Crítica cine: The Gate (1987)

Adolescentes encuentran un portal al infierno mismo en el patio de su casa. Y lo abren a través de un ritual que encuentran en un disco de heavy metal. La gloria pura.

Dirigida por: Tibor Takács.

Protagonizada por: Stephen Dorff, Christa Denton, Louis Tripp, Kelly Rowan, Jennifer Irwin, Deborah Grover, Scot Denton, Ingrid Veninger, Sean Fagan, Linda Goranson.

País: Canadá.

Género: Horror.

Duración: 85 minutos.

No es un misterio que aquellos que nacimos en una época determinada tuvimos una infancia prácticamente modelada por las visitas a sitios donde se alquilaban películas. Con una asistencia obligada de al menos una vez a la semana, siempre buscábamos encontrar lo nuevo en género, o al menos el intento fortuito por encontrar algo viejo que valiera la pena. No existía el Internet, no había listas para guiars, IMDB era un mito lejos de ser creado. Había que confiar en el instinto y en la persona que te guardaba las cintas que sabía que te iban a gustar. Esto es material para otro contenido, otro formato. Pero es así como llega a mis manos The Gate.

Fácilmente más de treinta años pasaron de ese momento.

Describir lo que fue aquella experiencia es ahondar demasiado en el aspecto nostálgico de una película que quise ver otra vez porque tengo la creencia de que es aceptable al menos. Valoro todo lo que significa la concepción de su historia y sus efectos especiales todavía me sorprenden. Décadas pasaron y aún The Gate se mantiene como una sólida experiencia de terror barato y ochentoso que no decepciona. No es la primera vez que escribo esto: siempre es bueno volver a las raíces.

Dos niños curiosos y un hoyo extraño en al patio de la casa. Es suficiente para que la película empiece como la aventura aterradora que termina siendo. En ese hoyo se esconde el secreto de un acceso a otro mundo, uno de demonios y leyendas. Una señal los lleva a explorar un disco de heavy metal que esconde la forma de abrir esa “puerta”, y por curiosidad lo logran. No creo que necesitan saber más sobre lo que ocurre con una travesura que va demasiado lejos.

Protagonizada por un Stephen Dorff principiante, The Gate está hecha con desmesuradas ganas de contar la historia en la época de “Amblin” y un Spielberg inspirado. Esta versión diabólica de The Goonies, nos lleva a un plano de producción más pobre y una historia con muchos traspiés. Explorar demasiado es buscar un error que no hace falta descubrir. A simple vista podemos identificar qué tipo de película es The Gate. Con sus errores la aceptamos y disfrutamos un espectáculo que carece del CGI perverso, utiliza el elemento de la música heavy como detonante, y nos coloca en los zapatos de tres personajes bastante bien administrados por su director. Acompañarlos no es difícil. Después de muchos años siguen siendo auténticos.

Es una época en la que todo podía pasar. Es una década de cartas blancas, libertad absoluta y experimentos de buenos y malos resultados. Considerada un éxito taquillero si tomamos en cuenta su presupuesto, The Gate es una de esas que figuran como logro. Es esa película inofensiva con la que muchos chicos tuvieron su primer ensayo con el horror, y definitivamente será una que siempre voy a nombrar a la hora de resaltar el género en los 80. Esas visitas a esos sitios repletos de cintas es algo que no se puede describir y algo que muchos compartimos. A quien me dio The Gate como opción de viernes en la noche en mis primeros años de edad le doy infinitamente las gracias.

Calificación: ***

Un trailer

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