Crítica cine: Brother’s keeper (1992)

Brother's Keeper poster

Tres hermanos. Un pueblo. Una muerte sospechosa. Un documental que no tiene que recrear nada para poder impactar. Con el uso del testimonio oficial de todos los involucrados, la historia se filma casi sola, y los directores Sinofsky y Berlinger nos llevan a Munsville para presenciar una historia de supervivencia y crimen.

Dirigida por: Bruce Sinofsky, Joe Berlinger.

País: Estados Unidos.

Genero: Documental.

Duración: 104 minutos.

El rodaje de una película se supone que es un proceso un poco lucrativo en el cual todos los elementos de comodidad deben estar presentes para que el personal trabaje bien. Al menos se supone que sea así con cualquier producción “decente”. Si un director quiere someter a un actor a un proceso de tortura, ese es su problema pero por el otro lado, ese actor recibe millones de dólares. Es por esto que a veces nos cuesta posicionar al género documental como una película. Y es que es otra manera de contar una historia. Una que no supone grandes sets ni comida gratis para el personal que trabaja en la producción. Es simplemente tomar una cámara y filmar situaciones de la vida real que merezcan ser contadas en manera de cuento. Pero el género ha venido evolucionando. Cada vez hay más producciones típicas de Hollywoood. Lo que Joe Berlinger y Bruce Sinosky logran con Brother’s keeper es volver a las raíces del documental, pudiendo retratar una historia real desde adentro y sin los lujos que supone el cine. Sin una super cámara o un productor que esté supervisando. Nada puede ser más tangible que esto y es un vistazo a la realidad que necesitamos de vez en cuando.

Brother’s keeper es un documental que analiza el rol de los hermanos Ward, y específicamente de Delbert en un supuesto asesinato de otro de sus hermanos, William, en Munsville, en New York. Fuera de los lujos que la ciudad supone, aquí estamos hablando de un pueblo. Tan rural que no se sabe si la gente sabe leer o escribir, y realmente tampoco les importa. Los directores recorren la vida de Delbert, quien ha sido acusado de asesinar a su hermano, por método de asfixia. El resto de sus hermanos vivos, Roscoe y Lyman, acompañan a Delbert sobre esta travesía. Y lo que es más interesante, el pueblo entero de Munsville se niega a abandonar a Delbert en medio del juicio, retratando un perfecto estado de empatía por un miembro de la comunidad al que nadie conocía pero que al fin y al cabo es compañero por medios geográficos.

La película da un vistazo corto a lo que fue el juicio en el que los recursos de acusación son banales y totalmente absurdos. Los motivos que supuestamente tenía Delbert producen shock cuando son expuestos. No hay necesidad de comentar sobre el resultado del juicio. Lo que realmente es importante es cómo se llega a la conclusión de que Delbert es el posible asesino. Paralelo a esto llegamos a conocer a la familia Ward. Su casa es un desastre; solo hay muebles viejos, no hay puertas, no hay higiene. Es imposible saber que comen estos hombres que no han tenido ningún contacto con la realidad. En una secuencia increíble, los directores entrevistan a un amigo de los Ward sobre el posible motivo sexual que Delbert pudo haber tenido para matar a su hermano; los acusadores afirman que el cadaver de William pudo haber tenido semen de Delbert. Y es que es posible, como dice el entrevistado, que Delbert haya tenido relaciones sexuales con William y nunca supo que esto estaba mal. Las posibilidades del incesto estan ahí, se pueden visualizar cuando se ve a estos hombres actuando frente a la sociedad. Esto no quiere decir que así haya ocurrido todo, pero la realidad es que todo es posible. El tema es que quien afirma sobre esta posibilidad, defiende a los Ward diciendo que no hay errores para ellos. Lo que ocurre, ocurre.

Los directores realizan un documental con un ojo crítico convencional pero totalmente abierto a la interpretación para el espectador. Si bien hay una especie de justicia que se vive al final, no es fácil descartar el hecho de que los Ward viven en la miseria. Que se haya hecho un documental sobre ellos no les cambia la vida. Seguirán siendo los mismos viejitos que trabajan con el ganado. Su mundo es oscuro, sucio y primitivo. Brother’s keeper nos abre la puerta a ese mundo y nos mete intencionalmente en él y logra hacernos testigo de un tipo de cine sin lujos, crudo y real.

Calificación: ***1/2

Un trailer

El documental completo

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