Crítica cine: Zama (2017)

Diego de Zama vive en un pueblo colonizado en Suramérica mientras espera que la corona lo reasigne. El aislamiento hace que su situación se deteriore.

Dirigida por: Lucrecia Martel.

Protagonizada por: Daniel Giménez Cacho, Matheus Nachtergaele, Juan Minujín, Lola Dueñas, Rafael Spregelburd, Daniel Veronese, Vando Villamil.

País: Argentina

Género: Drama.

Duración: 115 minutos.

Aclaro algo desde un principio. Zama es una película que cuesta digerir. Después de detenerme y reflexionar sobre la dirección que la historia toma desde un principio decidí aceptar que esta no es una típica película. Es por esto que hasta el final mantuve la vista sobre lo que realmente me llamó la atención y decidí simplificar la experiencia. Así suene incoherente, decido exponer mi punto de vista sobre una película buena por las “razones equivocadas”. No formo parte del grupo que elogia la magnífica dirección de Lucrecia Martel. Creo que Zama no es un lindo montaje de imágenes. Creo que es un apropiada definición de la condena.

Diego de Zama forma parte del cuerpo colonizador de una isla en Suramérica. Todos los días espera una notificación de la Corona para que lo lleven a otro lado, más cerca de su familia o al menos en condiciones mucho más estables. Mientras espera, la situación de Zama se va manchando con la desesperación y la búsqueda de respuestas. Cuando decide hacer algo, se inicia la travesía de un hombre que pagará todo lo que debe pagar en cuerpo y alma.

Zama es una película que demuestra ese lado conservador del cine de autor que hoy en día es tan secreto. Cuando hablo de conservador, me refiero a la necesidad de recurrir a los valores de imagen como perfecto recurso para transmitir la emoción de un personaje que pareciera estar viviendo su propio infierno en la Tierra. Cuando Zama inicia su labor en una casilla de cansancio, termina siendo víctima de sí mismo y de sus peores miedos. Hay un descenso seguro de Zama. Su final no podría emitir justicia y es por esto que nunca tratamos de otorgarle la lógica a la película. Zama es rara. No es como cualquier relato épico del pasado. No se confundan.

Zama podría ser identificada como esa línea que divide mi defensa constante por el cine de género y el cine comercial, y la casi secreta calidad que algunos críticos ven en el cine pretencioso de algunos cineastas.  Seré acusado de “no saber de cine” con esta consideración de una película que ha sido aclamada por la mayoría y en mi opinión recurre a la polémica impresión de una imagen mucho más poderosa que la historia que se cuenta. Es injustificable que Zama goce de tantos colores, tantos encuadres perfectos y cuente una historia poco soluble en su contexto real. La experiencia de Zama ha sido de una de las más subjetivas que he tenido, en las que quiero dar valor a algo y simplemente me cuesta.

Abierto estoy a comentarios, sugerencias e insultos. Para eso es este espacio. Para que discutamos. Pero estoy seguro de que los argumentos no serán suficientes para hacerme cambiar de opinión. Esta es una película pretenciosa cuya reflexión sugerida no es la habitual y podría fácilmente ser una colección de pinturas sobre un pasado que no nos gusta recordar. Sin embargo, Lucrecia Martel en calidad de directora usa la propia imagen para desligarnos de la realidad y abocarnos al cinismo de la colonización y cualquier derivado de la misma. Esta traducción nos lleva por un cierre espectacular en el que el escape es una poética descripción del purgatorio personal de Zama y sus objetivos. No recuerdo una simbología tan precisa como la que usa Martel en esta conclusión. Si considero a Zama como una película épica sobre un punto en el pasado de nuestra historia, concluyo en lo cuestionable. Pero si Zama es un retrato de ficción, colmado de señales y símbolos, entonces se convierte en una correcta deconstrucción de la figura polémica del colonizador que choca con su propio destino.

Calificación: ***

Un trailer

Comments

  1. Carlos Diaz says:

    Para empezar debo aclarar que soy muy admirador de Martel. Cuando vi “La Ciénaga” me pregunté ¿qué es esto? Un cine muy diferente. Creo que es una gran artista en la creación cinematográfica, la mejor de la Argentina y una/o de las/os mejores del país y al nivel de los/los mejores del mundo. Hecha esa aclaración, te digo que , en general, coincido con vos en la apreciación de esta peli. Vi, como en sus anteriores obras (La Ciénaga, La Niña Santa y La Mujer sin Cabeza), su “mano”, ese estilo magnífico, fuera de lo común (todas sus películas son “raras”, coincido otra vez), pero esta vez salí de la sala con sabor indefinido, la historia no me pareció relevante, me interesó poco y hasta me pregunté por qué le habrá atraído. Asunto muy subjetivo ¿no?
    Como bien señalás, recibió distinciones y críticas sobresalientes, en algún caso sorprendente (como un diario que nunca le vi poner un 10 y a este film se lo puso). ¿Estaremos equivocados nosotros?
    De todos modos, estimo que es otra buena muestra del cine argentino, que tiene muy buenos creadores/as jóvenes. Paula Hernández, Lucía Puenzo, Trapero, Ortega, Caetano, Zifrón, por citar algunos. Y me gustán mucho Aristarain y Campanella, no tan jóvenes. Me parece que vos preferís más el cine de horror y de acción, más “yanqui”. El pase es muy fuerte, comprendo que no te guste mucho una cinta como esta.
    Repito, estimo que hay mucho valor por aquí. Pero me parece que andás poco por el barrio…
    Gracias por tu trabajo.

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