Crítica cine: Audition (1999)

Cuando abre una “audición” para conocer a la mujer de sus sueños y casarse otra vez, un hombre se enfrentará con algo inimaginable.

Dirigida por: Takashi Miike.

Protagonizada por: Ryo Ishibashi, Eihi Shiina, Tetsu Sawaki, Jun Kunimura, Renji Ishibashi, Miyuki Matsuda, Toshie Negishi, Ren Osugi, Shigeru Saiki, Ken Mitsuishi, Fumiyo Kohinata.

País: Japón.

Género: Horror.

Duración: 115 minutos.

Recuerdo muy poco cuando vi Audition por primera vez. Sé que constantemente buscaba las joyas del J-horror pero en mis tiempos universitarios, poca atención y poco tiempo eran cruciales para que las películas elegidas estuvieran orientadas al éxito taquillero común y uno que otro clásico. Pero lo que sí recuerdo es una reacción durante la película. Recuerdo unas ganas de vomitar insoportables, y una sensación de sed constante. Pocas películas causan efectos físicos de esta índole y no recuerdo si cuestioné mucho. Sé que Audition pasó desapercibida en mi viaje corto por el horror japonés. Eran otros momentos y otras prioridades.

Ahora, sano y salvo, después de dos décadas, sentía que Audition tenía que ser analizada como tenía que haber sido la primera vez. Poco recordaba y esto agradezco. Horas después de verla nuevamente sentía asco. Sentía rechazo a eso que la película casi justifica en su dilema. ¿Cuánto conoces a la persona con la que estás todos los días de tu vida? En Audition nuestro protagonista ha tenido una vida trágica. Decide que quiere empezar de nuevo años después de que su esposa fallece y su hijo le insiste con encontrar una nueva compañera. Cuando elige a una cuyo perfil es nada menos que interesante, este hombre empieza a cuestionar el porqué nada sobre esta chica parece ser cierto. Poco a poco empieza a descubrir que su decisión quizás no fue la mejor.

Esta joya de Takashi Miike, el polémico director de horror en el país asiático, se mantiene tan vigente como la personalidad natural de su conflicto. Lo que hace este hombre es tan posible que resulta mucho más tenebroso el resultado que obtiene. No hablo de la locura detrás de su contraparte. Hablo de la confianza que se expone al brindar demasiada información. Nuestra adorable villana no elige a este hombre desde un principio. Él se convierte en víctima porque así lo elige. Claramente no sabe en lo que se está metiendo pero saber que voluntariamente se expuso, es mucho más incómodo de lo que parece.

No voy a hablar de cuán gráfica es, o de la escena impactante que contiene una bolsa de tela. Audition es una experiencia aterradora pero también es una historia romántica disfrazada de película de horror. Esas líneas finales que contienen una declaración importante de amor y fidelidad son muestra de un lado poético y casi romántico de la historia. Sí, esta chica es una enferma mental que no debería estar suelta. Pero Miike no le da el poder de redención a través de la inocencia. Todos sus actos están planificados a la perfección, y nada es casualidad en lo que hacer.

Pero sí, Audition tiene un gran valor a la hora de impactar con su imagen e insistente poder narrativo. Esta chica no hace esto porque nació “mala”. La historia de lo que la lleva a ser así y cómo lo mantiene es un magnífico análisis de la motivación y los límites a los que decidimos exponernos cuando queremos estar con alguien y nada más importa. Y mira como termina esto para un hombre que parecía ser inocente y terminó siendo la víctima de alguien inexplicable, con cientos de motivaciones y ninguna que podamos justificar. Audition no se trata de la explicación detrás de un acto horrible. Se trata del terror del mismo cuando alguien lo ve como algo normal.

Calificación: ***1/2

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