Crítica cine: Witnesses (2019)

“Found footage” sobre unos jóvenes que se encuentran con narcotraficantes en un sitio donde están grabando una película.

Dirigida por: Christopher Burgart.

Protagonizada por: Jesse Howland, Conner Floyd, Rachel Clark-Spear, Sam Skolnik, Mario Lazaridis, Manuel Soro, Circus-Szalewski, Laura Liefer, Jessica M. Lopez, Alison Kafka, Christopher Burgart, Yunus Pashaliyev, Josue Osuna, Sam Roth.

País: Estados Unidos.

Género: Thriller.

Duración: 97 minutos.

Me cuesta mucho creer que no hayamos aprendido nada. El “found footage” como subgénero de alta efectividad tiene mucho tiempo desde que nació. Y aún así siguen existiendo películas como Witnesses cuya premisa parece sólida. Así como me parece absurdo que algunos cineastas no aprenden del resto de las películas, me parece ilógico que la idea no se haya abordado antes. Es como si hubiese tenido un costo previo y el mismo hubiese sido altísimo. No es horror. Es un thriller de crimen que se graba por accidente. ¿Cómo alguien no pensó en esto antes? Aseguro que cualquier resultado hubiese sido al menos aceptable. Al menos.

Witnesses es una indecente oferta por parte de cineastas que parecen no tener ganas de hacer una buena película, o al menos alguna que tenga sentido. La mitad de las películas basadas en “alguien encontró los videos” se caracterizan por tener demasiado relleno. Y Witnesses no se sale de esto. De hecho por alguna razón capitaliza en exponernos a personajes sin algún tipo de carisma, desagradables. Esa insistencia en hacernos entender un conflicto central es algo que no funciona. Se trata de un grupo de jóvenes que están haciendo una película como proyecto universitario. Se jactan de tener tecnología de última gama al alcance, lo cual tampoco sirve para otra cosa que no sea justificar metraje desde distintos puntos de vista. Tenemos que soportar al casting de la supuesto película. Y la consecuente preparación. Si logran avanzar hasta este punto, les felicito. Han desbloqueado un nuevo nivel de tolerancia a la basura que se detecta a distancia. Si en este punto no se convencieron de dejar de ver Witnesses, les aseguro que la introducción de los villanos puede lograrlo. Es una tortura audiovisual que nada bueno puede traer.

Alguien debería tener la capacidad de evaluar esto antes de que sea exhibido. Esta película tiene un director. Tiene un equipo técnico que ha visto películas anteriormente. Me atrevo a decir que algunos hasta podrían estar estudiando cine. Entonces, ¿cómo es que Witnesses no es destruida y filmada otra vez? ¿Cómo alguien disfruta un producto de género que ni siquiera satisface a quienes gozan de la violencia en la pantalla? El secreto está en que cuando este tipo de películas tienen un efecto positivo es porque hay una justificación detrás de semejante acto “impuro”. Me parece ofensivo mencionar a Tarantino acá pero sus películas son un buen ejemplo. Y si no quieren ir tan arriba a Hollywood, entonces pensemos en William Lustig y su desbordado sentido de lo “prohibido”. Pero Witnesses no tiene nada de esto. Es una masa absurda de violencia y desenfreno en manos de alguien cuyo objetivo es tener una película con su nombre en los créditos, una máscara mal hecha como protagonista y actores sin dirección lógica. La prueba está en esa escena de violación. ¿Cuál era el objetivo de hacerla?

Perdí mi tiempo basado en algo que leí en algún lado de Internet. Perdí casi dos horas de mi vida viendo algo que nadie debería ver, y debería ser borrado de cualquier registro físico o digital. Esto es indecencia. Es un insulto al buen y al mal gusto. Podría decir que alguien podría tomar esto y hacer una mejor versión, pero ¿quién podría copiar un pedazo de basura y para qué?

Calificación: CERO

Un trailer

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