Crítica cine: Dredd (2012)

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En un futuro donde las drogas y la violencia dominan la ciudad, el cuerpo policial viene en forma de jueces que pueden juzgar y sentenciar. Un día las cosas se ponen difícil para el juez más respetado por todos: Dredd.

Dirigida por: Pete Travis.

Protagonizada por: Karl Urban, Lena Headey, Olivia Thirlby, Wood Harris.

País: Reino Unido, Sudáfrica.

Genero: Acción, ciencia ficción.

Duración: 95 minutos.

Recuerdo hace muchos años cuando vi Judge Dredd, en la que Stallone hacía de las suyas en un set plástico pero exuberante. Un famoso comediante destruía la película con un lado cómico absurdo que ciertamente distrajo. Pero al final le dimos la oportunidad en medio de todo lo burlesco del ambiente. Para eso servía Stallone en los 90, con su Demolition Man y su lado de Dredd que la crítica menospreció pero que las audiencias fueron a ver. Todo el tema de los grandes presupuestos, directores de moda, y actores clásicos del género, daba la entrada para que la película fuera esperada con ansias. Es algo inevitable. Cuando supe que el personaje de Dredd estaría en un remake no lo aprecié mucho. Y es que ni siquiera fui a verla al cine. No me interesaba. Cuando tuve la oportunidad de verla en Blu ray, no dejé pasar la oportunidad después de leer tan buenas críticas sobre la película. Y no es que sea una perfecta película. Pero ciertamente que es un intento válido. Lo que tiene de violento lo tiene de humilde y siempre me quito el sombrero ante este tipo de propuestas.

Dredd es un personaje que todos conocemos. Es el típico policía en un mundo futurista violento y anárquico. Dredd es lo canónico por excelencia y lo demuestra en su día a día. Su falta de humanidad (nunca se quita la máscara) lo hacen un ejecutor perfecto de reglas. Un día Dredd coincide en su entrenamiento por una novata con un evento que atentará contra la seguridad de la ciudad en la que pone orden. Peach Trees es una especie de localidad con un edificio altísimo que puede ser cerrado y blindado en caso de simulacros y otros. Obvio que Dredd está adentro cuando se cierra todo. Obvio que en el edificio vive la criminal más peligrosa del mundo. Obvio que Dredd debe luchar contra cientos de maleantes que viven también en el edificio. A este punto dije: “¿Por qué no?”.

Dredd es una película hecha con cariño. Se nota en cada escena. Hay un respeto unánime por la reglas del género. Pero lo que aquí se nota y debo destacar es que los creadores del remake nunca se molestan por poner algún tipo de motivación o razón para justificar la película. Inclusive tenemos a un personaje adjunto que funciona como un McGuffin en ciertos momentos: la novata. Está porque le tocó y no porque supone algún twist o sacrificio final. Dredd es motivado por ser quien es y no porque busca algún propósito final. Hay que tener valor para no usar desarrollo del pasado para un personaje que se nota lleno de rabia. Sin embargo, aquí se juegan todas las fichas en pro de un filme en el que nadie creó excepto su cuerpo de producción. Salen ganadores porque logran el objetivo produciendo una película única en comparación con sus compañeras de género. Y lo logran utilizando un estilo audiovisual particular y poco manipulado. Dredd es una película muy, muy violenta. No se escatima en mostrar lo que para otros es imposible de mostrar. Esto apunta a que el director nunca se deja llevar por una mano que lo alimenta: la productora. Notar esto a leguas es una delicia.

La película se filma en Sudáfrica en medio de un revoltijo social que todos conocemos. Acá queda demostrado que la película se inunda con el conflicto. Ese hermetismo en el que viven millones de personas queda expuesto y emulado por la localidad Peach Trees. Dredd ataca y hace el bien sin personificar un mesías. Retratarlo de manera vulnerable es lo mejor que pudieron hacer acá. Al menos me permite creer mucho más que lo que creí cuando Stallone estuvo en el papel.

Calificación: ***

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