Crítica cine: Contact (1997)

Una científica que siempre buscó señales de vida en otro planeta, encuentra algo que podría cambiar todo lo que imaginamos sobre lo que hay en el espacio exterior.

Dirigida por: Robert Zemeckis.

Protagonizada por: Jodie Foster, Matthew McConaughey, James Woods, John Hurt, Tom Skerritt, William Fichtner, David Morse, Angela Bassett, Rob Lowe, Jena Malone, Max Martini, Jake Busey, Geoffrey Blake, Steven Ford.

País: Estados Unidos.

Género: Drama, ciencia ficción.

Duración: 150 minutos.

Muchas veces hemos visto en el cine a personajes que tienen una clara necesidad de que haya algo allá arriba. Esa necesidad puede venir por muchas cosas, desde un sentido mercantilista, hasta satisfacer alguna pregunta que apunte a la razón de nuestra existencia. Solemos acompañar a los del segundo grupo porque es ahí donde están las dudas de todo el mundo. No se trata de una respuesta afirmativa que confirme la existencia de vida inteligente en otro planeta y/o galaxia. Se trata de lo que viene después. ¿Cómo reaccionaremos?

Es una pregunta que Contact de Robert Zemeckis no responde. Y no hay necesidad de ello para entender la importancia de descubrir lo que hay en rincones desconocidos de la galaxia. Al menos es una importancia establecida para un solo personaje en Contact. Ellie es ella, curiosa y tenaz, y un reflejo absoluto de los científicos más importantes de nuestra era. Unos que no se quedaron con la teoría e hicieron lo suficiente para conocer un ensayo materializado. Pero Contact no es solo una película solo sobre la insistente personalidad de Ellie, una que definitivamente logra algo. Es una película sobre la fuerza de la fe personal. La creencia de cada uno de nosotros, y el efecto consiguiente de la confianza plena en nuestra propia verdad. Esa verdad que no comulga con la del resto. Ellie es una científica que logra escuchar una señal del espacio exterior, y en ese mensaje se esconde un plano para construir una especie de máquina. Aunque probablemente todos la vieron, para algunos puede ser una sorpresa, así que hasta acá llego.

Zemeckis es uno de esos directores que se sale de su zona de confort siempre. Fuera de sus más icónicas entregas, el director se esmera demasiado por el escenario y por satisfacer a quiénes son sus primeros espectadores. De esta forma Contact se propone como una aventura emocionante de ciencia ficción, con efectos especiales sorprendentes, un ambiente sonoro excepcional y una historia que simplemente funciona. El director engloba su componente dramático en un fantástico cuento sobre el cómo logramos ese primer enlace con otra especie, pero nunca suelta a su personaje en pro del sensacionalismo inevitable. Ellie necesita ese contacto, pero también genera demasiadas preguntas sobre sí misma. Ella es un principal target para una sociedad que cree en un dios que está arriba, y ella simplemente necesita pruebas para ello. En una escena en un balcón con una contraparte masculina, se realiza la pregunta más importante de la película, y una esencial para un tercer acto hermoso sobre el reencuentro con el pasado y las respuestas que el mismo puede brindar.

Quizás sea algo demasiado personal, pero veo a Contact como una colección de emociones que no tienen mucho que ver con la ciencia ficción, sino con la inevitable pregunta que todos nos hacemos. Y no es la pregunta sobre los hombrecitos verdes de arriba. Es algo más existencial y definitivamente más determinante para nuestro puesto en la vida que vivimos. Nuestro destino no está verificado. Y quizás es hora de empezar a responder las preguntas que siempre nos hicimos. Ellie nunca dejó de crearlas, y en algún momento obtuvo lo que necesitaba. No se trataba de “tener la razón”. Se trataba de la prueba definitiva.

Calificación: ***1/2

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