Crítica cine: Wrinkles the Clown (2019)

Un repaso rápido por lo que fue el fenómeno cultural llamado Wrinkles, el payaso que una vez emergió debajo de una cama en un video viral y nunca más pudo esconderse.

Dirigida por: Michael Beach Nichols.

País: Estados Unidos.

Genero: Documental.

Duración: 75 minutos.

No sufrí del fenómeno Wrinkles en ningún momento durante su etapa más notable. Creo que en Latinoamérica no tenemos visión sobre este tipo de eventos mundanos que juegan un rol importante en eventos culturales de gran relevancia que podrían significar mucho más de lo que imaginamos. El hecho de que, como sociedad, otorguemos credibilidad a un personaje ficticio y se forma una leyenda urbana en cuestión de minutos, habla mucho de cuán impresionables somos. Wrinkles the Clown es ese documental que arranca con la divertida historia de un hombre que un día decidió formar a un personaje y tal intención llegó demasiado lejos. Pero la película es también una pieza confirmativa del poder de la fascinación comunicativa, una que convierte un simple video en la concepción de un posible ícono cultural de la actualidad.

Y es que el documental mezcla la extraña interacción entre realidad y ficción. En ese momento pivote del documental en el que el director nos abre la puerta a la realidad, entramos en la extraña creación de un personaje sin intención y con la ayuda de la tecnología social que tanto sorprende en la actualidad. Wrinkles aparece en un video en YouTube y de la noche a la mañana se convierte en el preferido de padres para mostrar a sus hijos que los miedos pueden ser reales. Wrinkles se gana la vida apareciendo en la vía pública y asustando a quien se le pague por asustar. Hasta apariciones al azar y cumpleaños. Todo es una opción para este extraño hombre que vive en una camioneta. O al menos eso es lo que dice la leyenda. La pregunta es: ¿crees todo lo que ves en ese medio tan peligroso y filoso como lo es la Internet?

Es una pregunta interesante para entender el fenómeno de Wrinkles, y la inesperada reacción de todo el mundo. La película nos lleva por el camino de la práctica inconcebible pero real de quien materializa a Wrinkles como un recurso efectivo para que sus hijos acuerden un comportamiento correcto. Por otro lado la película nos muestra el efecto de un pedazo de metraje en la población vulnerable que todo el mundo reconoce pero casi nadie cuida en su momento más delicado. Wrinkles es un simple hombre que sabe qué hacer para crear y mantener. Pero nosotros, como receptores de la información que nos inunda, somos quienes hemos dado forma al personaje. Nosotros somos los culpables de cualquier evento. Porque hay que reconocer que a veces las cosas se van demasiado lejos. Así lo demuestra una parte de la película en la que el fenómeno del payaso asesino se fue a límites increíbles y la gente reaccionó de forma violenta y premeditada. El odio es extremo. Cuando vean, entenderán a qué me refiero.

En la actualidad estamos expuestos a la figura del payaso que no cumple su rol esperado. Desde Pennywise hasta la presencia de John Wayne Gacy, somos la generación que decidió concebir la sonrisa exagerada como la señal de lo tenebroso y macabro. Personalmente, nunca fui fanático de los payasos y hasta miedo siento cuando veo a alguno. Pero todo es ficción. Al menos todo parece ser parte de las películas y la televisión de forma exclusiva. Wrinkles es ese elemento que permite que el fenómeno aterrice en el vecindario, en lo mundano, y en lo perfectamente normal.

Calificación: ***

Un trailer

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