Crítica cine: Becky (2020)

Becky decide actuar cuando estando con su familia en la casa en la que creció, alguien decide invadirlos.

Dirigida por: Jonathan Milott, Cary Murnion.

Protagonizada por: Kevin James, Lulu Wilson, Joel McHale, Amanda Brugel, Robert Maillet, Ryan McDonald, Gage Graham-Arbuthnot, Mike Dara, Chandra Michaels, James McDougall, Isaiah Rockcliffe, Markus Radan, Charles Boyland, Andrew Siwik, Chelsea Barnes.

País: Estados Unidos.

Género: Thriller.

Duración: 93 minutos.

Aunque sea inconsistente de forma general, no podemos negar la fortaleza de Becky. Es una película que no supone seriedad alguna, y poco se le considerará como un thriller de rasgos y créditos altos. Tampoco creo que la causa sea la pandemia, la carencia de cine y las esperadas películas se estrenan los viernes en VOD. Creo que hay valor en lo que sus directores causan desde una primera instancia. En Cooties lograban un resultado a medias con su comedia de horror y zombies que no llegaba a ningún lado pero al menos servía para divertir. Con Becky se les nota una evolución inevitable, una que los lleva a explorar un lado más profundo de personajes y sus causas y motivaciones. El resultado se aloja en una película de género, violenta y exorbitante, una que no acata reglas y prefiere servir como una propuesta de personalidad más importante que cualquier escena bien armada.

La madre de Becky ha fallecido de una enfermedad terminal. Su padre le plantea formar una familia nuevamente con su novia y el hijo de la misma. Becky todavía está dolida por la pérdida de su madre y prefiere mantenerse distante a esa posibilidad. Un fin de semana en “familia” en la casa en la que creció tampoco promete algún avance en la relación y Becky prefiere esconderse en la cabañita del bosque. Justo en ese momento llega a la casa un monstruo con sus compañeros. Un líder de una banda de criminales que se han escapado de la cárcel y como prioridad van a esta casa alejada de todo. Becky debe tomar la decisión de si volver a casa y ser una víctima de esta invasión, huir sin mirar atrás, o ser valiente y enfrentarse como puede a lo desconocido. Creo que ya saben por dónde va esto.

Becky nos propone una revolución en su género. Lo que podría ser una película con esa fórmula efectiva de la niña que decide combatir a los invasores y, de alguna forma, los vence, es en realidad una subida de volumen a niveles estruendosos. Becky es una bomba que no para de explotar. Es una máquina cuya motivación es ser humana y reaccionar. Lamentablemente detrás de la motivación de su contraparte hay un vacío que la película parece omitir de forma intencional. Entre ambos polos hay algo que los une. Dicha relación es natural (está estupendamente planteada en una secuencia inicial de edición grandiosa) pero es obvio que hay algo más detrás de todo esto. Si lo encontraron ustedes, agradezco que puedan compartirlo.

Rayando en el límite de lo aceptable y lo inmoral de algunas escenas, Becky promueve un rato original y divertido en una noche de de viernes relajada. Un paso hacia la libertad de sus directores y una manchita que juega con la tolerancia de algunos espectadores. Pero a veces pedimos eso y en raras ocasiones lo obtenemos. Así que Becky es un respiro de aire fresco. Con sus dudas y omisiones, la aceptamos como la sencilla entrega de un personaje nuevo, que no tiene escrúpulos y que materializa todo lo que queremos hacerle a quien se atreve a pisar nuestro hogar y lastimar a quienes queremos. Independientemente de la edad y género.

Calificación: **1/2

Un trailer

Leave a Reply

%d bloggers like this: