Crítica cine: Gone Girl (2014)

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Luego de que su esposa desaparece y que toda la evidencia lo incrimina, Nick Dunne debe demostrar que es inocente del crimen por el cual empieza a ser el principal sospechoso.

Dirigida por: David Fincher.

Protagonizada por: Ben Affleck, Rosamund Pike, Neil Patrick Harris, Patrick Fugit, Tyler Perry, Carrie Coon, Kim Dickens, Cassie Wilson, Missi Pyle, Sela Ward, Emily Ratajkowski, Kathleen Rose Perkins, Lisa Banes, David Clennon, Scoot McNairy, Boyd Holbrook, Lola Kirke.

País: Estados Unidos.

Género: Thriller.

Duración: 149 minutos.

Cuando decides pasar el resto de tu vida con alguien, estás haciendo una apuesta. Es una realidad que algunas relaciones funcionan y otras no. Las diferencias abundan y los factores externos tienen un peso dependiente de la vulnerabilidad emocional de quienes conforman esa pareja. Por esto, el proceso de apostar es diario y casi se convierte en un riesgo emocionante porque precisamente uno nunca sabe qué pueda pasar. Por otro lado, somos humanos y los humanos tenemos una naturaleza ambigua. Podemos ser ángeles o demonios, también seres maravillosos o viles monstruos. Obviando un trastorno psicológico con implicaciones químicas, la vida puede modelarnos para ser de un lado o del otro, para hacer daño o para hacer el bien.

Ahora unamos ambas realidades explicadas en el párrafo anterior: cuando decides pasar el resto de tu vida con alguien, es imposible determinar si esa persona es un monstruo. Es una lotería que lamentablemente ha resultado ser trágica para algunos. Gone Girl de David Fincher, basada en la novela homónima de Gillian Flynn, es un estudio de apariencia simplista pero de profundidad psicológica violenta sobre un tema difícil de abordar: la naturaleza real de la persona con quien estarás por siempre.

Quienes hayan leído el libro pueden saltarse este mini resumen. Gone Girl nos presenta a Nick Dunne, un típico hombre de suburbios cuya esposa desaparece un día, y todo apunta a que él tiene algo que ver con la desaparición. Mientras insiste en demostrar su inocencia, hay revelaciones que lo incriminan más en el crimen.

No pienso contarles más. Lo siento.

Al empezar, Gone Girl se perfila como un thriller de aquellos que siempre hemos visto. Es una especie de trampa calculadamente impuesta por Fincher quien desea que nos situemos del lado “bueno”, del inocente, y del lado de la verdad. Durante la primera parte de la película, el espectador llega a ser la víctima de una conspiración de violencia o de venganza inteligente. No importa. El hecho es que estamos expuestos a los hechos que podemos ver. La preparación perfecta para una segunda parte que no tiene piedad en presentarnos ese lado humano y monstruoso que todos escondemos y pocos mostramos a luz pública. En mi opinión, no es un twist, es un simple cambio de dirección y una revolución del ritmo monotemático de la película, una oportunidad que Fincher aprovecha enormemente para calificarse como el perfecto “cuenta cuentos”.

El estudio y explotación del personaje es el emblema de Fincher para Gone Girl. La tendencia social a condenar porque somos capaces de algo malo, el temple variante por consecuencia de una revelación, la capacidad de reacción desconocida, son factores inmersos en la trama perfectamente adaptada de Gone Girl en su versión cinematográfica. El guión está en manos de la autora original Gillian Flynn. Cualquier cambio está “aprobado” por quien visualizó la imagen originalmente. No podemos hablar de un privilegio personalizado para Fincher o Flynn. La colaboración de ambos es un resultado extraordinario.

Es imposible dejar de destacar el ambiente creado en el tema de producción. Fincher nuevamente recurre a su estilo lúgubre y sombrío para ubicar a personajes “comunes” (el uso del lente enfocado en el detalle más no en el plano integral es clave para “esconder” detalles). La película cuenta con una edición impecable que Fincher supervisa para poder lograr una especie de cadencia que permite “aguantar” una película que es nada menos que desesperante. La música compuesta por los habituales de Fincher, Trent Reznor y Atticus Ross, es perturbadoramente variada en estilo. Todo esto (y muchas cosas más que son indescriptibles y solo pueden detallarse al “sentir” la película) obligan al espectador a calificar a Gone Girl como una película simplemente inolvidable.

Si We need to talk about Kevin te hace dudar sobre tener hijos, Gone Girl te genera la duda de confiar en alguien por el resto de tu vida.

Calificación: ****

Un trailer

Comments

  1. Claudia says:

    Me gustaría saber si tendrá una segunda parte la película ya que el final fue un poco raro y misterioso me encantó la película … ojala si tenga segunda parte.

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