Crítica cine: Dolemite is my name (2019)

La increíble historia real de un “héroe” del blaxpoitation y su primera entrada al mundo del cine.

Dirigida por: Craig Brewer.

Protagonizada por: Eddie Murphy, London Worthy, Wesley Snipes, Craig Robinson, Mike Epps, Tituss Burgess, Da’Vine Joy Randolph, Ivo Nandi, Keegan-Michael Key, Chris Rock, Kodi Smit-McPhee, Chelsea Gilson, Tommie Earl Jenkins, Snoop Dogg, Tip Harris, Jamaal Lewis, Luenell, Li Eubanks, Fatimah Hassan, Aaron Craven, Toni Duclottni, Phil Abrams, Gerald Downey, Paige Annette, Denise Milfort, Jernard Burks, Mark Krenik, Baker Chase, Knajula Edwards, Garland Whitt, Bubba Ganter, Cheryl Francis Harrington, Jenny Schmidt, Aleksandar Filimonovic, Ro Lott, Quartay Denaya, Darrell Keith Harris, Adam Pepper, Saudia Rashed, Joshua Weinstein, Leonel Claude, Eric Shackelford, Khafre King, Henry Monfries, Justin Gant, A.J. Tannen, Claude Phillips, Camryn Howard, Stephaun Pender, Valerie Hall, Allen Rueckert, Anika C. McFall, Darryl Blalock, R.J. Asher, Tony Brown, Bernadine Durham, Phylicia Townes, Chris Reese, Laura Ashley Samuels, Monique StaTeena.

País: Estados Unidos.

Género: Drama, comedia.

Duración: 118 minutos.

Existen dos formas de ver Dolemite is my name. Podemos averiguar sobre lo que está detrás de la producción y entender el por qué se hace y el por qué quizás es importante para muchos. Pero también podemos ir con nada y experimentar una increíblemente biográfica adaptación de los hechos. Y hablo de increíble porque sí, a veces es inevitable agarrarse la cabeza y pensar cómo esto ocurrió. Pero era Los Angeles en los años setenta. Más ocurrió de lo que sabemos y las posibilidades eran mucho mayores a lo que podemos imaginar. En medio de los intentos de la clase trabajadora estaba un comediante de pocos logros llamado Rudy Ray Moore. Esta es la historia de cómo se convirtió en una celebridad de la noche a la mañana.

Rudy Ray Moore es el “padrino del rap” y muchos dicen que sin él, el género musical no existiría. Esa categoría es atribuida ya que Moore, en búsqueda de un estilo único, logra formar al personaje Dolemite, un proxeneta que contaba chistes en forma de rima. Su éxito fue tan rotundo que logró suficiente dinero para pensar en ser una estrella de cine. Así es como se inicia la producción de una de las grandes del “blaxpoitation” (ese género de cine que utilizaba a los estereotipos de forma absurda). Dolemite is my name narra la concepción de Dolemite y nos permite la entrada a una producción cinematográfica demasiado extraña como para entenderla. Pero insisto, eran los setenta. Todo estaba permitido. Y si les parece mentira, entonces vean lo que pasa durante los créditos de la película.

Craig Brewer dirige a Eddie Murphy en un rol excepcional. Nuevamente el actor se va al género que tan famoso lo hizo y confirma a las nuevas audiencias quién es y cómo se merecía mucho más. Murphy es Dolemite y es difícil no verlo como el comediante de múltiples intentos y fallas. No estoy seguro de que así haya sido la historia de Murphy, pero al menos el actor imprime autenticidad al rol y se gana nuestros corazones rápidamente, inclusive cuando es demasiado Dolemite y todo el mundo lo ve en actitud de cuestionamiento. Alguien en ese momento lo tomó en serio, y es una actitud que el espectador debe replicar para Dolemite is my name funcione.

Quizás pase desapercibida para muchos, pero el valor histórico a veces debería ser suficiente para entender la existencia de películas como esta. Ese cine, el de la explotación del color de la piel, existió y fue bastante exitoso. Entenderlo es difícil, sobre todo hoy en día. Pero es parte de la historia. Y aunque sea una cultura que nuestra sociedad haya perfilado como divisiva, les aseguro que hay algo de Dolemite en algunos nosotros. A veces para lograr el éxito somos capaces de muchas cosas que no podemos imaginar.

Calificación: ***

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