Crítica cine: Mad Max: Fury Road (2015)

10847706_612489692189889_5238430175185260928_o

El regreso de Mad Max es una obra maestra del cine. Sí. Leyeron bien.

Dirigida por: George Miller.

Protagonizada por: Tom Hardy, Charlize Theron, Nicholas Hoult, Hugh Keays-Byrne, Rosie Huntington-Whiteley, Riley Keough, Zoë Kravitz, Abbey Lee, Courtney Eaton, Nathan Jones, Megan Gale, Josh Helman, Melissa Jaffer, John Howard, Richard Carter, Angus Sampson, Jennifer Hagan.

País: Estados Unidos, Australia.

Género: Acción.

Duración: 120 minutos.

Mad Max: Fury Road es la película más impresionante que he visto en los últimos tiempos, y entiéndase el verdadero significado de “impresionante”. No es la mejor, pero sí es la más impresionante. Una sorpresa en medio de la constante mediocridad actual del cine de acción. Es una tristeza que hoy en día con tantas producciones cinematográficas, vaya al cine y sea raro que salga impresionado de la sala. Soy de ese tipo de espectadores que, si la película lo amerita, vive una experiencia. Pero no suele pasar y por esto a veces uno pierde la fe en el cine “nuevo”. Pero Mad Max: Fury Road regenera todo lo que se ha perdido. Al menos, esa es la opinión de alguien que no suele disfrutar de este tipo de cine.

Max es un prisionero de la armada de Immortan Joe, un “líder” que somete a su pueblo a adorarlo mientras les da una mínima cantidad de agua en un futuro árido. Aparte del líquido vital, la humanidad en el futuro se pelea por la gasolina. Imperator Furiosa es una pieza fundamental del grupo de Joe a la hora de buscar gasolina y en lo que parece ser una misión clave, ella se rebela ante Joe y “secuestra” a su grupo de esposas, de quienes espera un digno heredero. En medio de la persecución, Max se une a Furiosa para vencer a Joe y así lograr la libertad de las esclavas y el pueblo sometido.

Mad Max: Fury Road no es una simple película de acción. Es una composición. Una obra. Un perfecto arreglo de arte inexacto que funciona porque hace presencia en una época cinematográfica monótona y formulista. Esta característica se nota más cuando al transcurrir de unos pocos minutos, nos damos cuenta de que seremos testigos de algo que no hemos visto antes, y no solo me refiero a ritmo; me refiero a la caracterización de personajes atípicos del género, la puesta en escena agresiva y la grandiosidad magníficamente celebrada en cada una de sus escenas importantes. Un ejemplo claro de esta falta de límites a la hora de demostrar es la banda sonora de Mad Max: Fury Road. El villano, Immortan Joe tiene una autonomía sonora a la hora de presentarse, pero una figura interesante es un guitarrista ciego, monstruoso e insano, que le acompaña a lo largo de su marcha. Pero Miller se sale de sus cabales y en ocasiones recurre a lo clásico. Y es acá donde quiero resaltar ese sentido de “pieza musical” que la película emula en todo momento: la aparición de Dies Irae del Requiem de Verdi para acompañar lo irracional personaje violento y que mata porque quiere matar.

Miller realiza una película segura y bien arraigada en su fundamento. Sin olvidar de dónde proviene el personaje, el director desvía la atención de lo que muchos esperaron; quizás al titularla de esa manera, el espectador (el que ve la película porque le recuerda a la original y el que ve la película sin saber del concepto) se imagina el nacimiento de un nuevo superhéroe. Pero Mad Max: Fury Road es el engaño perfecto en cuanto a generalización. Es imposible no ser un poco filosófico y dejar de analizar el trasfondo: es el perfil feminista del futuro, es la admisión de la dependencia de la mujer y la representación de la figura femenina como única posibilidad de salvación en medio de un futuro cuasi posible. Mad Max: Fury Road elogia a ese personaje que tan erróneamente se ha retratado en el cine de acción a lo largo de la historia, y nunca lo hace desde un punto de vista satírico. La fortaleza de Furiosa es tangible, crucial y totalmente dominante al lado de Max. Esto es simplemente lo mejor que tiene el filme.

Es imposible dejar de recordar a la Mad Max de hace años. Aquella que hizo famoso a un Mel Gibson sin experiencia. De hecho, muchas personas descartan esta entrada a la historia del personaje porque simplemente tienen nostalgia por aquella versión. Quizás no soy el mejor cinéfilo de cine de acción como para recomendarles Mad Max: Fury Road. Pero si de algo vale mi opinión, aquí va: este es un clásico del cine moderno de acción que me hace creer en el género como ninguna otra película lo ha logrado. Esto es completamente diferente a lo que han visto antes. Creo que decir eso hoy en día es osado y por eso creo que vale la pena ver a Mad Max en su versión del 2015.

Calificación: ****

Un trailer

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: