Crítica cine: Freaks (2018)

Una niña descubre un extraño mundo “real” cuando se escapa de la casa en la que siempre se mantuvo encerrada con su padre.

Dirigida por: Zach Lipovsky, Adam B. Stein.

Protagonizada por: Lexy Kolker, Emile Hirsch, Bruce Dern, Grace Park, Amanda Crew, Ava Telek, Michelle Harrison, Matty Finochio, Aleks Paunovic, RJ Fetherstonhaugh, Kwesi Ameyaw, Ryan Beil, Reese Alexander, Dakota Daulby, Lee Shorten, Dean Redman, Aria Birch.

País: Canadá.

Género: Ciencia ficción, thriller.

Duración: 105 minutos.

Quizás sueno como un disco rayado, pero creo que hay un mundo hermoso detrás de todo lo que Hollywood arroja en los multicines de forma verborreica en cualquier temporada. La maquinaria es invencible. Eso es un hecho. Pero nunca ha podido eliminar el valor que existe en el lado opuesto de las fórmulas que parecen reinar las taquillas y la mentalidad de las hordas de fanáticos que alimentan ese fuego genérico y que parece repetir el patrón de sus propias llamas año tras año. En una especie de gabinete feo y execrado se aloja lo extraño de los géneros, los experimentos con resultados variados que no suelen gustar tanto pero que representan la variante importantísima del cine que la alta producción no suele tocar. Ahí está Freaks, con su tratamiento hermoso de la circunstancia, su comentario social embebido en una historia de ciencia ficción y horror, y una alegoría directa a los “héroes” que la industria no reconoce.

Así como su título indica, esta producción canadiense es una variante rarísima de su género, un hermano oculto de la familia que podemos reconocer en nuestro día a día. Pero el arranque dista de ser típico. Freaks nos propone una familia rota en medio de una aparente vida de paranoia y engaño. Un padre vive con su hija en un encierro total. Ella ve por la ventana simples imágenes fijas. Son fotos. Ella no puede salir nunca y solo conoce al mundo por lo que su padre le dice. Su madre ha fallecido aparentemente. En un sótano, se esconde una mujer amarrada que a veces está y otras veces no. Cuando esta niña consigue salir escondida de su padre, se topa con un extraño vendedor de helados que al parecer sabe mucho sobre ella y sobre quién es. A medida que se va desarrollando, Freaks despega con seguridad de un estático y cómodo inicio. Lo que la película resuelve en su historia es mucho más interesante de lo que pueden imaginar.

Para algunos Freaks podría ser demasiado invasiva con su revelación constante de subtramas y géneros. No es un secreto que sus directores están dispuestos a someter al espectador de forma insistente. Nunca hay descanso. E incluso en finales falsos, hay una jugada con lo dramático que es mucho más conmovedora de lo que parece. En este momento de reflexión, Freaks confirma la importancia de su personaje principal y todo lo que le ocurre a esta pobre niña. Hay metáforas en Freaks, y aunque no hay poco lugar para este tipo de comparativas en la ciencia ficción, no deja de sentirse como un punto válido para la calidad dramática que toda película debería tener.

Estoy seguro de nunca haber visto algo como Freaks. Es una película que carga demasiadas historias en una. Esto no es negativo porque todo parece resolverse. Y ciertamente quedan pocas preguntas sin responderse. Queremos saber más sobre lo que ocurre en este mundo “nuevo”. También queremos saber cómo se llegó a este punto. Freaks es solo una estación en medio de un universo que esconde muchas historias que vale la pena contar. Ojalá pudiéramos obtener secuelas de este mundo. Les aseguro que son mucho más relevantes que cualquier iteración de las aventuras de los héroes que sí llevan capa.

Calificación: ***

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