Crítica cine: The Cleaning Lady (2018)

En medio de un amorío con un hombre casado, una mujer decide convertirse en amiga de la chica que limpia su casa, quien esconde un secreto horrible.

Dirigida por: Jon Knautz.

Protagonizada por: Alexis Peters, Stelio Savante, Rachel Alig, Elizabeth Sandy, Mykayla Sohn, JoAnne McGrath, Keri Marrone, Robert Hugh Starr, Carla Wynn, Logan Garretson, Nicole Watts, Kai Cofer, Skye Sea, Waymond Lee, Leonel Claude.

País: Estados Unidos.

Género: Horror, thriller.

Duración: 90 minutos.

La escena introductoria de The Cleaning Lady alude a un contexto mucho más perverso del que la película finalmente contiene. En ella, una persona mete en la licuadora ratas vivas, las tritura, y las pone en un envase que va en la nevera. Es alimento para alguien. Los movimientos son metódicos. Fríos. En la mitad de la película se nos confirma para quién son, pero ya no es algo importante. De hecho, su escena introductoria es un desvío inicial, un engaño que solo sirve para ponernos en un asiento que la película no admite. El terror inmerso en The Cleaning Lady es indirecto y causal. Es una de esas películas cuyo armado es mucho más efectivo que el resultado final. Esto no tiene nada de malo. Hoy en día, en la época de la información abierta y la honestidad digital, las obsesiones son más peligrosas y más posibles, y The Cleaning Lady recurre a un uso adecuado de esto para ser efectiva.

Un amorío con un resultado explícito y fijo, una mujer que decide salir de eso mediante la fuerza interior. Su casa es el escenario para empezar una nueva vida y prefiere armarse de valor con lo habitual. En medio de esta decisión, llega a su casa una mujer desfigurada. Una cicatriz de quemadura que la ha dejado completamente destruida. Ella es inocente, callada, y solo se ofrece para limpiar la casa de esta mujer empoderada. La relación se convierte en amistad cuando ambas confiesan lo que sienten. Pero la mujer que limpia tiene una extraña fijación con la hermosa mujer a la que visita todos los días. En las noches entra a su casa, la droga y hace máscaras con su cara. La razón para este extraño acto está en el pasado de esta singular mujer, uno que tratará de borrar como sea.

The Cleaning Lady tiene un arranque ligero, de apariencias inofensivas y hasta colmado de elementos de las películas de bajo presupuesto. No es que la película se aleje de esa característica; sino que el contenido apunta a una posición de incomodidad para el espectador que nunca deja de ser punzante. El rol de la mujer que limpia es interpretado por la desconocida Rachel Alig pero quien inyecta un soberbio carácter de autenticidad que sirve para la película. Y es que precisamente de esto se trata esta mini película: de cuán lejos puede llegar ese prójimo que no parece dañino pero que en cualquier momento podría sacar a relucir su verdadero ser. The Cleaning Lady despierta la desconfianza en cualquiera. En este ámbito es sumamente efectiva.

Esta no es de esas propuestas que verás en el cine. Su exhibición ha sido moderada fuera del circuito de festivales. Su carga de fallas es inevitable y exceptuando lo de Alig, las actuaciones son verdaderamente cuestionables. Pero sí hay valor en ella. En su imagen y en el juego que supone la maldad de la contraparte por quien sí, sentimos lástima inclusive en el final en el que definitivamente no todo termina bien. Si la intención era humanizar a una villana atípica, entonces el trabajo está hecho hay que aplaudir al menos el intento de reformar al horror.

Calificación: **1/2

Un trailer

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