Crítica cine: Stir of Echoes (1999)

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Después de ser un hipnotizado, un hombre empieza a tener contacto con una entidad que vive en su casa.

Dirigida por: David Koepp.

Protagonizada por: Kevin Bacon, Kathryn Erbe, Zachary David Cope, Illeana Douglas, Jennifer Morrison, Liza Weil, Kevin Dunn, Lusia Strus, Chalon Williams, Conor O’Farrell, Steve Rifkin, Eddie Bo Smith Jr.

País: Estados Unidos.

Género: Horror.

Duración: 99 minutos.

Cuando me siento a escribir (finalmente después de varios años de haberla visto innumerables veces) sobre Stir of Echoes, podría describir las circunstancias en las cuales la vi por primera vez. Dichas circunstancias son suficiente influencia para poder considerar a Stir of Echoes como un clásico moderno del horror y una que definió un momento clave para el cine de género que se perfilaba como la perfecta liga entre lo independiente y lo comercial. Stir of Echoes hizo lo que The Sixth Sense no hizo, y eso fue llevar una historia de horror y conservarla de esa forma hasta el final. Sin pasar por momento hiper dramáticos, era una historia atractiva reflejada en un guión perfectamente escrito. Esto es suficiente para hacer que nunca olvide a esta joya.

La película cuenta la historia una familia pequeña que al mudarse a Chicago, empiezan a adaptarse a un nuevo estilo de vida. Él es un músico frustrado que vive una vida de muy bajo perfil. Se le nota aburrido. Una noche decide seguir un juego propuesto por su cuñada y acepta ser hipnotizado. En esta fatídica noche abre las puertas de su mente y empieza a ver aquello que no está ahí. Sin importar cuanto afecte a su familia, este hombre cualquiera tratará de entender qué es lo que le está pasando y tratará de descifrar el mensaje de alguien aterrador que le habla desde otra dimensión.

Protagoniza por un excelente Kevin Bacon, Stir of Echoes es todo aquello que una película de horror debe ser: terrorífica. El director se jacta de utilizar la historia para no quedarse nunca en el susto ocasional y explicar siempre el por qué de las cosas. Para esto explota a su personaje principal de forma primordial y nunca coloca a la familia como ente íntegro. Lo que le pasa a este hombre le pasa sólo a él (su hijo también tiene indicios pero solo sirven para justificar el cliché de “los chicos que pueden hablar con los muertos”). Este hombre solo quería darle un giro a su vida y así dejar de ser tan “ordinario”. Y bastante que lo logra.

Hay mucha nostalgia al momento de revisitar a Stir of Echoes. De esto se dieron cuenta cuando empezaron a leer. Pero la verdad es que al momento de ser objetivo y evaluar casi veinte años después a la película, no se puede negar su calidad. Inspirada en un libro de Richard Matheson, Stir of Echoes goza de un guión excelente adaptado a la sociedad de los 90, y considerando la vida de una familia común y corriente en esta época. Sin la presencia de grandes estrellas, la película logra lo que muchas películas no logran: el respeto al ser una película de género que no se doblega ante las peticiones de una industria que desea finales justos y felices. No digo que Stir of Echoes sea oscura en su totalidad. En esto no radica su poder. Su poder está en lo común de sus personajes y los hechos, haciéndonos sentir que esto le podría pasar a cualquiera.

Siempre la película se lleva un punto extra con el interesante uso de su soundtrack. Nunca “Paint It Black” de The Rolling Stones habia sido tan bien usada. Creo que ninguna canción había sido tan bien usada en una película.

Calificación: ***1/2

Un trailer

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