Crítica cine: Just Mercy (2019)

La gran historia de un joven abogado que se enfrentó a un estado entero para poder lograr que se reconsiderara la inocencia de un hombre que estaba en pena de muerte.

Dirigida por: Destin Cretton.

Protagonizada por: Michael B. Jordan, Jamie Foxx, Brie Larson, O’Shea Jackson Jr., Tim Blake Nelson, Rob Morgan, Lindsay Ayliffe, Ron Clinton Smith, Charlie Pye Jr., Michael Harding, Christopher Wolfe, J. Alphonse Nicholson, Jacinte Blankenship, Bryan G. Stevenson, Brad Sanders, Charmin Lee, Sebastian Eugene Hansen, John Lacy, Hayes Mercure, Tatom Pender, Rafe Spall, Karan Kendrick, C.J. LeBlanc, Scarlet Olivia Dunbar, Darryl W. Handy, Darrell Britt-Gibson.

País: Estados Unidos.

Género: Drama.

Duración: 137 minutos.

Nuestra actualidad no se suponía que iba a ser así. Se suponía que la tolerancia crecería y estaríamos en un progreso constante. Para algo a nivel mundial, el tema del racismo ha ido avanzando, y la sociedad se ha ido “curando” de algún desorden puntual que hacía que se viera a la otra persona y se evaluara según su color de piel. Al menos cuando yo estaba pequeño, era lo que pensaba. Y sí, nací en un pueblo mínimo ultra conservador. Pero una cosa es la tradición, y otra es la dirección que queremos tomar como sociedad integrada, global, y con divisiones estrictamente necesarias.

Y es algo que trato de predicar todos los días. Creo que todos somos jugadores esenciales en la partida. Por esto ver Just Mercy me indigna tanto como ver cualquier muestra ficticia, un reportaje o noticia, que muestre la realidad sobre el racismo adentro y fuera de Estados Unidos, el país más poderoso del mundo con una dosis letal de habitantes con creencias extremas sobre lo que representa el color de piel. La reseña no apunta a esto. Pero resulta positivo tener presente ese importantísimo conflicto actual para notar la fuerza de una película como esta. No es esencial. Just Mercy no es una cura rápida ni representa el “dedo que quiere tapar el sol”. Es un retrato real de cómo los héroes a veces no tienen que llevar capas.

En Just Mercy, un abogado novato desea ayudar a quiénes lo necesitan. Para esto se muda a un estado con una carga de tensión racial muy pesada. Acá reúne un grupo de casos en los cuales cree que la justicia no se sirvió de la manera correcta, o al menos alguien no defendió cómo debió. Así es como entabla una discusión con un hombre acusado de violar y matar. Una acusación sin sentido, con testigos poco confiables, y que apunta más a un prejuicio racial. Pero ni siquiera conseguir que alguien lo escuche será fácil. Su primera etapa como abogado será tan difícil como peligrosa. Esta es la historia real de Walter McMillian, y Bryan Stevenson, dos hombres que representan el lado poco reconocido de la justicia en Estados Unidos. Ese oscuro rincón en el que lo justo no es para todos, mucho menos para quiénes son pobres y tienen un color de piel distinto.

Aunque los eventos se ambienten en una década que ya pasó hace bastante tiempo, no deja de ser relevante lo que la película enmarca en su resolución optimista. Es indignante lo que ocurre como es en cualquier película que permita un desarrollo completo de personajes. Y aunque Just Mercy no cuenta algo nuevo, no podemos dejar de pensar en un triunfo que no conocíamos y que definitivamente se sale de la protesta actual con vertientes distintas sobre la moralidad del asunto (creo que el movimiento Black Lives Matter es necesario, pero no creo que la violencia contra la propiedad privada ni lo saqueos sean razonables). En Just Mercy la temática es la justicia, la ley. Dos palabras que no tienen mucho que ver con el color de piel ni con la riqueza alguien acusado de un crimen.

Calificación: ***1/2

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