Crítica series: The Sinner (Temporada 3 – 2020)

Esta vez el detective Ambrose se enfrenta a un misterioso caso de un accidente automovilístico letal, con más derivaciones de las que imaginó.

Dirigida por: Adam Bernstein, Andrew McCarthy, Colin Bucksey, Radium Cheung, Rachel Goldberg, Derek Simonds.

Protagonizada por: Bill Pullman, Matt Bomer, Chris Messina, Jessica Hecht, Parisa Fitz-Henley, Eddie Martinez, Layla Felder, Leslie Fray, Luke David Blumm, Brooke Bloom, Adam LeFevre, Nina Braddock, Brian Huchison, Jonathan Caren, Willie Reale, Michelle Purple, Charlie Gogolak, Phillip James Brannon, Gregg Edelman, Dani Deetté, Radium Cheung.

País: Estados Unidos.

Género: Suspenso, thriller.

Duración: Ocho episodios.

Es raro que The Sinner siga siendo una serie exitosa a pesar de que su personaje principal sea tan poco comunicativo. Quien ha sostenido a la serie y aparece en sus tres entregas es el detective Harry Ambrose, interpretado por Bill Pullman. No es un personaje atractivo, no es precisamente el más bondadoso y siempre pareciera tener intenciones escondidas. Si a esa fórmula “confiable” le añadimos un conflicto poco claro, obtenemos la tercera temporada de The Sinner, la serie que después de una magnífica primera temporada solo pudo ir hacia abajo en calidad de contenido. Y aún así, la cuarta temporada aparecerá en algún momento. Algo bueno deben estar haciendo.

En esta ocasión, Harry Ambrose está ensimismado como siempre. Su actitud es la esperada, y solo tiene una preocupación. Reforzar el lazo con quien queda de su familia. Vive aislado, excepto por algunas visitas de su hija y nieto, y algún chiste que su jefe y amigo le hace. Harry tiene dolencias físicas y emocionales que parece no poder resolver. Su último caso es misterioso. Un joven ha participado de un accidente automovilístico en un lugar improbable. Junto a él se encontraba otro amigo quien falleció. El único sobreviviente parece estar escondiendo algo y Ambrose parece “conectar” con este joven. Su intención es esclarecer un extraño caso pero los cuerpos siguen apareciendo y el único sospechoso parece tener cómo defenderse.

Ahora imaginen que esto sea el primero capítulo de la tercera temporada de The Sinner visto desde la perspectiva de quién “lo hizo”. La serie sobre crímenes inexplicables se convierte en un juego ya resuelto por el espectador quien, por alguna razón, se mantiene expectante sobre lo que pueda pasar. Ya no hay misterio. Ya no existe un camino que no sea una enfermedad mental que empeora.

Ahí The Sinner pierde el valor que alguna vez tuvo. Con un Harry Ambrose unidimensional que realiza acciones inexplicables junto a quien claramente es un villano declarado, la serie cambia el enfoque hacia el análisis del héroe quien actúa de forma extrema para solventar… ¿un crimen? Es algo que no tiene solución y que la serie pasa por alto. A esta ecuación le añadimos un personaje femenino que aporta la contraparte emocional de Ambrose, y quien también parece tener una extraña intención de experimentar. ¿Dónde quedaron los buenos que solo quieren salvar a los buenos?

En la serie se supone que se aborda un desorden mental pero su diagnóstico es difícil, y omitido por quien escribe la serie. Ese personaje en manos de Matt Bomer carece de estabilidad y lógica en lo que hace. En ocasiones es el villano, y en otras parece buscar redención como sea. Desperdiciado está Chris Messina quien hace el papel del “malo” definitivo quien supuestamente causa el desorden.

No esperaba terminar aburrido con The Sinner pero con ese desenlace me pareció lógico. Definitivamente ya no hay tanto material por explorar, y lo que alguna vez funcionó en manos de Jessica Biel se ha desvanecido para nunca más hacer presencia. The Sinner ya es más novela dramática que thriller.

Calificación: **

Un trailer

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