Crítica cine: Shirley (2020)

Un repaso íntimo a la exitosa etapa creativa de Shirley Jackson y su problemática forma de vivir.

Dirigida por: Josephine Decker.

Protagonizada por: Elisabeth Moss, Logan Lerman, Michael Stuhlbarg, Odessa Young, Ryan Spahn, Allen McCullough, Thomas Racek, Molly Fahey, Steve Vinovich, Margarita Allen, Lexa Hayes, Adelind Horan, Emily Decker, Ava Langford, Edward O’Blenis Jr., Tony Manna, Melissa Chanza, Mick Coleman, John Vincent McCauley, Susan Nido, Louise Schoene, Warren Ray Davis, Rosemary Howard, Victoria Pedretti, Robert Wuhl.

País: Estados Unidos.

Género: Drama.

Duración: 107 minutos.

Quizás suena despectivo pero creo que lo peor que puede pasar con una película es que tenga un problema a nivel básico. No es algo que se diagnostica con un análisis profundo, viéndola una y otra vez. Se trata de una reacción de rechazo inmediata a medida que notamos el desarrollo y por consiguiente el camino elegido. Me cuesta entender como Shirley ha tenido el éxito que tiene siendo una película con un fundamental rechazo a la verdad como un único nutriente. Si bien la obra que la inspira no afirma estar basada en un hecho real, estamos lidiando con personajes que existieron, cuyos nombres son algo cotidiano en la actualidad. El problema no es la ficción de esos personajes. El problema es que Shirley tiene una profunda cultura de alejarse de todo lo posible. No es algo que debería funcionar tan mal. Pero el tratamiento de su directora es tan poco determinante que resulta insultante para Jackson y su legado. Al menos eso me pareció.

Fuera de esta primera negativa, Shirley es una película con una historia que se desarrolla de forma natural si tan solo aceptamos a sus personajes principales sin algo de “fondo”. El primer acto es claramente inexistente y debemos arrancar con una Shirley Jackson sufriendo ese problema que la llevó a una muerte temprana y al aislamiento completo. Junto a su esposo Stanley Hyman, organizan fiestas para mostrar un liberal estilo de vida y revolcarse en lo bohemio de la época. Pero a este hogar llega una pareja joven. El chico es un aprendiz de Hyman que desea seguir los pasos del talentoso crítico literario. Junto a él está una sumisa chica que se ve envuelta en el capricho de Hyman y en la la explosiva personalidad de Jackson. En esta situación, Jackson encuentra la inspiración para su próximo trabajo sobre la desaparición de una chica en circunstancias sospechosas.

Shirley podría abarcar el territorio que desea exponer en unas pocas escenas sin repetir tanto la misma afirmación. Es una trama que se cocina de forma exagerada y que termina cansando al espectador cuando ya empieza a girar demasiado hacia la relación entre ambas mujeres, víctimas y heroínas en la misma situación. Pierde fuerza la película cuando Jackson normaliza su comportamiento y hasta gira su personalidad para satisfacer las necesidades de la escena. Es en estos momentos cuando no podemos evitar preguntarnos si está cubriendo un requerimiento de la directora o de la historia. Shirley es una película confusa sin necesidad, con personajes muy bien interpretados por un excepcional casting, y con una historia que sirve para dar a entender quién era la mujer detrás de las historias de horror. Mucho más que eso no hay.

Con un final insípido, Shirley propone un acertijo y el mismo nunca se resuelve. Pero es tan poco interesante lo que la obra muestra que poco importa al final. La reacción es alejar la vista de la pantalla y seleccionar algo más. Shirley es de esas películas que no tienen un objetivo claro, y no hay nada más básico en el cine biográfico que esto.

Calificación: **

Un trailer

One Reply to “Crítica cine: Shirley (2020)”

  1. Shirley is just the latest of about a bazillion book-to-film adaptations lately that de-Jew the lead characters. Stanley is an old beardo, so he’s still said to be Jewish, of course, but since the Nemsers are young and hot, they no longer are (even though Fred Nemser’s actor is Jewish).

    Actors with two Jewish parents: Mila Kunis, Natalie Portman, Logan Lerman, Paul Rudd, Joseph Gordon-Levitt, Bar Refaeli, Anton Yelchin, Jennifer Jason Leigh, Emmanuelle Chriqui, Adam Brody, Kat Dennings, Gabriel Macht, Sarah Michelle Gellar, Erin Heatherton, Lisa Kudrow, Lizzy Caplan, Gal Gadot, Debra Messing, Gregg Sulkin, Jason Isaacs, Jon Bernthal, Robert Kazinsky, Melanie Laurent, Esti Ginzburg, Shiri Appleby, Justin Bartha, Margarita Levieva, James Wolk, Elizabeth Berkley, Halston Sage, Seth Gabel, Corey Stoll, Michael Vartan, Mia Kirshner, Alden Ehrenreich, Julian Morris, Asher Angel, Debra Winger, Eric Balfour, Dan Hedaya, Emory Cohen, Corey Haim, Scott Mechlowicz, Harvey Keitel, Odeya Rush, William Shatner, Leonard Nimoy.

    Aaron Taylor-Johnson is Jewish, too (though I don’t know if both of his parents are).

    Actors with Jewish mothers and non-Jewish fathers: Timothée Chalamet, Jake Gyllenhaal, Dave Franco, James Franco, Scarlett Johansson, Daniel Day-Lewis, Daniel Radcliffe, Alison Brie, Eva Green, Joaquin Phoenix, River Phoenix, Emmy Rossum, Ryan Potter, Rashida Jones, Jennifer Connelly, Sofia Black D’Elia, Nora Arnezeder, Goldie Hawn, Ginnifer Goodwin, Judah Lewis, Brandon Flynn, Amanda Peet, Eric Dane, Jeremy Jordan, Joel Kinnaman, Ben Barnes, Patricia Arquette, Kyra Sedgwick, Dave Annable, and Harrison Ford (whose maternal grandparents were both Jewish, despite those Hanukkah Song lyrics).

    Actors with Jewish fathers and non-Jewish mothers, who themselves were either raised as Jewish and/or identify as Jewish: Ezra Miller, Gwyneth Paltrow, Zac Efron, Alexa Davalos, Nat Wolff, Nicola Peltz, James Maslow, Josh Bowman, Andrew Garfield, Winona Ryder, Michael Douglas, Ben Foster, Jamie Lee Curtis, Nikki Reed, Jonathan Keltz, Paul Newman, David Corenswet.

    Oh, and Ansel Elgort’s father is Jewish, though I don’t know how Ansel was raised. Robert Downey, Jr., Sean Penn, and Ed Skrein were also born to Jewish fathers and non-Jewish mothers. Armie Hammer, Chris Pine, Emily Ratajkowski, Mark-Paul Gosselaar, and Finn Wolfhard are part Jewish.

    Actors with one Jewish-born parent and one parent who converted to Judaism: Dianna Agron, Sara Paxton (whose father converted, not her mother), Alicia Silverstone, Jamie-Lynn Sigler.

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