Crítica cine: Ben is Back (2018)

Cuando Ben regresa a casa de forma sorpresiva, su madre debe encontrar la manera de mantenerlo alejado del abismo de la adicción.

Dirigida por: Peter Hedges.

Protagonizada por: Julia Roberts, Lucas Hedges, Courtney B. Vance, Kathryn Newton, Emily Cass McDonnell, Tim Guinee, Faith Logan, Melissa Van der Schyff, David Zaldivar, Teddy Cañez.

País: Estados Unidos.

Género: Drama.

Duración: 105 minutos.

En lo que podría ser un tren dramático insoportable para demostrar la capacidad de Julia Roberts y Lucas Hedges, Ben is Back es una alegoría de preferencia silente y meditativa. Una especie de conversación íntima y personal entre la necesidad y la honestidad. Cuando la misma arranca, los personajes son complejos, divisivos, y extraños. No hay uno solo que podamos aplaudir o por el que podamos vitorear de forma natural. Una triste introducción nos obliga a montarnos en un vehículo andante de duda y decepción. Ben ha vuelto a casa de su familia en medio de festividades. Ha abandonado el centro de rehabilitación por alguna razón y su familia decide acogerlo antes de obligarlo a irse. Nuevamente deciden confiar en Ben, bajo las reglas de una madre dudosa y segura, pero inevitablemente humana.

En una noche fría de invierno y navidad, Ben es víctima de sí mismo. Su madre intenta por sobre todas las cosas introducir a Ben en el contexto de la normalidad, de la posibilidad de ir al pasado en el que todo estaba bien. Pero es una relación rota, resquebrajada por la muerte materializada de segundos, y la supervivencia por suerte. A medida que progresa Ben is Back, empezamos a descubrir quién es el chico y lo que quiere. Nunca es material a dudar que Ben quiere salir de ese hoyo. Pero la adicción es una enfermedad letal y traicionera. Esta no es una épica historia sobre la fantasiosa mejoría en horas de un joven. Este es un retrato de la sincera pérdida de fe y la inevitable insistencia de una madre por mantener en pie una familia con calidad de fachada.

No soy un buen fanático de Julia Roberts. De hecho soy uno de los que dice que su óscar no fue bien merecido. Pero entre Homecoming y Ben is Back debo admitir que la actriz ha dejado atrás al estereotipo y se mantiene en el borde de lo imperfecto pero palpable. Acá en un rol de madre abnegada y soberbia, me hace recordar a quien me crió. Su traspaso de ser la madre perfecta de una casa ordenada, a ser una luchadora por los derechos de alguien que no necesariamente los merece, ocurre en una transición sublime. Ben is Back es un vehículo de Roberts y no tengo ningún problema con esto.

Nunca tuve la oportunidad de interactuar con un adicto. Siempre mi contacto fue mediante terceros y detrás de ventanas. En una de esas oportunidades pude divisar la mirada perdida de un hombre que lo había perdido todo. Su familia lo sostenía entre la suciedad corporal y la desnutrición. Y él solo veía hacía abajo buscando sustancias para poder satisfacer esa necesidad enigmática pero real. Ben is Back en su final me hizo volver a ese momento que nunca pude olvidar. No por el performance de un Lucas Hedges que confirma cada día su estatus de forma más firme. Fue por esa posición segura de una familia que podría dejarlo todo y seguir adelante. Cuando la madre de Ben está ahí, agonizando para poder rescatar a Lucas, no podía dejar de pensar en cuan tangible es su sufrimiento. Saber que esto es real, y ocurre en el día a día de todo lo que me rodea, me obliga a la reflexión. Esto no es algo que logra cualquier película sobre dramas familiares.

Calificación: ***1/2

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