Crítica cine: A simple plan (1998)

Cuando tres hombres consiguen dinero en un avión abandonado, deciden armar un plan para quedárselo. Pero la desconfianza es más poderosa que todo, y el desastre no tarda en aparecer.

Dirigida por: Sam Raimi.

Protagonizada por: Bill Paxton, Billy Bob Thornton, Bridget Fonda, Brent Briscoe, Gary Cole, Becky Ann Baker, Jack Walsh, Chelcie Ross.

País: Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Japón.

Género: Thriller.

Duración: 121 minutos.

Es una realidad que vamos al cine a escapar. Primordialmente queremos salir de la rutina y necesitamos a veces vivir otras historias dentro de un contexto “identificable”. Siempre digo que para esto es esencial tener a la mano personajes con quiénes podamos conectar. Pero a veces hay un proceso adverso al ideal. A veces no queremos vivir esa experiencia y el cine nos obliga por medio de historias íntimas, cuyas causas son mas viscerales de las que queremos admitir. Sam Raimi hizo algo en 1998, y que es difícil de olvidar porque nos obligó a vivir en carne viva lo que sus personajes desarrollan a través de uno de los guiones mejores escritos del género en las últimas décadas. A simple plan no revolucionó nada. Luego de pasar por un proceso de preproducción desastroso, finalmente llega a las manos de un director poco familiarizado con el genero y en manos del autor de la novela original. El resultado es un noir virtuoso de características lúgubres, con personajes ambiguos y una aterradora definición del término “familia”.

Poco puedo contar sin revelar demasiado. A simple plan es una de esas películas que funciona si no se sabe nada al respecto. Ni siquiera un trailer es necesario puesto que básicamente su primer acto es innecesario e inexistente. Va sobre Hank, un hombre que está a punto de convertirse en padre. Su esposa, hermosa y fiel, lo espera en casa con la comida preparada todos los días. Tiene una vida “ideal”. Su hermano Jacob tiene “problemas” de socialización”. Vive a la sombra de lo que el otro decida. Cuando ambos van de paseo, junto a Lou, un amigo de Jacob, el trío se topa con un avión que parece haberse estrellado en el medio de la nada. Adentro hay un cuerpo y un bolso que contiene millones de dólares. Por el aspecto sospechoso, deciden dejar el lote en manos de Hank después de una larga discusión sobre si tomar o dejar el dinero abandonado. La idea es “dejar que la tormenta se calme” y luego repartirse el dinero. La ambición y la desconfianza son más poderosos, y rápidamente los secretos salen a relucir.

Es casi genérico el cómo A simple plan empieza. Pero lo que sigue después es una exploración magnífica por el poder de la amistad, la hermandad y lo que mejor se conoce como el “núcleo familiar”. Scott B. Smith escribe A simple plan basándose en su obra homónima. El resultado es un armado inteligente de personajes, y una historia con suficientes giros como para que el sentimiento de pánico y pavor se mantengan constantes de principio a fin. Y aunque esto sea el “motivo” principal de la película, es imposible dejar de observar a un cuarto jugador en este juego. Sarah, la esposa de Hank, es una especie de elemento sorpresivo que, pensando bien en los eventos, tiene una importancia gigante en la historia. Poco recordaba lo poco que Bridget Fonda había logrado con poco tiempo de metraje. La acompañan un Bill Paxton en el mejor papel de su carrera, y el siempre confiable Billy Bob Thornton en el rol que marca su camaleónica capacidad de interpretar a la bondad en medio de un mar de maldad.

Si buscan algo para ver, y no les molesta ir hacia atrás, les aconsejo buscar A simple plan. Es una de esas películas cuyo valor se mantiene vigente después de muchísimos años. Y una que no deja de sorprender aún cuando ya la has visto antes. La ambición puede ser dañina. Pero poco vemos el lado siniestro de alguien cuyos límites se desbordan por unos cuantos billetes. Esta es la película que expone precisamente eso.

Calificación: ****

Un trailer

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