Crítica cine: Icarus (2017)

La tenebrosa historia de cómo un ciclista norteamericano descubrió la red de dopaje más importante de la historia del deporte olímpico.

Dirigida por: Bryan Fogel.

País: Estados Unidos.

Genero: Documental.

Duración: 121 minutos.

Crecí en una familia en la que el deporte era un tema muy importante. Desde pequeño fui a competencias deportivas y desde siempre lo vi como un ambiente sospechoso. Todo se materializó cuando tenía doce años y en una competencia un compañero de otra ciudad me preguntó qué sustancia nos inyectaban a nosotros. Mi reacción fue sorpresa silenciosa y después de ese momento me sentía que no entendía nada. Años después analizo la situación y las conclusiones vienen solas. El dopaje era una grosería para mí. Y yo llegué a competir contra gente dopada. El deporte nunca fue lo mismo.

Haber sido testigo de esto y viendo cómo hoy en día los deportes tienen cierto dominio sobre la población, me perturba que documentales como Icarus no tengan más presencia en el día a día. Si bien se trata de un retrato relativamente nuevo, la historia que se cuenta es mucho más importante de lo que parece. Aunque lo que se confirma acá podría cambiar el rumbo de las asociaciones que dominan el deporte mundial, todavía vamos como borregos persiguiendo a falsos ídolos. Me incluyo y me da vergüenza.

Pero no estamos evaluando la actitud de cada quien frente al problema. Icarus nos cuenta la historia de Bryan Fogel, un deportista que quiso demostrar el efecto de las prácticas de dopaje en un deporte. En medio del experimento se da cuenta de que su principal ayudante, un científico ruso llamado Grigory Rodchenkov, esconde los secretos detrás de una abominable práctica de los políticos en Rusia. En su afán de querer ser los mejores, han participado activamente en procesos de manipulación de muestras de orina de competidores olímpicos. Rodchenkov habla y cuando empieza a implicar a los involucrados, Fogel continúa grabando. Ya no se trata de demostrar que la detección del dopaje es manipulable. Se trata de proteger a alguien que se arrepiente de lo que hizo y ahora desea hablar.

Icarus nos lleva por un camino interesante y luego gira durante un cambio de propósito extraordinario. Cuando la película se convierte en una realidad aceptada, y va por la revelación de la horrible verdad, Fogel pierde algo de control y credibilidad durante la transición. Por suerte, el resultado final no sufre e Icarus se conforma como un extraño repaso por la vida de un hombre que puede perder todo y aún así corre el riesgo para contar la verdad. La idiosincrasia rusa es un concepto que pocos conocemos y Rodchenkov se destapa para mostrarnos a un hombre común. Fogel coloca la cámara sobre un criminal que tuvo que cometer un crimen porque sino lo mataban. Es tan simple como eso.

Días después de que la Copa Mundial de la FIFA terminara y Rusia consiguiera una clasificación importante, todavía no puedo creer que los eventos de Icarus no hayan sido tomados en cuenta. Sí, se trata de una película. Pero una que ganó un Oscar y por consiguiente debía tener más presencia. Esta es una verdad que todo el mundo debería conocer, aunque haya sido liderada por un deportista y no un gran director de cine. Ojalá alguien hubiese tenido las agallas de hacer algo así antes. Me hubiera servido mucho durante una infancia en la que luchaba por ser el mejor y quizás no estaba en mis manos. Y hoy en día serviría mucho para que los fanáticos entiendan que quizás sus dioses no son tan perfectos como parecen.

Calificación: ***

Un trailer

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