Gran cine: 8½ de Federico Fellini

fellini 8 y medio cartel

Un director de cine con falta de inspiración pasa por una etapa de sueños, pesadillas, un pasado oscuro y el descubrimiento de su verdadero propósito.

Dirigida por: Federico Fellini.

Producida por: Angelo Rizzoli.

Escrita por: Ennio Flaiano, Tullio Pinelli, Federico Fellini, Brunello Rondi.

Protagonizada por: Marcello Mastroianni, Anouk Aimée, Rossella Falk, Sandra Milo, Claudia Cardinale, Simonetta Simeoni, Guido Alberti, Mario Conocchia, Bruno Agostini, Cesarino Miceli Picardi, Jean Rougeul, Mario Pisu, Barbara Steele, Madeleine LeBeau, Caterina Boratto, Eddra Gale, Eugene Walter, Ian Dallas.

Año: 1963.

País: Italia, Francia.

Género: Drama, comedia.

Duración: 138 minutos.

“Si el guión está contando bien la historia, esa es tu inspiración, y no necesitas ir a otro sitio.”

Tom Wilkinson

Cualquier persona puede sufrir de un bloqueo mental, sin importar cuan exitoso sea. Se ha demostrado que es algo totalmente normal que uno no pueda pensar en un objetivo. Ese “writer’s block” es un síndrome por el que pasamos todos los que escribimos. El cómo afrontarlo es algo tan subjetivo y personal que casi nunca se revela cómo es. A veces ni sabemos qué es lo que hacemos para poder iniciar el motor nuevamente y escribir y escribir. Lo peor es que a veces buscamos el recurso de otros para poder justificar qué es lo que nos lleva nuevamente a expresarnos. Y es que el destello de creatividad que uno debe aprovechar (y que también puede ser peligroso) es algo único en la vida y solo ocurre una vez. La próxima vez será diferente porque habremos madurado y superado etapas. ¿Pero qué pasa cuando hemos sido catalogados como genios? ¿Cómo podemos justificar la misma falta de imaginación? ¿Cómo podemos afrontar y seguir adelante?

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Federico Fellini es el director de cine que definió el proceso emocional por medio del cual se hace una película, y lo hizo mediante la película 8½. Su fábula semi autobiográfica es un gran compendio de etapas realistas y surrealistas que el director tuvo que superar para poder continuar en la vida. El mismo sabía que su objetivo enla vida era hacer cine y tenía que vivir por el arte. No se puede indagar que Fellini sufrió de un bloqueo para poder escribir su próxima película y que por eso contaba con ese título (el 8½ hace referencia a los ocho títulos y medio que el director hizo hasta ese momento, pero es innegable que tiene tópicos totalmente biográficos que seguramente modelaron la mente del director para poder hacer ese cine tan único que hacía. Entender 8½ es entender a Fellini y su necesidad de ver el mundo a través de un lente enfocado en la emoción de una historia y la esencia de medio de comunicación, y desenfocado en lo obvio y racional.

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Guido Anselmi es nuestro personaje principal, un director de cine que debe hacer su próxima película, pero simplemente no sabe de qué hacerla. Guido debe enfrentarse a todo los elementos sociales de la época que podían aprobar el “show”. La religión, la familia, la industrialización del arte, son cruciales para poder tomar una decisión en cuanto a qué filmar. La mejor idea de Guido viene inspirada por todo lo que recibe y la presión. Y aún cuando la película se empieza a “crear” el director pierde la confianza en él mismo. Todos celebran mientras esperan otro éxito. Pero Guido se enfoca en lo que le falta. Pero él no quiere admitirlo. Simplemente no sabe qué debe hacer. Todo lleva a Guido a pensar, soñar y depender totalmente de una búsqueda constante de personalidad en un filme que no tiene nada de esencia y sólo se hace porque debe hacerlo. Sabe que esto está mal, y sin embargo continúa. Al final todo lo que Guido logra es maximizado por un final a lo Fellini, con una celebración extraña que representa un enigma impactante para todo aquel que espera una producción típica. Somos víctimas de Fellini una vez más.

