Crítica cine: Furie (2019)

Cuando vuelven de vacaciones, una familia encuentra que su casa ha sido invadida. La consecuencia es una serie de eventos bastante inesperados.

Dirigida por: Olivier Abbou.

Protagonizada por: Adama Niane, Stéphane Caillard, Paul Hamy, Eddy Leduc, Hubert Delattre, Leila Amara, Coline Beal, Carine Bouquillon, Marie Bourin, Christopher Fataki, Charlotte Geiger, François Godart, Jacques Herlin, Matthieu Kacou, Carole Le Sone, Saverio Maligno, Florence Masure, Alioune Badara Mbay, Emmanuel Plovier, Emmanuel Rausenberger, Mickaël Sabah, Jean-Maximilien Sobocinski, Alice Taurand, Bruno Tuchszer, Coralie Wesolowski, Emilie Wiest, Yacine Benaouda, Naëlle Triplet, Victoria Wabelawa.

País: Francia, Bélgica.

Género: Thriller.

Duración: 98 minutos.

El cine a veces nos propone situaciones inevitables. Son descensos directos y empinados hacia lo que parece ser una tragedia segura. De nada sirve una propuesta medianamente optimista en estas situaciones porque sabemos que todo va a esa dirección oscura, una que a veces parece natural. Como si nuestro destino a veces juegue con lo trágico e imposiblemente justo. Generalmente no se trata del género elegido. Se trata de una introducción que nos promete un momento difícil, complejo, y sorprendentemente crudo. Como espectadores acompañamos a los personajes a un final en el que puede pasar cualquier cosa. Pero nada bueno. Eso es lo único seguro.

En Furie, mejor conocida como Get In en Netflix, una pareja y su hijo debe pasar por una situación extraña. Una muy difícil de creer si no queramos cuestionar la legalidad de la situación. Cuando vuelven de vacaciones, y quieren entrar a casa en medio de una tormenta, esta familia se encuentra que quiénes decidieron contratar como cuidadores se han apoderado de alguna forma de ese sitio. Después de que la policía se mete en la situación, deben acudir a un abogado quien les trata de explicar el limbo legal en el que se encuentran. Así transcurren varios días, meses, y ellos deben vivir en la casa rodante que por suerte poseen, estacionados en un campamento cuyo dueño es un personaje bastante particular. Ellos tratan de seguir sus vidas normales, con sus trabajos, amistades, y una que otra discusión. La crisis aumenta con el pasar de los días, sin poder regresar a casa, y el sentido de rebeldía del padre de familia que no sabe cómo lidiar con la situación. Su esposa lo rechaza, su trabajo le despierta una ira irreconocible, y la amistad con el dueño del campamento lo lleva a lugares en los que no había estado antes. Cuando deciden entrar por la fuerza a su propia casa, esta familia se enfrentará con la realidad de la situación de manera brusca y factores ajenos inesperados.

Quizás la explicación sea excesiva, pero Furie no es ni la mitad de una fórmula que ya pueden empezar a entender. Hay demasiado comentario social en su contenido que navega entre el thriller, y el drama obligado. Extenderme más sobre esto es revelar demasiado sobre lo que sí, es un final inevitable, pero bastante inesperado. Acá hay dos películas. Una propuesta sobre la injusticia social en un sistema mal evaluado, y un retrato demasiado violento sobre nuestra normalidad en momentos extremos. Cuando la película decide pasar de escalón, es demasiado tarde. Y al espectador, la realidad le aturde y lo somete a un final apurado pero efectivo.

Del cine francés de género, que no admite escrúpulos, Furie se propone a sí misma como la variante de un género reconocido pero sorpresivo. Pocas veces la ficción juega con el realismo, y en Furie es admisible todo lo que se propone. Claro, de esto depende mucho cuan involucrado estés con esta familia que sufre, pero sobrevive. ¿Cuál es el precio de volver? Sin importar la respuesta, aseguro que siempre será alto. Esta es la prueba.

Calificación: ***

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