Especial: ¿Puede una serie de TV ser “mejor” que una película?

Audience in a movie theater, boy watching TV.

¿Puede un medio de entretenimiento superar al otro en calidad, o es todo parte de una “moda”?

El año: 2005. El mes: Marzo. La serie: Lost. Aunque fuera 6 meses más tarde de su estreno en Estados Unidos, recuerdo cuán emocionado estaba por el estreno de una serie de televisión. Y tal vez recuerdo este momento porque sentí una conexión instantánea con el misticismo que presentaba la serie en sus avances, la aclamación a nivel mundial, o porque simplemente me vi en una situación en la que nunca me había visto: la emoción por ver algo en la televisión. Seis temporadas pasaron y nunca mi emoción bajó de intensidad.

Casi diez años han pasado desde que me senté fijamente a ver la televisión para ver el estreno de la serie. Casi diez años han pasado desde que le di la oportunidad irremediable a una serie de televisión para deslumbrarme. Y luego de haber repetido dicha práctica con decenas de series, puedo proponer la pregunta que le da título a este artículo: ¿Puede una serie de televisión dramática ser mejor que una película?

Mi vida siempre giró en torno al cine. La televisión era un medio de comunicación de calidad casi mitológica. Pero la aparición del cable nos dio la oportunidad de ver otros productos de la industria. Con esto, mi vida y la de muchos cambió. Hoy en día, el seguimiento a series de televisión es casi obsesivo. El formato tiene un poder magnánimo que parece ganar fortaleza cada día. Las grandes cadenas de cable como HBO y Showtime, y las cadenas “de siempre” como NBC y CBS producen series de televisión como Hollywood produce cine. Aunque los países latinoamericanos no tengan la oportunidad de ver los shows en vivo, la piratería por internet permite que la difusión de los estrenos más esperados sea instantánea. Y podemos confirmar que la gente busca más un estreno de una serie que una película comercialmente explosiva. Todos los factores ayudan a que la pregunta se refuerce más. O que tome un giro inesperado.

¿Por qué la gente busca más el ver una serie que el estreno de una película?

Aparte del factor “costo” (“bajar” un capítulo de una serie es gratis, mientras que ir al cine es progresivamente más caro cada día), no podemos dejar de admitir que la calidad del formato ha incrementado de manera exponencial. La presencia de grandes estrellas de cine, la creatividad rebosante de algunos guiones de series, y el uso grosero de un formato “emocionante”, son algunos de los factores que han hecho de la industria de la TV algo absolutamente rentable y exitoso.

Sin embargo, hay algo que parece ser obviado al momento de analizar la comparación. Y es que la televisión ha adoptado los mejores recursos del formato cine. Sin hacer alusión a los sitcoms, podemos confirmar que muchas series son simplemente películas largas que la gente va dividiendo en capítulos que juntos conforman una temporada. Tómense un tiempo considerable y comparen alguna buena serie de televisión con alguna buena película. Ahora analicen el género. Verán que no hay mucha diferencia.

Recientemente, un amigo me dijo que prefería ver series, porque le parecía difícil concentrarse en una película ya que duraba más de una hora y yo me pregunté ¿A esto hemos llegado? ¿Somos tan flojos que no podemos procesar más de una hora de información y necesitamos que nos dosifiquen el entretenimiento?

La respuesta estaba en mí y en muchos otros cinéfilos obsesivos (y lo digo con un orgullo irrompible) con quienes compartí este sentimiento. Y es acá donde también se responde la pregunta inmersa en el artículo:

Se debe tener respeto a los fundamentos de cada formato y simplemente diferenciar. Una cosa es cine y otra cosa es televisión. Las series seguirán siendo series por más cinematográficas que puedan parecer. El cine mantendrá la esencia de su estructura narrativa por la necesidad de atender siempre a un estándar de duración. Ambos formatos son maleables por conveniencia del espectador (por ejemplo, nunca dejaremos de ver una película en televisión, y en algunos países ya proyectan series de televisión en el cine).

Afortunadamente el sector de producción de cine ha sabido distinguir el talento para quienes escriben y dirigen las propuestas; nunca el salto se da desde el mundo de la TV a Hollywood, siempre es al revés. Y con frecuencia se habla de una adaptación de una serie a un episodio largo en formato cine. Al parecer todavía el cine sigue siendo el epítome del arte audiovisual. Y así debe mantenerse.

Seguro dicho artículo puede traer diferencias, rabia, alegría o como quieras llamar a la reacción normal de quien está parcializado por uno de los formatos. A ambos lados les pregunto:

A los fanáticos exclusivos de las series: ¿Cuándo fue la última vez que fueron al cine?

A los fanáticos exclusivos del cine: ¿Alguna vez han visto una serie completa?

En sus respuestas estará claramente identificada la necesidad de experimentar un poco con los formatos y los géneros del cine o la TV, y nunca parcializarse por uno de los dos, porque ambos ofrecen tremendas propuestas.

La imagen es cortesía de Slate

Nota: Si quieren leer una versión más “ligera” de mi opinión, entren acá.

Comments

  1. mariaferrerg says:

    Yo me apunto más a la idea de que son tan diferentes que incluso la personalidad del espectador debe ser diferente. Cuando vamos al cine nuestras expectativas son unas, muchas veces abunda el misterio de cómo será la película, cómo nos vamos a sentir y cómo nos sentiremos al salir de ella. En cambio las series te dan un poco más de “área de confort”, en el sentido de que no importa quién sea el director de este o aquel episodio, el concepto o la esencia siempre es la misma. Yo sé que sentarme a ver Grey’s Anatomy es poner una cajita de pañuelos a mi lado, o ver Friends es seguirme riendo como si tuviera quince años. Ya sé qué es lo que busco, ya sé exactamente cómo va a ser la experiencia, sin importar que haya sido realmente bueno o malo el planteamiento, porque al final el hilo de la historia debe seguir.
    No sé si exista mucha gente que simplemente no va al cine porque prefiera una serie. Yo particularmente ya no voy porque, esteeeeeemmmm, pues NO HAY CINE EN CORO 😦 y las series son esa dosis necesaria a diario, pero eso tampoco quita que baje películas a mi PC, aunque se tarden mil años en descargar.
    Está bueno el tema, sobre todo porque yo soy de las que sigo varias series pero no las que la gente más “cool” suele ver como American Horror Story o Breaking Bad, sino que las fresas más fresas empalagosas, esas que a nadie le gustan como Grey’s o Scandal, y las veo desde un punto de vista quizá como de catarsis o dosis terapéutica 😛
    ¡Buena nota!

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