Crítica cine: The Florida Project (2017)

Una niña y su madre intentan sobrevivir en una Florida devastada por la pobreza.

Dirigida por: Sean Baker.

Protagonizada por: Brooklynn Prince, Willem Dafoe, Bria Vinaite, Caleb Landry Jones, Mela Murder, Valeria Cotto, Christopher Rivera, Macon Blair, Sandy Kane, Karren Karagulian, Lauren O’Quinn, Giovanni Rodriguez, Carl Bradfield, Betty Jeune, Cecilia Quinan, Andrew Romano, Samantha Parisi, Gary B. Gross.

País: Estados Unidos.

Género: Drama.

Duración: 111 minutos.

Nosotros, los latinoamericanos, desde que nacemos somos sometidos a una especie de inyección cultural desmedida orientada al mundo maravilloso de Walt Disney. A todos se nos afirma que esos parques gigantes son el paraíso donde todo el mundo es feliz y donde todo puede pasar. Cuando finalmente algunos podemos arribar y pisar el parque sentimos que hemos llegado al mundo ideal, a la perfección geográfica y al sitio más feliz del mundo. Al menos así lo sentí yo cuando estuve por primera vez ahí. Inclusive en Orlando, Florida, donde existe un tema general y es Mickey Mouse. Era un escape perfecto a lo sórdido del tercer mundo donde vivía en esa época, en el que la gente se mataba por maldad y por necesidad, y donde chicos de mi edad se morían de hambre. Al crecer, veía las cosas con mucha más objetividad. Sabía que no era tan mágico como parecía. Pero nunca perdí esa capacidad de ser un chico feliz cada vez que el ratón me saludaba.

The Florida Project no es una película que apunta a morder el maravilloso mundo de Disney.  Ni siquiera está en las prioridades de quienes la protagonizan. Se trata de una visión real y definitiva de lo que se esconde detrás de bastidores. En una ciudad donde todo parece hecho a la medida de la felicidad de chicos, parece existir algo detrás de la fachada. Ese algo es el contenido de la magnífica The Florida Project.

Moonee es una niña de seis años que vive con su madre Halley en un motel en Kissimmee, Florida. Moonee ni siquiera va a la escuela. Sus días se basan en portarse mal. Escupir parabrisas de autos estacionados en moteles cercanos, explorar proyectos inmobiliarios abandonados, y deambular por safaris que ya no funcionan. En las noches vuelve a estar con su madre, quien navega entre la venta de perfumes falsificados, prostitución, y despilfarro del poco dinero que tiene. Pero Moonee no es una niña infeliz. En medio de la miseria sobrevive junto a sus amigos mientras consigue comida gratis y el escape de cualquier problema en el que se mete. Si sigo es para contar detalles de una historia que no necesita ser contada. Necesita ser vivida.

Sean Baker dirige de forma precisa The Florida Project, un golpe directo a la felicidad que proyecta un sitio que no necesariamente es perfecto. No ocurre mucho en The Florida Project. No hay un inicio, y un cambio que pueda cambiar la vida de Moonee. Es un simple relato de la realidad que una niña vive. No se trata de inocencia perdida. Se trata de una historia que podría ser mucho más común de lo que parece. Y es esto lo más trágico. Baker no limpia su lente para dar algo de redención para la vida Moonee. El destino de la niña está escrito y en una escena final (grabada de forma secreta), se nos confirma que quizás Moonee solo puede escapar de la tragedia por medio de su imaginación y de quienes la acompañan. Dar algo de solidez a través de nuestra interpretacion es inevitable. Queremos que Moonee gane y quizás esta sea su forma de ganar.

La película funciona por la interpretación de quienes la protagonizan. Willem Dafoe en el rol de gerente del motel se nota cansado e impotente ante el final inminente de la vida de Moonee. Él es testigo de una corriente en la que no puede controlar absolutamente nada. Solo se limita a dejar el espacio libre para que Moonee y sus amigos puedan seguir haciendo lo que hacen (una escena con un pedófilo potencial es ejemplo de su rol como gerente y tambien com observador). Dafoe es perfecto en su papel, la versatilidad y humanidad son dos factores esenciales. Halley es Bria Vinaite, y la actriz parece estar hecha para el rol de una madre que no sabe ser madre y tampoco se esmera para lograrlo. Es dificil no gritarle a la pantalla cuando la vemos actuar para darle lo “mejor” a Moonee. Pero The Florida Project no sería nada sin Brooklynn Prince en el rol de Moonee. Es una extraordinaria interpretación de lo real y lo irreverente. Sí, muchos podrían decir que Prince está jugando y siguiendo órdenes. Pero una escena final puede confirmar lo contrario. Ese despliegue dramático de Prince que rompe todo el molde que hemos visto antes, es prueba de que la Academia simplemente descarta lo que es políticamente incorrecto.

Esta es una película que te puede cambiar la vida.

Calificación: ****

 

Un trailer

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