Crítica cine: Can’t Hardly Wait (1998)

Nunca está mal volver a esas comedias de adolescentes que todavía tienen vigencia en forma de placer culposo.

Dirigida por: Deborah Kaplan, Harry Elfont

Protagonizada por: Ethan Embry, Jennifer Love Hewitt, Charlie Korsmo, Lauren Ambrose, Peter Facinelli, Seth Green, Selma Blair, Clea DuVall, Eric Balfour, Melissa Joan Hart, Jenna Elfman, Breckin Meyer, Jerry O’Connell, Paige Moss, Jaime Pressly, Tamala Jones, Jennifer Lyons, Freddy Rodríguez, Chris Owen, Sara Rue.

País: Estados Unidos.

Género: Comedia.

Duración: 96 minutos.

No todo puede ser art cinema y ceremonias de premios. Hay que dejar espacio también para cine de horror, de género, de ciencia ficción, y sobre todo placeres culposos. En esta última categoría están algunas de esas películas que definieron un momento determinado que transcurrió hace mucho tiempo, y siempre estaremos orgullosos de defenderlas. No importa cuan cuestionable sea la calidad de las mismas, la nostalgia puede más que cualquier cosa, y un sábado en la mañana parece ser un momento adecuado para retornar a esos momentos. Can’t Hardly Wait apareció y nuevamente la vi. La seleccioné con voluntad y me di la oportunidad de ver algo poco crucial, que los críticos destrozaron y que poco importancia tuvo después de que se estrenó.

La iteración es tan alta que no voy a perder mi tiempo justificando. Considerada un ligero “coming of age” o no, comedia adolescente de magnitud bajísima, o un rato divertido, Can’t Hardly Wait es esa mancha imborrable en la carrera inicial de muchos jóvenes. Algunos se quedaron ahí, otros crecieron y otros se perdieron. Pero por pocos más de una hora y media protagonizaron una película fugaz sobre las aventuras en una noche de fiesta. Tan cliché, tan “noventoso”, y tan común que duele.

Pero es eso lo que alimenta a la trama ligera y poco explosiva de Can’t Hardly Wait. El uso absurdo y exagerado, pero preciso de los clichés. El underdog que siempre estuvo enamorado de la chica más popular del colegio, quien recién terminó su relación con el chico más popular, quién pretente que sus amigos rompan sus relaciones en la noche de graduación. El chico blanco wannabe que necesita vestirse de acuerdo a otra cultura, el nerd que se quiere vengar del jock. Todo está ahí en Can’t Hardly Wait, y esto incluya cartas de presentación (fácilmente destellos de risa para cualquiera). No hay razón para explicar una trama que no confluye en otra cosa que el cierre de los conflictos, las cartas entregadas, las declaraciones de amor repentinas. En esa noche de fiesta todo puede ocurrir.

Plagada de alusiones a la cultura pop de los 90, y con un soundtrack más que adecuado para la época, Can’t Hardly Wait se digiere con facilidad por la nostálgica necesidad de volver al momento del estreno en HBO y los reruns que nunca escasaban. Al menos eso me ocurrió a mi, y a veces las películas son tan personales que no se pueden cuestionar de ninguna manera. Son propuestas generales, para todo tipo de público, pero cada quien la absorbe como quiere. Yo viajé a ese momento en el que todos queríamos estar con Jennifer Love Hewitt, todos teníamos una banda que nunca fue exitosa, y una canción romántica te definía la vida entera mientras manejabas. Cuestionar los clichés es cuestionar aquello que nos divierte y nos hace recordar épocas pasadas. Posiblemente ese sábado en la mañana había muchas cosas para ver. Pero poco importan los deberes. A veces el instinto es más importante. Y a veces hay que reírse de aquello que nos hizo reír hace más de veinte años.

Sí, yo tampoco puedo creer que haya pasado tanto tiempo.

Calificación: ***

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