Crítica cine: End of watch (2012)

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Un par de policías y  mejores amigos luchan todos los días contra el peligro de los suburbios de Los Angeles, hasta que un día encuentran una resistencia de parte de una de las pandillas más temidas.

Dirigida por: David Ayer.

Protagonizada por: Jake Gyllenhaal, Michael Peña, Natalie Martínez, Anna Kendrick, David Harbour, Frank Grillo, America Ferrara, Cle Sloan.

País: Estados Unidos.

Genero: Acción, drama.

Duración: 109 minutos.

Después de que End of watch terminó me quedé pensando un buen rato en por qué es tan buena película. De hecho, mucha gente me pregunta lo mismo y la verdad es que no se responder. Solo sé que es una muestra impactante de un buen guión, bien producido y dirigido y sobre todo actuado a la perfección por un par de actores que hacen aquello para lo que nacieron. Pero sigue siendo un enigma el por qué. Y es que ni siquiera es una película sorpresiva. Sabemos desde el principio que las cosas no terminarán bien. Pero es lo que lleva a estas personas a ese clímax lo que nos permite mantenernos viendo. Como un fetiche, observamos con cuidado y fascinación, el cómo estas personas son llevados a su límite y corren peligro a diario. Vitoreamos cuando quedan como héroes y les acompañamos en algún momento trágico que vivan. Al final nos identificamos con ambos y si este fue el objetivo principal, entonces está alcanzado. Si esto representa una razón por la cual es una buena película, la verdad no podría explicarlo. Tampoco me importa mucho. Seguiré diciendo lo mismo, y por favor no busquen explicación acá.

Brian y Mike son dos oficiales del departamento de policía de Los Angeles, el cual sabemos que se enfrenta a un potencial arranque de violencia a diario. Los carteles, las pandillas, los negros, los latinos. Hay estereotipos en todos lados. En ningún momento estos se pintan como otra cosa. La realidad es que End of watch retrata la vida de estos dos policías por unos meses. Nunca se pretende más que eso. La confrontación con una pandilla poderosa hace que se metan en problemas y se conviertan en el blanco principal de latinos con armas.

Lo interesante de End of watch es que aunque cuente con estereotipos nunca se ve como la repetición de una historia antes contada. El filme nunca se siente como algo que hemos visto antes. El uso de guiños a lo found footage, la falta de personajes super poderosos y un sentido permanente de peligro, permiten que sintamos que la propuesta es fresca. Pero la historia ya ha sido contada. Y es que lo importante de la película es que ambos actores siempre parecieran que están improvisando. Se comportan como policías típicos y para esto se entrena (los actores pasaron meses dando vueltas en autos de la policía viendo redadas, tiroteos, y otros), pero la actitud innegable de compañerismo y amistad es algo que no siempre vemos en este género. Siempre hay sidekicks, hay momentos graciosos, hay tragedias. Pero acá la esperanza se pierde desde un principio. El saber que todo termina en tragedia no cambia la experiencia.

La película depende en su totalidad de un guión que se escribe con frenesí. No hay escenas claves. Y a veces pareciera mentira que la película no transcurre en días porque así mismo se siente. Vemos como ambos personajes reciben nuevos personajes en sus vidas. Y entre hijos y esposas, no hay nada oculto. Ellos siguen siendo los mismos porque no saben hacer otra cosa. El director desvía la atención de manera intencional al colocar una escena clave en la película y que no viene protagonizada por ninguno de sus actores principales: el capitán borracho explicando la amistad a unos chicos es una escena que todos deben detallar. Estoy seguro de que esta como otras escenas, estuvieron expuestas a la improvisación por parte de sus veteranos actores. No hay nada de malo con esto. Aquí hay realismo aunque sea difícil de aceptar.

End of watch es fácilmente uno de los mejores filmes del año por su simple manera de pintar la realidad como es diariamente en una sociedad como la angelina en su día a día. Tanto realismo duele y así se siente. El suspenso creado por la historia es opacado por una escena final en la que los policías muestran un rito de todos los días antes de enfrentar al crimen: hablar y ser ellos mismos. Poder impactar con tan poco uso de herramientas dramáticos es algo que se debe alabar.

Calificación: ****

Un trailer

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