Crítica cine: Cabin Fever: Patient Zero (2014)

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Esta vez el virus está en una isla. Lamentablemente esta vez no funciona.

Dirigida por: Kaare Andrews.

Protagonizada por: Sean Astin, Currie Graham, Ryan Donowho, Jillian Murray, Brando Eaton, Solly Duran, Mitch Ryan, Lydia Hearst, Claudette Lali, Juan ‘Papo’ Bancalari.

País: Estados Unidos.

Género: Horror.

Duración: 91 minutos.

¿Hacía falta una tercera parte de la saga del virus “come carne”?

Nadie puede decir que sí. Sin embargo aquí la tenemos y por el morbo inmortal seguiremos viendo este tipo de películas. Desde el principio sabemos que el resultado no puede ser bueno. Es inevitable querer ver lo que acá ocurre. Hay una diferencia clara con las dos primeras entregas, la cual es difícil de digerir y es la razón principal por la cual no esperamos mucho de esta. Así que con las esperanzas abajo, intenté disfrutar Cabin Fever: Patient Zero. Salvo por un par de escenas fascinantes, no puedo decir que fue una buena experiencia.

Esta vez las víctimas están en una isla de vacaciones. Un chico se casa en la hermosa isla de la República Dominicana y su grupo de amigos desde la infancia lo acompaña. En medio de un escape de despedida de soltero, el grupo llega a una isla donde (sorpresa) hay un laboratorio que esconde al “paciente cero” (el paciente que padece del virus y no tiene síntomas) de la enfermedad horrible (creo que ya todos saben exactamente cómo funciona el virus, y si no lo saben, vean una de las fotos de la galería). No es un secreto que los chicos empiezan a sufrir del virus, mientras en el laboratorio se lucha con la ambición de un científico y el encierro de un paciente que no entiende mucho el por qué está ahí.

Justo cuando debe hacerlo por el bien de sus pocos valores, Cabin Fever: Patient Zero se convierte en un desastre. En su tercer acto increíblemente mal construido, la película se apoya por completo en el “splatterfest” que supone (y que no necesariamente es). Ya no nos importa la locación diferente, ni los personajes, ni la posible secuela/precuela que representa esta película. Lo único que nos importa es una pelea física entre dos mujeres cuya piel se está pudriendo. Si creen que lo han visto, entonces no han visto esta escena.

Es por eso que una película como esta debe evaluarse como lo que es: un conjunto de escenas que simplemente se visualizaron bien desde el aspecto técnico. Hablo de la escena de la pelea en donde los efectos de maquillaje cumplen su objetivo; lo que acá ocurre va mucho más allá de lo que un estudiante de efectos especiales puede imaginar. Adicionalmente se resalta el shock de una escena de sexo oral que no tiene muchos caminos para tomar; nuevamente hay shock visual. Pero ¿realmente hay más?

La respuesta es un “no” rotundo. Cabin Fever: Patient Zero podría ser un espectáculo para fanáticos del gore, pero curiosamente no hay suficiente sangre como para ser considerada una muestra de ese cine que tanto nos gusta. En cambio hay una búsqueda constante de explicaciones. Hay personajes subdesarollados que no nos importan. Hay un supuesto final “abierto”. Hay una conexión (que no entendí nunca) a los otros filmes de la franquicia. Cualquier cosa que pasa es muchos menos interesante que sus dos escenas icónicas. Créanme.

Hay momentos en los que los dueños de un nombre deberían decidir acabar con una saga. Este es el momento para dejar morir a esa hermosa idea que tuvo Eli Roth en algún momento y con la que hizo su infame Cabin Fever.

Calificación: *

Un trailer

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