Crítica cine: Abducted in Plain Sight (2017)

Este es el caso del secuestro de Jan Broberg por parte de su vecino, y las extrañas circunstancias que rodearon el caso.

Dirigida por: Skye Borgman.

País: Estados Unidos.

Genero: Documental.

Duración: 91 minutos.

Aunque a través de numerosos documentales hemos sido testigos de la horrible lección de que la realidad puede ser más extraña que la ficción, siempre hay lugar para más cosas, más hechos. Lamentablemente, y por el morbo que parece nunca acabarse, siempre estamos buscando esa próxima película que nos pueda mostrar el próximo paso en la escala que demuestra cuan lejos estamos de explorar nuestra mejor o peor naturaleza. En este caso es la peor. En este caso es el true crime que parece no tener límites.

Abducted in plain sight es un documental que desde cierta distancia podría parecer como cualquier otro sobre un secuestro por parte de un hombre que no parecía ser capaz. No es sino hasta que la película cae en un extraño e intencional análisis repetitivo que nos damos cuenta de que hay crímenes que solo son sorprendentes si ocurren más de una vez. Jan Broberg fue una víctima desde que era una niña y años más tarde, después de ser una actriz importante en televisión, conocemos el verdadero caso y su proveniencia. Si la verdad a veces es más extraña que la ficción, este es el caso que confirma que no siempre es más extraña sino que también puede ser más contundente y conmovedora.

La película cuenta la historia de cómo Broberg entró en una especie de ciclo relacionado con un vecino que parecía necesitarla más que cualquier otra cosa. Pero no todo empezó como algo retorcido. Las familias eran como eran hace décadas. Había confianza y se hacían cosas que hoy en día son impensables. Pero no porque conforman una sospecha de crimen sino porque la maldad no era aceptada como parte de la sociedad, el vecino típico no era el villano. Pero cuando el monstruo se lleva a Jan, empiezan a salir a la luz los horribles indicios de que algo se podía haber hecho. Lo extraordinario de esto es que el secuestro no ocurre una vez, sino dos veces, y en la propia voz de una Broberg renovada, se arma una sobreviviente. Si creen que esto fue un secuestro normal, les aseguro que están lejos de conocer la verdad.

Skye Borgman dirige una horrible y necesaria deconstrucción de una familia invadida y atacada por un hombre que nunca debió existir. Ella toma los hechos y los descubre y luego confirma el horror a través de entrevistas actualizadas que revelan que la víctima final no solo fue Jan, sino todos. Desde actos homosexuales hasta infidelidades, fueron factores que parecían buscar el objetivo final de quedarse con la niña y el documental realiza un trabajo maestro en nunca irse por el camino “explotador”. Con madurez, Borgman prefiere sacar el manto para mostrar directamente lo inexplicable del caso y cuan lejos fue el monstruo para convencer a la sociedad de que no lo era. Pero en la otra cara está Broberg y en sus testimonios hay información sorprendente, que tiene un efecto muy positivo para la película.

Una de las cosas que más llama la atención del caso es el hecho de no poder cerrar los caminos para solo catalogarlo de secuestro evitable. El caso de Jan Broberg es un severo crimen de lavado de cerebro, pedofilia y muchas más categorías. La película es una oportunidad idónea para conocer lo que ocurrió. Pero hay que estar preparado. Porque a veces esa realidad que puede existir pero que preferimos no reconocer puede ser mucho más importante de lo que parece.

Calificación: ***

Un trailer

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