Crítica cine: How to survive a plague (2012)

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La historia fascinante de grupos de protesta que defendían a la población homosexual en el nacimiento y crecimiento imparable del virus del SIDA.

Dirigida por: David France.

País: Estados Unidos.

Genero: Documental.

Duración: 120 minutos.

Recuerdo cuando era pequeño que todo el mundo hablaba del virus del SIDA como si fuera una moda. Al mismo tiempo todos le tenían miedo porque se suponía que te fulminaba en segundos. Como el ébola. Luego vino la asociación con los homosexuales y ahí fue que nació la leyenda urbana más absurda de todos los tiempos: todos (hasta los científicos) afirmaban que el virus sólo afectaba a los homosexuales. Ciertamente que entre ellos proliferó de manera desenfrenada, pero era algo que sólo se veía. Al no “ver” como proliferaba entre la gente “normal”, se desvió la atención al problema y se promulgó como un problema típico de conducta. Muchos decían que era el castigo de Dios por la sodomización, práctica sexual típica entre la población homosexual. Me imagino que la población gay, y los activistas se vieron rodeados por un ataque social, así como por un virus asesino. De hecho, en algún momento ellos mismo dudaron de que fuera un problema psicosomático. Pero la duda sólo les dio la capacidad de querer sobrevivir. Decir que esto es admirable es poco.

En How to survive a plague, se analiza el problema desde la generación hasta el paliativo que les dio voz y algunos años más de vida a los homosexuales que cargan el virus en sus organismos. Pero no es solamente la historia de pocos. How to survive a plague se siente como un triunfo de un movimiento social que nadie entendía ni aceptaba y que sin embargo logró ser mucho más que exitoso que cualquier grupo de científicos que experimentaron. El documental cuenta la historia de activistas que fueron en contra de gobiernos y organizaciones científicas buscando una cura y la financiación para que se creara la misma. Es el eje central de la película. Pero no se llega hasta aquí. Se analiza la reacción de la iglesia, grupos científicos, y hasta de los mismos miembros de los grupos activistas quienes en algún momento dejaron de creer por cuestión de desesperación o búsqueda de fama. Pero al final de ese camino arduo y lleno de muerte, quienes tanto lucharon, encontraron una solución. Y es que es innegable que el documental contiene un final que resulta como justicia al problema. Con el apropiado análisis del problema se llega a la conclusión de que hay que hacer algo. Hay reacción después de tanta manifestación.

Si bien la película no muestra claramente (en materia narrativa la falla es atroz) como se llega a la “aceptación”, la sensación que nos queda es otra. Escuchamos los testimonios de estos héroes que pudieron luchar contra el sistema y lograr sobrevivir, promoviendo la creación del cóctel de drogas que muchos usan actualmente para parar un poco el deterioro producido por el virus. Solo con verlos vivos, y hablando todavía sobre un problema que todavía les concierte, es una sensación de justicia y logro que no muchos documentales pueden producir. La importancia de una película como esta viene por su etiqueta de documento histórico. Casi no hay filmaciones actuales y todo es el resultado de un gran proceso de edición para mostrar todo lo que ocurrió en casi una década. Incluso, tratarla bajo el concepto de documental es desviarse de lo que realmente representa. Es una crónica sumamente realista de una época que pocos conocemos y que sin embargo nos afectó de manera indirecta por un mito socialmente distribuido y esparcido como un virus asesino.

Con su nominación al Oscar, es obvio que el documental se plasma como un fuerte candidato entre aquellos que presentan una problemática social que todavía hoy se vive. Su fortaleza viene reforzada por lo que representa. Esto no necesariamente significa que es una perfecta película, pero si es lo suficientemente impactante como para dejarnos pensando si en algún momento tuvimos prejuicios basados en conversaciones de pueblo. Después de pensarlo bastante, me siento culpable por haber pensado como un borrego que sigue una manada en algún momento de mi vida. Si bien no es mi candidata favorita a lo mejor de este año, creo que haberme hecho pensar en mi pasado y arrepentirme, es algo que no cualquier documental puede hacer con facilidad

Calificación: ***

Un trailer

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