Crítica series: Little fires everywhere (2020)

La llegada de una madre soltera con su hija a un pueblo impecable desata una serie de eventos que van desde lo socialmente incómodo a lo peligroso.

Dirigida por: Michael Weaver, Lynn Shelton, Nzingha Stewart.

Protagonizada por: Reese Witherspoon, Kerry Washington, Joshua Jackson, Rosemarie Dewitt, Jordan Elsass, Gavin Lewis, Jaime Ray Newman, Jade Pettyjohn, Anika Noni Rose, Lexi Underwood, Huang Lu, Stevonte Hart, John Pirruccello, Byron Mann, Austin Basis, Derek Brandon, Jonathan Bray, Rachel Eggleston, Micah Nelson, Melanie Nicholls-King, Anahi Bustillos, Maggie Carney, Pedro Correa, Andy Favreau, Erin Flannery, Alexander Michael Helisek, Jim Jepson, John Patrick Jordan, Dylan Kenin, Michael Lanahan, Senta Moses, Rich Morrow, Rob Nagle, Marissa Nans, Mauricio Ovalle, Caitlin Reagan, Marvin Ryan, Oren Skoog, Maverick Thompson, Jessica Tuck, Jesse Williams.

País: Estados Unidos.

Género: Drama, thriller.

Duración: Ocho episodios.

Aunque pareciera una opinión firme sobre nuestra situación actual, Little Fires Everywhere en su formato de novela es bastante más que eso. Celeste Ng escribió dicho libro hace un par de años y simplemente dijo que escribió sobre el sitio en el que creció, en el que amaba a la gente, pero también reconocía sus errores. Y si analizamos lo que la serie contempla de principio a fin no es nada más complejo que eso. No tenemos necesidad de adornar de comentario social a una obra que habla por sí sola. Y la serie creada por Liz Tigelaar mantiene una postura inteligente cuando podría excederse en lo que parece obvio para una actualidad repleta de injusticia social, racismo y una intolerancia que puede terminar muy mal si seguimos practicándola.

Little Fires Everywhere es tan simple como la crudeza del conflicto que retrata. No es una serie explosiva ni con grandes escenas en su resolución, ni un clímax ruidoso. Es una mirada íntima a dos sectores reales de nuestra población y realidad, unos que son expuestos a los factores típicos de la ficción, y que hacen que la gota desborde una represa de emociones primitivas y pasados oscurísimos.

Reese Witherspoon hace el papel de Elena, una madre de familia que representa la epítome de la burguesía en Shaker Heights. El dinero no es un problema, y Elena se mueve entre preparar la comida para sus cuatro hijos, satisfacer a su esposo en ciertos días, y ser parte de un “club de libros”. Todo parece estar bien hasta que llega Mia, una mujer afroamericana que con su hija vive mudándose de ciudad en ciudad buscando inspiración para el arte que crea. Elena arrienda una vivienda para Mia y pronto las mujeres desarrollan una relación tormentosa mientras sus hijos empiezan a relacionar de forma más dinámica. Cuando se mezclan demasiado ambas familias, la intolerancia empieza a aparecer.

Aunque parezca dominada por ambas actrices principales, Little Fires Everywhere es una interesante visita a los estándares y al completamente opuesto de los mismos. La serie nos somete al desarrollo que parece inevitable y que seguramente va a terminar en una lucha de poderes. Pero como indiqué antes, la serie no cumple la fórmula que podría. En Little Fires Everywhere la solución no llega en forma de una manipulada aceptación. Los eventos son casi tangibles y hablan de un estrato mucho más relevante: esos chicos que parecen ser víctimas y acarrean tanta información que nos obligan a reflexionar sobre qué es lo que quieren, qué merecen, y qué hemos hechos para satisfacer las necesidades de los mismos. A ese “trago” añadimos una adicional subtrama de adopción escabrosa y tenemos a Little Fires Everywhere, una serie que no dará tanto de qué hablar y que quizás debería servir como referencia para algunas conversaciones que deberíamos tener cuanto antes.

Calificación: ***

Un trailer

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