítica cine: Killer Joe (2011)

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La vida de una familia disfuncional entra en peligro cuando la deuda de uno de ellos hace que tenga que contratar a un asesino para que mate a su madre y así cobrar un seguro de vida.

Dirigida por: William Friedkin.

Protagonizada por: Matthew McCounaghey, Emile Hirsch, Juno Temple, Gina Gershon, Thomas Haden Church.

País: Estados Unidos.

Genero: Drama, thriller.

Duración: 102 minutos.

William Friedkin ha sido un director con una carrera curiosamente corta. Al parecer, Friendkin es meticuloso y totalmente inesperado al elegir sus guiones y como filmarlos. No es por menos que los altibajos de los cuales ha sido testigo sean tan poco determinantes. Es simplemente alguien que no figura de manera trascendental para la industria. Sus producciones de bajo perfil son hechas con calidad pero sin girar hacia lo comercial. Nadie dice que haya algo malo con esto. Al contrario. Su afinidad con lo independiente y la defensa propia de su trabajo lo hacen un director único con películas únicas. Con Killer Joe, su último trabajo, no hay diferencia. Friendkin entrega con facilidad un producto difícil de aceptar pero hecho de manera perfecta. Lo sabemos y aunque nos cueste digerir tanto, es también una realidad que no podemos dejar el cuento sin acabar y debemos llegar hasta el final, cueste lo que cueste.

En Killer Joe conocemos a los Smith, la familia más disfuncional y más absurda que puede existir en Texas. Chris (Emile Hirsch) es un maleante que se mete en cual negocio redondo encuentre porque no sabe hacer más nada. Le debe dinero a uno de los jefes criminales de la zona y su única solución es conseguirlo de la manera más abrupta y sucia posible: Chris debe conseguir que su madre sea asesinada para poder cobrar un seguro de vida. Dicho seguro está a nombre de su hermana Dottie (la genial Juno Temple). Entre todos, Chris y Dottie, su padre Ansel (Thomas Haden Church) y su nueva esposa Sharla (Gina Gershon), planifican mandar a matar a la madre de los chicos para así recolectar el dinero y pagar la deuda de Chris y conseguir algo de dinero fácil para cada uno. El método: contratar a Joe Cooper (Matthew McConaughey), asesino a sueldo y detective, para que asesine a Adele. Sin embargo, no todo sale bien, y Joe solo ha solicitado una garantía, la virginidad y compañía de Dottie. Dicha garantía se va convirtiendo en un dolor de cabeza para todos en este tren de comedia negra y violencia.

Killer Joe está escrita por Tracy Letts, quien la ha adaptado de su obra de teatro. El llevarla al cine supone un cambio de ambiente y método, pero no todo lo cambia. Siempre en Killer Joe se siente un ambiente de escenografía e importancia del encuadre casi fijo todo el tiempo. Es por esto que Friedkin cambia su visión de expresión mediante la división a una especie de estudio humano pero sarcástico de una situación extrema. Analiza los personajes llevándolos a su nivel máximo de estupidez y aunque de principio no creamos en los mismos, estamos dispuestos a aceptarlos por la misma razón por la cual terminamos aceptando a los personajes de Tarantino: porque queremos.

Consideremos por ejemplo a Dottie, quien Juno Temple interpreta con gracia y facilidad. De ella no conocemos la edad, y al principio intriga porque ciertamente hay un riesgo ilegal en todo el concepto que maneja el clan Smith. Pero al final ya hemos pasado la página para simplemente acompañar a Dottie a “sufrir” por el drama. Su inocencia está expresada por lo blanco de su piel y sus palabras dulces. Pero su maldad nata es algo que ni siquiera podemos estudiar. Es un personaje que llegó al filme sin razón alguna y no tenemos por qué solucionar el acertijo. Especialmente los Smith se revuelcan en lo burlesco de sus frases y la fluidez teatral de sus movimientos. Solo Joe se distancia de este ambiente, siendo frío, violento y calculador ante todo. Solo cuando se enfrente a la posible muerte es que vemos a Joe tratando de solucionar. Con un final abierto, nos quedamos frente a la duda de quién ha triunfado. Aunque pensándolo bien, no es interesante. Era la mejor manera de terminar la historia.

Killer Joe ha sido destruida por la censura que se llevó. Aunque honestamente no me pareció tan violenta en cantidad sino en cualidad. Hay ciertas escenas que no son habituales y creo que cuando las vean sabrán de qué les hablo. Friedkin dijo que nunca vendería su alma solo para conseguir una calificación que permitiera a todo el mundo ver la película. El rating fue NC-17, el cual significa que nadie con menos de 17 años debe ver la película, a diferencia de la más esperada R, que garantizaba que todo menor de 18 podía ver la película si estaba acompañado de sus padres. Aquí quiero acotar algo: no creo que un chico de 18 años encuentre algo de valor en la película, excepto una Juno Temple desnuda. No es una película sencilla. No hay persecuciones ni balas por doquier. Es solo una muestra de lo podrido que está el mundo y de lo más podrido que puede llegar a ponerse si tan solo se sacan los secretos de una familia que nunca debió existir.

Calificación: ***

Un trailer

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