Crítica cine: You should have left (2020)

Una familia decide aislarse para unas vacaciones en una casa remota, y pronto lo mismo de siempre empieza a ocurrir.

Dirigida por: David Koepp.

Protagonizada por: Kevin Bacon, Amanda Seyfried, Geoff Bell, Colin Blumenau, Avery Tiiu Essex.

País: Estados Unidos.

Género: Horror.

Duración: 93 minutos.

David Koepp es un director de cine difícil de “diagnosticar”. Se trata del guionista con el puesto #9 en la escala de éxito de Hollywood. Las películas que escribió han tenido una ganancia de más de dos billones de dólares. Cualquiera podría decir que es un comunicador esencial de la industria, al menos desde un punto de vista comercial y con un producto que la taquilla adora. Pero luego hace una película como You should have left. Y es ahí cuando toda consideración anterior se pone en duda. Tal vez sea algo en la silla del director que no le calza bien. Pero se trata de quién nos regaló Stir of Echoes, aquella aterradora historia de fantasmas que cerraba una década pobre en películas del género. En todo caso, este constante ida y vueltas nos deja desconcertados. Sobre todo cuando su última película demuestra una clara falta de visión sobre lo que ocurre en un producto final.

En You should have left, conocemos a una pareja que desea alejarse del escrutinio, y de la vida demasiado expuesta. Ella es una actriz popular, y él ha sobrevivido a un juicio por el suicidio sospechoso de su ex esposa. Esta “fama” les permite decidir con facilidad irse a otro continente a pasar unos días junto a su hija. Cuando arriban a esta casa, todo parece estar bien. Es una edificación moderna, iluminada, con suficientes gadgets para sentirse cómodos. Pero es una casa “improbable”. Los pasillos se hacen más largos de forma inesperada, el tiempo no transcurre igual en todos lados, y las puertas aparecen donde nadie las vio. Las pesadillas parecen ser frecuentes para Theo, quien empieza a recordar demasiado los eventos que le hicieron famoso. Y hay algo ahí, en esa casa, que no descansará hasta cumplir su objetivo. En esa meta final, es donde You should have left califica como una idea que no se pensó mejor.

En ocasiones parecemos estar viendo las mismas películas de siempre, sobre casas embrujadas, y escenas tan aterradoras que terminan siendo sueños. Hasta Koepp realiza una regresión con Bacon y un experimento al lado de su hija, tal cual como lo hacía en Stir of Echoes (también protagonizada por Bacon). Parece ser un recuerdo interesante, y un dispositivo válido. Pero poco hace Koepp para aprovechar las situaciones. Mantiene el misterio hasta el final y tampoco se da el lujo de resolver todas las preguntas que se generan. Su escenario le permitiría experimentar con la escena, y con alguna subtrama que alimente lo siniestro de esa casa. Pero no. You should have left es vaga en contenido que permite justificar.

Producida por Blumhouse, You should have left no es el mejor ejemplo de lo que el director puede hacer. Se trata de una película demasiado sencilla, demasiado inofensiva. No creo que haya limitantes a la hora de firmar su contrato, así que no encuentro alguna razón para que You should have left sea el producto que terminó siendo. Si hay una “versión del director” que contiene más información, algunas escenas complementarias, quizás haya algo válido en la propuesta de forma integral. Pero no existe posibilidad de que You should have left sea una película admirable para su director, y recomendable para las hordas de fanáticos que, durante la cuarentena, están sedientos por todo lo que un viernes pueda traer en VOD.

Calificación: *1/2

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