Crítica cine: Devil’s Gate (2017)

La esposa e hijo de un hombre aislado han estado desaparecidos por días y cuando dos policías van a investigar se encuentran con una aterradora sorpresa.

Dirigida por: Clay Staub.

Protagonizada por: Milo Ventimiglia, Bridget Regan, Amanda Schull, Javier Botet, Shawn Ashmore, Jonathan Frakes, Spencer Drever, Adam Hurtig, Sarah Constible, Beverly Ndukwu, Scott Johnson, Will Woytowich, Jean-François Ferland, Jan Skene.

País: Canadá.

Género: Horror, ciencia ficción, thriller.

Duración: 94 minutos.

Tengo que admitir que cuando arranqué a ver Devil’s Gate, y transcurrieron algunos minutos, estuve a punto de presionar stop e ir con otra propuesta para el viernes en la noche. Abundan todos los tips para calificarla de un intento de VOD barato, con pésimas actuaciones, y una historia que no vale la pena. En varias ocasiones agarré el control remoto para eliminarla por completo de mi memoria. Pero a medida que su primer acto iba tomando estructura, decidía que no tenía que descartar la oportunidad de una sorpresa. Por suerte, eso que cambió mi percepción llega pronto, y Devil’s Gate (también conocida como Abduction) pasó de ser una colección de interpretaciones desagradables a ser una ejecución promedio de un concepto bastante original. Es una de esas películas que no serán recordadas por mucho tiempo, pero que representan un rato interesante de cine barato y de pocas pretensiones.

La introducción de la película nos lleva a un pueblo remoto. Durante su primer escena, un joven fallece al quedarse varado en una carretera y acercarse a una una casa aparentemente abandonada. El dueño, un desquiciado hombre que algo esconde en el sótano, lo entierra. Al pueblo llega una agente del FBI que necesita investigar la desaparición de una mujer y su hijo. Recibida por la policía del lugar, van a la casa del principal sospechoso, el esposo y padre de los desaparecidos y quien esconde algo en el sótano. Cuando llegan, este hombre les amenaza, trata de deshacerse de ellos. Es arrestado, lo que le permite a la agente investigar. En el sótano encuentra un extraño ser en una jaula, y a su lado una sustancia gelatinosa. El secreto de la desaparición se resolverá, pero eso no quiere decir que se hayan librado del peligro.

Si quieren ver Devil’s Gate y experimentar un poco, no veo problemas. Solo aconsejaría que lo hagan sin ver trailers o leer nada más sobre la película. Es precisamente el factor sorpresa, el twist, lo que permite que la película se mantenga estable como una decente interpretación de la religión confundida. Es un cambio interesante a lo que ya conocemos de ciertas culturas alienadas. Dar ese voto de “confianza” a este personaje, es reconocer el misterio de lo que ocurre en ese sitio remoto, en el que el suelo no permite que nada crezca, y en donde se ocultan extraños objetos en el suelo. Ese fundamento del extremismo religioso funciona para la historia que la película cuenta.

No es una obra de arte e insisto, sus primeros minutos podrían haberse pensado mejor. Pero este debut de Clay Staub (director de segunda unidad del cine de Zack Snyder) se tambalea para luego surgir con fuerza con una historia interesante sobre los demonios que escondemos literalmente. Es una película que seguro sus actores recordarán con nostalgia. Y es una oportunidad de ver al español Javier Botet hacer de las suyas (sí, ese lánguido intérprete de seres aterradores). Pero no mucho más que eso. Si bajas los estándares, la pasarás bien, y su final te sorprenderá con la baja pretensión que supone y la inteligente decisión de abrir la puerta al sentido de terror que la película no usa demasiado.

Calificación: **1/2

Un trailer

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