Especial: “The Twilight Zone”: Una clase magistral para la actualidad.

La influencia de The Twilight Zone en la televisión actual es tan poco reconocida como importante.

Cuando The Twilight Zone se estrenó en 1959 en el canal CBS, la recepción positiva fue inmediata. El debut de Rod Serling, su creador/narrador/productor/escritor, en el mundo sobrenatural de la televisión fue recibido con calidez por parte de la crítica pero los televidentes no esperaban esto. Serling presentaba un mundo paralelo y desconocido que mostraba una posibilidad de variaciones morales y dilemas poco dialogados por la sociedad del momento. Pero esto no era nuevo. Lo mismo solía ocurrir con Alfred Hitchcock Presents y el resto de series de antologías que descartaban el cliffhanger típico de los seriales y se destacaban por contar historias en máximo 24 minutos. De esa magnífica práctica, y otras, se podría aprender mucho hoy.

Pero no quiero escribir esto como una clase de historia. Son hechos percibidos con diferentes puntos de vista, y total libertad. Lo que sí nadie puede negar, en ningún estrato del consumo del arte audiovisual, es la importancia del show como vehículo de expresión y dispositivo de entretenimiento rápido y efectivo. Con The Twilight Zone Serling demostró a todos los ejecutivos que historias podían contarse, directa o indirectamente, en tan solo pocos minutos de metraje, con caras reconocidas o no, y con niveles de producción muy bajos o gigantes. Serling es la prueba de que la historia lo es todo.

The Twilight Zone está escrito y codificado en el ADN de la televisión actual. Sin ese show, mucho de lo que hoy ven ni siquiera existiría.

Es primordial que consideremos la necesidad de Serling de salirse del molde casi intocable de la televisión de la época, la cual debía respetar los límites de la censura, con historias que a veces ni siquiera podían contarse. El trauma postguerra, el “Mccarthyismo”,  hasta la tensión racial, eran factores de riesgo para la televisión, un formato que debía ser amigable con “toda la familia”. Serling esconde sus intenciones, y arma televisión inteligente. No revela demasiado sobre lo que quiere contar y considera al espectador un ser que puede razonar, más allá de lo que la televisión le muestra.

No hago referencia a las múltiples versiones de The Twilight Zone que se estrenaron a lo largo de los años. Mucho menos a lo que Jordan Peele hizo el año pasado. Hago referencia a lo que Serling se atrevió a hacer y abrió el camino. Hoy, muchos intentaron hacerlo, y pocos han logrado ser relevantes, fuera de la explosión televisiva reciente. El ejemplo claro de un lanzamiento que rinde homenaje a The Twilight Zone es The X-Files con su motivo, Lost y su misterioso desarrollo, y Fringe con su constante consideración por lo desconocido. Hay antologías y hay historias continuadas con múltiples temporadas. Pero la búsqueda del efecto “misterio” es un denominador común. Uno que estas series utilizaron bien y hoy ya son parte de la cultura actual. Pero no olvidemos de dónde provino todo.

Siempre es bueno regresar a The Twilight Zone. Para quiénes buscan hacer un guion de película o serie, para quien busca entretenimiento rápido y eficiente, o para quien quiere saber algo de historia. Porque de ese intento de CBS, mucho podemos tomar y utilizar. En cada segmento hay valor, y hasta en los peores capítulos hay una suerte de mini clase que debemos considerar para “aprender de los errores”. Insisto: siempre hay que volver a las raíces para saber de dónde venimos. Y hoy, con una industria televisiva que parece estar ganándole al cine en algunas batallas, The Twilight Zone representa un espectacular sector del pasado, mucho más importante que cualquier libro de historia o artículo de Internet.

Imagen: Cortesía de Wendy Myers.

2 Replies to “Especial: “The Twilight Zone”: Una clase magistral para la actualidad.”

  1. Por qué le tienes rabia a Jordan Peele… es por el sketch de “biiitch” ?
    No fue personal.

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