Crítica cine: Depraved (2019)

Adaptación moderna del relato más famoso de Mary Shelley, quién podría sentirse ofendida con el resultado.

Dirigida por: Larry Fessenden.

Protagonizada por: David Call, Joshua Leonard, Alex Breaux, Ana Kayne, Maria Dizzia, Chloe Levine, Owen Campbell, Addison Timlin, Chris O’Connor, Alice Barrett, Andrew Lasky, Jack Fessenden, James Tam, Zilong Zee, Noah Le Gros, John Speredakos, Hope Blackstock, Stormi Maya, Rev Love, Hannah Townsend.

País: Estados Unidos.

Género: Horror.

Duración: 114 minutos.

Uno pensaría que Depraved es una película mejor pensada. Desde el inicio notamos cómo se trata de una producción decente, con un director de experiencia admirable, y sí, algunos actores que podrían destacarse en un guion de esta naturaleza. Todo aparenta ser una película meditada. Pero el resultado que se arma en Depraved, es una tortura hecha película, con demasiados cabos sueltos, y la dependencia de un estilo que resta seriedad al asunto abordado. La vi con la mente abierta, y me quedé dormido después de unos minutos. Horas más tarde me aventuré nuevamente y tuve una experiencia desagradable. No se trata del género. Me encanta el horror como ya todos lo saben. El problema es una pésima adaptación de algo que ya hemos visto antes, y sabemos que puede hacerse muy bien.

Nuevamente nos cuentan la historia de Frankenstein, y el monstruo creado por la necesidad de jugar a ser Dios. En una alegoría bastante el engendro lleva el nombre del primer hombre creado en la Biblia durante el Génesis. Adam es un monstruo creado por un grupo de científicos con intenciones distintas. Adam es el resultado de Henry y su conocimiento, pero también de Polidori y su capacidad de conseguir partes de cuerpos. Henry le enseña a Adam todo lo que tiene que saber. Resuelve acertijos, juega al ping pong, aprende a hablar. Y algo está despierto en el cerebro de este monstruo. Cuando el recuerdo aparece, se da cuenta de que es alguien. Henry lo diagnostica como un logro de la ciencia y de sí mismo. Polidori desea mantenerlo en sus manos, medicándolo, y controlando cuán volátil puede ser. Adam necesita ser libre. Adam tiene sentimientos. El desastre no tarda mucho en llegar cuando el monstruo se escapa.

Depraved toma un camino de forma temprana. Es una película de horror sin mucho horror en sí. Para esto su personaje principal es retratado como una víctima, con características más humanas que las que sus creadores reconocen. Es una falla no determinante para el filme que se sostiene por la esperanza del espectador de que todo vuelva ser como esperamos. Necesitamos que Adam deje salir al monstruo que tiene por dentro. No necesitamos que se enamore y busque el calor de una compañera. Y es justo lo que Depraved alega como escape justo para su conflicto. Precisamente no era necesario culminar la película con esa redención natural. Llevando la premisa al final, Depraved se va al punto de perder credibilidad con una última escena que no aporta demasiado a la película.

Me parece sumamente desagradable ver una película mal actuada. Creo que es una facultad artística que no la tiene todo el mundo, pero creo que para ello se entrena, y un director debería guiar siempre al camino de las múltiples tomas que aporten sustancia al contenido dramático. Fessenden parece olvidar que su historia está contada por personas, y aunque el horror no se caracteriza por tener excelentes actores, algo mínimo podrían hacer para inyectar empatía al asunto. Todos, absolutamente todos los que actúan en Depraved, necesitan algo de entrenamiento. O al menos alguien que los guíe para lograr una mejor interpretación.

Depraved es una película mal hecha, mal contada, mal actuada y peor aún, mal planificada.

Calificación: *

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