Crítica cine: Friday the 13th (2009)

Remake que agoniza pero finalmente presenta un Jason nuevo y con motivación válida para lo que mejor sabe hacer.

Dirigida por: Marcus Nispel.

Protagonizada por: Derek Mears, Jared Padalecki, Danielle Panabaker, Amanda Righetti, Travis Van Winkle, Aaron Yoo, Julianna Guill, Arlen Escarpeta, Nana Visitor, Chris Coppola, Caleb Guss.

País: Estados Unidos.

Género: Horror.

Duración: 97 minutos.

En mi travesía por el mundo de Jason, Crystal Lake, y los adolescentes de actitudes lujuriosas, me encontré con distintos estilos de cine. Por un lado parecían divertirse detrás de la cámara, por otro querían hacer algo serio de una escultura tallada mil veces y sin posibilidades de ser una película seria de horror, y por otro lado teníamos las entregas que hacían referencia directa a un estudio que utilizó una máquina que imprimía billetes todos los años y cuyo nombre era Jason Vorhees. No puedo decir que fue el mejor viaje de todos. Pero creo que en su fase final llego a entender. Por más forzado que suene, es difícil alejarse del monumento que Jason representa.

Es una sensación que tuve muy presente cuando en el 2009, Platinum Dunes relanzó la franquicia del asesino de Crystal Lake. No puedo decir que mucho cambió desde aquel momento hace un década en el que un toque de seriedad hizo que Jason fuera un asesino con más fortaleza dramática que nunca. Pero ¿romper el molde? Nunca. Por algo están rehaciendo un producto que alguna vez tuvo éxito.

Friday the 13th, en su versión del 2009, no tiene ninguna intención de cambiar esa historia que lo originó todo. Jason es el mismo chico que se “ahogó” mientras los guías del campamento estaban divirtiéndose. Y su madre llegó para vengarse. Y la misma fue decapitada. Es lo que se presenta en una fogata durante la cual Jason hace su presentación en uno de los principios falsos más válidos que hemos visto. Marcus Nispel, el director, confirma algo en los primeros minutos, y es la no dependencia del elemento de “leyenda” para su película. Para su versión de las masacres de Crystal Lake, Nispel aterriza y nos otorga un Jason tangible. Sí, lo que sigue es una moledora de carne, y hay sexo, tetas, drogas y alcohol. Pero Friday the 13th juega con las distintas posibilidades con sus personajes. La fórmula varía en algunas de sus ecuaciones y Friday the 13th termina siendo una aceptable propuesta en la franquicia. Quizás la mejor de todas.

La trama es sencilla. Llegan jóvenes, mueren jóvenes. El hermano de una chica desaparecida los acompaña mientras busca a su hermana. Nispel se mantiene con comodidad en ese sector de éxito que sus productores le indican. Es un producto esperado, estilizado y muy, muy violento. Jason es un asesino creativo y acá lo demuestra, así que los fanáticos de este rasgo del viernes maldito estarán satisfechos con todo lo que el asesino puede hacer con su fuerza incalculable y herramientas básicas.

Aquí terminó mi viaje. Y debo decir que me divertí mucho. Sí, en ocasiones me dio sueño y en otras algo de miedo sentí. Pero hago esto por mera diversión. Es un repaso nostálgico por treinta años de producción, doce películas “malas” de terror que llevaron a millones de personas al cine. Experimentar esto de forma objetiva iba a ser difícil. Pero creo que el tiempo es un elemento que a todos debo otorgar por igual. Sabía en lo que me metía. Hoy, en su despedida, Jason se va con la misma actitud sorpresiva de antes. Saliendo del lago y haciéndonos gritar por última vez. ¿Podían haber hecho algo mejor? Claro que sí. