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Especial: El 2018 en series

Un repaso del 2018 en materia de series de televisión.

Quienes suelen leerme saben que no soy del tipo de críticos que se sientan a hacer listas definiendo lo mejor del año que pasa. Me parece una injusticia que en el mercado latinoamericano no haya tanta presencia de algunas propuestas de cine y televisión y siempre tenemos que rebuscarnos para ver, en algún momento, las películas que queremos. Si abro un post con lo mejor del 2018, estaría mezclando lo que realmente pertenece al 2017 por su etiqueta de “release date”. Hoy en día que pertenezco a una asociación internacional de críticos de cine me doy cuenta de cuan importante es este dato cuando de evaluar se trata. Fuera de lo que quiero hacer en el 2019 con los posts relacionados a premios, no creo que deba hacer una lista con “las mejores películas del 2018”. Prefiero el recuento general, haciendo un repaso por todo lo que vi en en formato de cine y televisión.

La televisión en el 2018 trajo mucho. Desde fracasos hasta triunfos. Fuimos testigos del crecimiento exponencial de Netflix a la hora de producir. Y sigue sorprendiendo Amazon Studios con sus producciones “humildes”. Nuevos canales empezaron a florecer en materia de producciones propias y hasta el país en el que vivo, está aparentemente produciendo series de alta calidad. El mercado crece y es indetenible. Compararlo los formatos de cine y televisión es tema para otras discusiones. Pero lo que sí debo afirmar es que las sorpresas que hubo fueron de total agrado. Acá va un mini resumen de lo que vi en el 2018, con algunos comentarios.

  • 13 Reasons Why nos llevó de vuelta a reexplorar el caso de Hannah Baker, pero esta vez con un sentido mucho más “aterrizado”. No fui un fanático de la primera temporada y su sensacionalismo de una horrible decisión. La segund temporada me permitió conocer mucho a quienes rodeaban a Hannah, y no necesariamente tener que soportar al “fantasma” de la misma. Desarrollo inevitable de buenos personajes.
  • American Crime Story: The Assassination of Gianni Versace es un show innecesario, tratando de explorar la mente de un asesino cuya sustancia es invisible. No entiendo el elogio que se le ha dado y sobre a quien interpreta al asesino. Innecesariamente larga. Me quedo con la primera temporada.
  • Atlanta es hermosa. Donald Glover es un tesoro. El capítulo “Terry Perkins” es una de las mejores cosas que he visto en mi vida.
  • Better Call Saul no termina de atraparme con su tono repetitivo y su necesidad de seguir humillando a su protagonista. Me parece una serie aburrida de principio a fin. No entiendo la admiración (y casi obsesión) de algunas personas.
  • Bodyguard vale la pena. 6 capítulos de absoluta tensión política que nos llevan por la historia terrible de un hombre con estrés post traumática que se debe convertir en el guardaespaldas de alguien con quien no está de acuerdo. Les aseguro que el final les sorprenderá.
  • Castle Rock está hecha para quienes saben demasiado de Stephen King o quienes están con una enciclopedia en la mano para darse cuenta de los easter eggs. Pero es una serie sobrevalorada cuyo twist es demasiado pesado como para aguantarla.
  • Designated Survivor sobrevive a cancelaciones y no se entiende cómo. La serie sobre el presidente con la peor suerte del mundo abandonó el formato de seguir una corriente única y ahora cada capítulo plantea una amenaza distinta. ¿Cuánto más pueden aguantar?
  • Evil Genius tiene 4 capítulos de combustible para pesadillas. Una de las pocas a resaltar este año en materia de true crime. Netflix demuestra nuevamente el talento que tiene a la hora de producir documentales.
  • Ghoul es una serie proveniente de la India que rompió el esquema racial para plantearse como una de las mejores series de horror de los últimos años. Original de Netflix. No la vean solos.
  • La segunda temporada de Goliath hizo que me enamorara más de este submundo. Cuando pareciera que el personaje está agotado, sale Amazon y nos regala más de Billy Bob Thornton haciendo de abogado alcohólico.
  • La serie de Luis Miguel es sorprendente. Destaca la ambientación, y un Diego Boneta con demasiado talento para creer. La historia del Sol de Mexico se contaba sola, pero Netflix demostró que era material suficiente para una serie genial. Luis Rey es uno de los mejores villanos del año.
  •  La segunda temporada de Making a Murderer es tan sórdida como la primera. Esta vez hay un sentido de esperanza que se revienta en un final preciso y bastante arriesgado. Necesitamos justicia. O al menos saber qué fue lo que ocurrió.
  • Lo nuevo de Ozark es prueba de que hay mucho más para contar. Más violenta y más cruda, la historia del contador escondido es una de las mejores series de la actualidad. Contiene una de las escenas más desgarradoras del año; solo diré algo: cover de Nirvana.
  • Safe es material descartable de Netflix. Juro que ya he visto esta temática en otra serie y no puedo acordarme de cual. Ni se molesten en empezarla.
  • The Affair terminaba de forma premeditada (para luego revelar que no se ha terminado y que continúa con un “mucho tiempo después”). El final da justicia y nos deja seguir detestando al hombre que abandonó por un momento de lujuria.
  • The Handmaid’s Tale nos llevó a una segunda temporada llena de sorpresas y una Elisabeth Moss impresionante. Cada capítulo es oro puro y no podemos aguantar más para saber qué ocurre después de que Offred decide algo inesperado. Un cast femenino extraordinario.
  • The Haunting of Hill House es poesía de horror puro. Aparte de sus dos capítulos pivote, es una mini serie que simplemente asombra con su adaptación “moderna” del clásico cuento. Un acierto de Netflix que nadie puede negar.
  • The Sinner nos llevaba por una segunda temporada mucho menor a la primera que, cambiando de protagonista, perdía peso en su torrente dramático. Aburrida y monótona.
  • The Staircase me permitió ver finalmente el todo del caso extraño de Michael Peterson, acusado de haber asesinado a su esposa. De lo mejor de la década en materia de true crime.
  • El regreso de Westworld me daba felicidad. El giro esta vez funcionó y el acertijo se hizo más complejo. Aunque sea difícil seguirle el rastro a todo lo que ocurrre, es una serie tan lógica que el guion debe ser de mil páginas por capítulo.
  • Wild Wild Country es otra muestra de true crime de Netflix que satisface el hambre de quienes gustan del género. Les aseguro que no se van a imaginar la verdadera del farsante Osho.
  • Sharp Objects es de lo mejor del año y contiene las mejores interpretaciones de la televisión en el 2018. Prueba de que HBO tiene algo que el resto no puede obtener.
  • This is Us sigue revelando verdades y dependiendo de un flashback eterno para poder sorprender. Es drama en su mejor formato inofensivo.
  • The Walking Dead finalmente tuvo un giro que sorprendió. Los últimos capítulos fueron de terror puro y dan esperanza para quien ya no aprecia esta historia.