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es importante para el cine como medio de expresión de ideas. Pero es también mucho más que eso. En el filme se describe lo primitivo del humano cuando debe entregar algo y los recursos a los que recurre. Los recuerdos son materia prima para nuestras ideas más creativas. Pero pueden ser dañinos también. Al ir demasiado profundo en nuestra memoria perdemos el control y así lo demuestra Fellini con secuencias subversivas que quiebran el molde que podría ser imaginado para una película que empieza como un cuento normal, y termina como la síntesis de un medio. En se presenta un conflicto sumamente personal para Fellini pero reconocido por todo aquel que ha sufrido de este síndrome de bloqueo. Pero es importante destacar que Fellini nunca pretende que la discusión internalizada por el espectador y así lo acompañemos a resolver. En el director se coloca detrás de su alter ego para poder filmar lo que él siente, y en este camino le acompañamos, sin importar si podemos ayudarle o no. No quiere ser entendido, solo quiere ser observado. Si busca ser admirado o no, es un misterio, el cual maneja de manera espectacular con un esquema “anti sociedad” pero completamente fascinante.

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Temas como la moral que proviene del constante análisis de nuestra percepción de la familia y la tentación, son totalmente vistos acá como factores, sin necesariamente ser obstáculos. Guido es un hombre adúltero. Notoriamente. Pero nunca se ve a sí mismo como alguien que hace algo mal. Nunca se arrepiente ni se le nota escondido del estándar social. ¿Pero es un hombre feliz? Nunca. No acepta su condición como normal. Está desesperado por obtener la inspiración, la musa que le inspire. Se juega con la posibilidad de que esta inspiración venga de alguien con quien solo tiene contactos en los sueños, algo que Guido confunde con amor. Pero no se podría considerar que es así. Fellini no nos permite absorber esta posibilidad por completo. Sabe que Guido no es un hombre que debe ser aceptado como un salvador que maneja a multitudes con el arte. Pero aún así, nos lleva a lo inevitable: una fiesta para lograr ser aceptado por lo que es y no por lo que podría hacer.

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El llamado a lo controlador de la sociedad es otro tema que Fellini ataca con severidad en el filme. La religión, el “gran hermano” (en este caso representado por un productor de cine), son alfileres que destruyen el descanso de Guido y le hacen estar enfermo todo el tiempo, pensando en lo que debe hacer, siempre controlando lo que socialmente es destructivo y que Fellini solía mostrar en sus películas mediante secuencias surrealistas pero bastante claras. El respeto por lo habitual se pierde en la película. La epítome de lo subversivo del director viene en forma de una secuencia en la que Guido tiene un harén con todas las mujeres que representan algo en su vida, y aún así, Fellini se burla del estándar y nunca plasma a la mujer como la total inspiración del hombre. Ni siquiera las mujeres en su familia. Es solo el elemento del recuerdo lo que ayuda a Guido a tomar ese paso mínimo y despierta de un sueño aterrador que le deja destruido. Pero así como ocurre en una escena introductoria (digna de Buñuel), es solo un ladrillo más para la pared en donde se proyecta 8½. 

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Fellini se muestra como vanguardista en 8½. Su capacidad como director no es tan importante como la visión para contar una historia de manera diferente. Con una vez más demuestra que puede contar una historia anormal de manera anormal, e igual ser entendido por las masas. Es obvio que no todo el mundo apreciará la película. Pero Fellini traspasa todo éxito en taquilla y crítica, y simplemente filma para él. Se cuenta a sí mismo una historia sobre él, y sobre su carrera. Pero más que todo, Fellini filma un manual para entenderlo. En todo momento en la película se conserva la esencia de estar viendo una película sobre un director de cine que sufre al no saber qué debe entregar, y así decide entregar su vida entera a un filme que nadie ha visto, pero que será celebrado. En se juega la posibilidad de ser aceptado por el aura de algo nuevo, modernista y que posiblemente romperá un modelo.

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Antes de directores como los actuales que quieren de alguna manera hacerse ver cómo diferentes, existió Fellini. La diferencia es que él nunca quiso ser diferente, simplemente lo era, y así lo demostró durante una carrera prolífica en la que la crisis se mostraba como algo superior que no podía resolverse. Pero siempre uno debía intentarlo. La crisis podía venir desde adentro o desde afuera. Pero siempre, siempre, la oportunidad de contar una historia sobre eso era algo que podía aprovecharse. En , no hay necesidad de tratar de entender un filme enigmático y misterioso. Sólo existe la necesidad de sentir lo que un hombre común y corriente puede sentir cuando se juega su vida y su carrera y cuando le falta lo peor que le puede faltar a alguien: inspiración.

Un trailer

Los primeros tres minutos del filme

Comments

  1. Anónimo says:

    Excelente pelìcula

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