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Crítica cine: 12 Years a Slave (2013)

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Durante la época de la “Estados Unidos dividida”, un afroamericano es secuestrado y vendido como esclavo.

Dirigida por: Steve McQueen.

Protagonizada por: Chiwetel Ejiofor, Lupita Nyong’o, Michael Fassbender, Sarah Paulson, Benedict Cumberbatch, Brad Pitt, Paul Dano, Adepero Oduye, Paul Giamatti, Garret Dillahunt, Scoot McNairy, Taran Killam, Chris Chalk, Michael K. Williams, Liza J. Bennett, Kelsey Scott, Alfre Woodard, Quvenzhané Wallis, Devyn A. Tyler, Cameron Zeigler, Rob Steinberg, Jay Huguley.

País: Estados Unidos, Reino Unido.

Género: Drama.

Duración: 134 minutos.

12 Years a Slave es la mejor película del año.

Escribir una crítica para una película como esta es una tarea que no resulta fácil. Hay tantas cosas admirables pero al mismo tiempo existen las emociones encontradas al ver un retrato de la esclavitud particularmente difícil de ver (en ocasiones hace falta desviar la mirada). Por eso me resulta complejo poder reflejar en palabras el efecto que la película logra. Intentaré hacer justicia a la película pero primero que nada me gustaría aclarar que pueden leer todo lo que quieran sobre la película, pero nada se asemeja al sentimiento que tendrán después de verla. Es una “fotografía” poco manipulada sobre una época que quisiéramos borrar y que nunca será digerida por el mundo moderno.

El filme dirigido por Steve McQueen cuenta la historia admirable de Solomon Northup, un afroamericano nacido en libertad pero secuestrado y vendido en la época de la esclavitud, durante la cual trabajó en plantaciones.

12 Years a Slave es un compendio perfecto de factores apuntados a otro ensayo más sobre la historia de una sociedad. Y si bien comparte características con algunas otras propuestas parecidas, no podemos decir que hemos algo parecido. Algo sumamente simbólico y al mismo tiempo visceral. McQueen logra hacer un filme biográfico pero dotado de un filtro estético y sublime, lo cual no es frecuente en películas de esta índole.

Una de las cosas destacables es la interpretación de Chiwetel Ejiofor. El actor confirma lo que ha venido demostrando a lo largo de muchos años en roles secundarios: Es uno de los actores más importantes de la época. Logra un tratamiento versátil del rol que se enmarca dentro de un guión que no implica mucha expresión, sino mucha represión. Su mirada cabizbaja, su voz amable y escondida, y su inmersión completa en el personaje, conforman una experiencia inigualable del cine. Adicionalmente, los roles secundarios de Michael Fassbender y Lupita Nyong’o aportan el combustible necesario para que la trama se mantenga enfocada en el conflicto entre dos polos humanos, históricos, y culturalmente irremediables. No podemos regresar a la historia y perdonar a quien lastimó ni redimir a quien fue lastimado. Solo podemos entender lo que ocurrió y absorber la información. Ambos personajes logran este objetivo de permitirnos entender.

McQueen es un artista, lo cual representa una calificación que no se les puede otorgar a muchos directores actuales que simplemente funcionan con una guía escrita y los conocimientos que la experiencia les ha dado. McQueen utiliza la cámara como un pincel y retrata (a su manera) una historia muy difícil de contar desde el punto de vista modernista que se supone que la industria tiene hoy en día. McQueen no se sale de los estándares del concepto de la cinematografía. Sencillamente usa lo que todos conocemos como cine pero lo enuncia en otro lenguaje mucho más profundo y “planificado” para lograr el efecto buscado. Toma un guión perfectamente adaptado de una historia que fue escrita hace más de cien años, y lo somete al estilo que tanto caracteriza al director. Tuve un profesor que siempre decía que todo plano debía contar una historia. Al ver 12 Years a Slave se entiende por completo lo que él quiso decirme; existe un tratamiento extraordinario del encuadre.

12 Years a Slave compitió contra Gravity en todas las ceremonias de premios de esta época. En la mayoría de las ocasiones ha vencido a la mega producción ambientada en el espacio. Muchos han criticado a las organizaciones de no saber apreciar el arte detrás de una película colmada de efectos especiales. Yo mismo creo que por parte de los ultra conservadores hay cierta omisión para apreciar la grandeza visual. Pero 12 Years a Slave es la prueba irrefutable que demuestra que una película puede impresionar y causar un efecto inigualable en el campo visual sin utilizar un solo efecto especial. Pero piensen un poco. Ambas películas son dramáticas y no se les debe ubicar bajo otro género. Ambas son sobre dos personas que necesitan sobrevivir por encima de todo. Las circunstancias son claramente diferentes. Con ambas se confirma el concepto del cine como el método perfecto para contar una historia humana.

Hoy la estoy calificando como una excelente película. Algún día seguro la calificaré con la etiqueta de “Gran Cine”. Pero mi requerimiento mínimo para poder calificar de esa manera es ver una película varias veces. Pero creo por ahora que no estoy preparado para ver 12 Years a Slave otra vez. Más que una propuesta efectiva, es una experiencia. Una bastante difícil.

Calificación: ****

Un trailer

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