Y ahora algunas que no son del 2018, pero que decidí ver o seguir. Otras que empecé a ver y no termino aún:

  • Mi suscripción a Amazon Prime me permitió ver nuevamente Eerie, Indiana y recordé noches especiales de mi infancia. Cómo estás hoy en día no se hacen.
  • The Night Manager me dejó sin palabras. Una de las mejores adaptaciones en manos de Amazon Studios.
  • La segunda y la tercera temporada de Channel Zero son representaciones de pesadillas que no pueden encajar todavía. Necesitamos más lógica en la historia. Ya veremos con la cuarta.
  • Fresh off the boat me gusta y no me da temor decirlo. Disfruto con la burla constante a los 90’s ambientados en Orlando, Florida.
  • Godless es western que vale la pena. Personajes femeninos increíbles y un Jeff Daniels que se conforma como uno de los mejores villanos de los últimos tiempos.
  • Modern Family sigue contando lo mismo. Solo sorprende en uno de cada diez capítulos. Parece mentira que no la hayan cancelado todavía.
  • Family Guy ha perdido sustancia. Se le nota muchísimo. Pero ese humor que de vez en cuando casi rompe las pantallas es razón suficiente para que se mantenga donde está.
  • Empecé a ver Vikings y me tortura tener que seguir. Las primeras dos temporadas son geniales, pero la caída de Ragnar me aburre en exceso.
  • Julia Roberts sorprende en Homecoming. Del creador de Mr. Robot llega una serie tan rara y única que todavía no me atrevo a descifrar.
  • Seven Seconds me tiene hipnotizado. Regina King es una joya que nadie parece apreciar todavía. Un drama policíaco que tiene pocos escrúpulos a la hora de plantear.
  • Transparent se vuelve más difícil mientras sigue. No hay necesidad de hacer todo más complejo. Resalta el capítulo de “Israel”.
  • Unsolved nos lleva por el caso sin resolver de Biggie y Tupac sin demasiada emoción. Todavía tengo esperanzas de que “algo ocurra

Releyendo bien, creo que me faltan algunas. O tal vez el tiempo se me va en reruns de Seinfeld o The Office, porque sí, a veces pareciera que tengo demasiado tiempo y en  vez de aplicarlo en cosas nuevas, prefiero volver a aquello que todavía después de tantas repeticiones me sigue generando carcajadas o tristeza.

Nos vemos el año que viene.

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