Crítica series: El Palmar de Troya (2020)

La historia de la infame “iglesia palmariana”, la secta creada por dos hombres que supuestamente tenían un alcance espiritual único.

Dirigida por: Israel del Santo.

País: España.

Género: Documental.

Duración: Cuatro episodios.

Crecí en una familia religiosa. Si bien fue algo que el tiempo fue deteriorando como tradición, siempre se mantuvo una especie de práctica general que tenía que ver con ir a misa, rezar, y sobre todo tener fe. Creo que hay un destino marcado y que es irreversible. A medida que los años pasan, es una tradición que si bien no tiene por qué perderse, se vive de forma distinta. Parece una afirmación personal, pero creo que es una tendencia general. Es imposible comparar nuestra situación actual con lo que ocurría hace 50 años.

Nada puede justificar lo que ocurrió hace casi cincuenta años en un pueblo pequeño de España: El uso malversado de una cultura que derivó en la creación de una secta. Pero ¿a quién se le puede culpar? ¿A dos hombres inteligentes? ¿O al cómo se vivía la religión hace tiempo? La manipulación cobra víctimas. Y es algo tan poderoso que hoy algunos debemos sentirnos afortunados de no haber sido parte de ese grupo de víctimas que cayeron en manos de gente cuya principal intención no era precisamente vivir bajo un concepto religioso ultra conservador.

El Palmar de Troya es un culto nacido hace cincuenta años en una municipalidad mínima de Sevilla, España. Una serie de apariciones llevaron a miles de creyentes al sitio, y dos de ellos se aprovecharon de la fe desmedida, para formar una “iglesia”. Al principio todo parecía inofensivo, pero rápidamente la organización se fue desligando como heredera de la Iglesia Católica. Clemente Domínguez y Manuel Alonso Corral, los líderes del Palmar, fueron creando sus propias leyes, construyendo sus propias edificaciones, y escribiendo una biblia distinta. Después de muchos años, este organismo todavía existe. Después de miles de abusos, robos, y escándalos, se cuenta la historia de esta infame religión en el documental El Palmar de Troya.

Si creen que lo han visto todo, entonces no han visto esto.

La serie nos cuenta los eventos prácticamente sobrenaturales que todo lo iniciaron. Desde los éxtasis en los que Clemente afirmaba ver al hijo de Dios, hasta los testimonios de quiénes estuvieron ahí desde el principio y vivieron una legendaria transición de seguidores religiosos a miembros de un culto inexplicable. Cada vez que imaginamos que todo se pone muy raro, la serie nos sorprende revelando lo que parece ficción. También deja bastante por fuera, por conveniencia de su duración y evitar la especulación que podría provenir de la producción. Pero El Palmar de Troya nunca se siente como una crónica incompleta. No hay elementos descartados que permitan decidir por un camino subjetivo. Aunque el organismo sea hermético, hay suficiente evidencia “afuera” como para entender qué es lo que ocurre ahí (ayuda mucho investigar en Internet también).

De lejos parece ser una invitación a una propuesta de rasgos fantásticos y místicos. Pero la corrupción de la mente no admite manipulación o mentiras. Aunque esos elementos religiosos reconozcan una cierta creencia en lo divino, los “villanos” del contexto son tan reales como nosotros. Tienen los mismos poderes, y cometen los típicos errores. Es por esto que cuando la serie aborda el tema “Ginés” y muestra sus testimonios, casi nos regocijamos en la sospecha. Podemos ser respetuosos con quiénes piensan distinto a nosotros. Es un deber. Pero El Palmar de Troya y sus prácticas conforman una etapa ridícula en nuestra evolución como seres pensantes y capaces de emitir razón sobre lo que alguien exclama ver y que nosotros somos incapaces de reconocer.

Calificación: ***1/2

Un trailer

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