Crítica series: Nisman: El fiscal, la presidenta y el espía (2020)

Un recuento sobre el fiscal que investigó el atentado de la AMIA en Buenos Aires y la muerte sospechosa un día antes de presentar el caso.

Dirigido por: Justin Webster

País: España.

Género: Documental.

Duración: Seis episodios.

Por más que pueda escribir lo que vaya a escribir, y por más que alguien critique la calidad del “documental de Nisman” que apareción en Netflix, no se puede descartar la importancia de dicha serie. Esclarecer los eventos que rodearon la muerte sospechosa del fiscal, podría ser una de las múltiples razones por las cuales Justin Webster decide crear la serie de seis episodios. Pero supuestamente cuatro años le tomó realizar una repetitiva colección de opiniones que generan más duda y no dan justicia a la víctima Alberto Nisman.

Pero insisto, esto no borra la importancia de su osada visión materializada en Nisman: El fiscal, la presidenta y el espía, el documental que pretende contar la historia desde el inicio de lo que le ocurrió, o podía haberle ocurrido al fiscal. Haciendo un viaje desde el atentado que iluminó las cúpulas de la corrupción de la política argentina, hasta el análisis exhaustivo del “suicidio”, Nisman: El fiscal, la presidenta y el espía es una versión extendida de los múltiples reportajes que hemos leído sobre esa fatífica noche que podría haber “salvado” a una persona muy poderosa, del posible escrutinio o una acusación seria.

Primero confirmemos algo realmente positivo: A pesar de que su título hace alegoría al tema controversial de la historia, Webster apunta el lente hacia la sospecha global. Y es algo admirable. El director podía haberse basado en la polémica para generar intriga con las entrevistas que recolectó en tanto tiempo. Podía haber hecho un documental sobre el probable rol de Cristina Fernández de Kirchner en un asesinato no comprobado. Sin embargo, Webster prefiere avivar la llama de la duda analizando todos los posibles cabos sueltos, y por consiguiente otros focos de sospecha. Sin inclinarse por alguno en particular, el director reafirma su posición inicial.

Pero lamentablemente así se sobreexige y el documental cae en un vacío de repetición que cansa al espectador quien posiblemente conoce la historia y todos los elementos propuestos. Un guion extendido e innecesario pretende que entendamos la visión de Webster como un estudiante del hecho con métodos casi deplorables. Cuando en plena entrevista cuestiona al entrevistado, Webster cruza la línea y pierde sensibilidad. Es en este momento en el que se mezcla su análisis con el de cualquier medio de comunicación que utilizó la muerte del fiscal para generar ratings.

Nisman: El fiscal, la presidenta y el espía sufre de un grado de credibilidad variante que nunca termina convenciendo al espectador de los hechos planteados. Muchos conocemos lo poco que nos mostraron sobre la muerte de Nisman. Creo que para nadie es una seguridad que se haya suicidado, y para nadie es seguro el homicidio sin culpable. La duda siempre estará y al menos que alguien pueda reconocer y comprobar que estuvo implicado, el caso quedará sin resolver. El documental que podría haber aclarado todo sufre de la realidad inevitable de un caso con más preguntas que respuestas. Pero Webster no resume la duda. Solo la extiende para recalcar que hay sospechosos múltiples por una muerte que ni siquiera fue la más trágica. Y al menos el director reconoce esto. Con casi un capítulo entero dedicado al atentado de la AMIA, no deja de indicarnos que quizás lo prioritario a resolver es esa mancha imborrable de la historia argentina. Por esto Nisman: El fiscal, la presidenta y el espía es más importante que cualquier crítica que podamos hacer.

Un trailer

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