Crítica cine: Freddy vs. Jason (2003)

Freddy se encuentra con Jason a conveniencia propia en un guión demasiado pobre para ser tomado en serio.

Dirigida por: Ronny Yu.

Protagonizada por: Robert Englund, Ken Kirzinger, Jason Ritter, Monica Keena, Kelly Rowland, Odessa Munroe, Chris Marquette, Lochlyn Munro, Katharine Isabelle, Zack Ward, Brendan Fletcher, Kyle Labine, Tom Butler, David Kopp, Paula Shaw, Jesse Hutch, Garry Chalk, Brent Chapman, Joëlle Antonissen, Alistair Abell, Robert Shaye, Chris Gauthier, Colby Johannson, Kimberley Warnat, Kevin Hansen, Alex Green.

País: Estados Unidos.

Género: Horror.

Duración: 97 minutos.

Diez años pasaron.

Diez años desde que Jason se fue al infierno y Freddy sacó su guante y arrastró la máscara de hockey al fondo de todo.

El acuerdo entre Paramount Pictures y New Line Cinema siempre había sido clave para los últimos años del niño traumado de Crystal Lake. Pero New Line no había demostrado demasiado con su adquisición. Jason parecía estar condenado a quedarse donde lo dejamos. Freddy también había sido olvidado durante una década infame que no hizo mucho más que reinventar el género con Scream.

Pero luego se anuncia Freddy vs. Jason. Después de años de estar en un cajón con polvo, la idea resurge de la manera menos creativa posible, por lo que los fanáticos de estas franquicias de inmediato pensamos si esto era lo que mejor habían podido hacer con diez años de preparación. O si se trataba de una confrontación legal cuyos frutos no tenían oportunidad de ser buenos. Freddy vs. Jason es una linda excusa de visitar Springwood o Crystal Lake. Pero sufre demasiado de los requisitos que debe cumplir. Es una comedia. Es una película de terror. Es el duelo de titanes que nadie soñó.

En la absurda Freddy vs. Jason, Freddy es responsable de revivir a Jason. Todos han olvidado a Freddy, el asesino del guante con garras se ha mantenido silente, y ha perdido fuerza. Para poder alimentarse de nuevo recurre a un viejo amigo que puede ser el responsable de llevar a los jovencitos a Springwood y así “robarlos” para poder generar miedo nuevamente. Con esta inexplicable excusa, un grupo de jóvenes empiezan a ser aterrorizados por un par de asesinos que luchan demasiado entre ellos, y las víctimas aparecen de manera innecesaria. Freddy vs. Jason es una manera literal de hacer reverencia a un título, y en el medio se pierde la oportunidad de mostrar a Freddy a las nuevas masas (lo que ocurrió en 2010 no cuenta).

Si disponemos del tiempo para ver Freddy vs. Jason es porque sabemos qué tipo de película vamos a ver. Con esto no tengo ningún problema. Tampoco lo tuve en ese momento cuando decidí abrir mi mente y reencontrarme con viejos amigos. Pero Freddy vs. Jason es extrañamente aburrida en esas secuencias en las que dependemos de quienes conocemos. Más interesante aún es aquello que ocurre a sus personajes principales: un joven atormentado por la muerte repentina de su hermano, una joven cuya madre ha fallecido en extrañas circunstancias. Son subtramas que parecen secundarias a escenas explosivas de peleas entre dos asesinos cuya mayor facultado siempre fue otro ring, otras víctimas.

Freddy vs. Jason tiene cosas buenas y cosas malas. Es algo inevitable con estas películas. Esa extraña criatura que consume marihuana está entre lo malo. Y la personalidad juguetona de Freddy está entre lo bueno. No son películas binarias. Son colecciones de recuerdos que satisfacen a algunos, y a otros aburren. Pero a su estudio principal le sirve para ganar dinero en enormes cantidades. No soy quien para decir que Freddy vs. Jason no debería existir. Pero más de 100 millones de dólares debería ser suficiente para contratar a un guionista que algo mejor puede generar.

Calificación: **

Un trailer

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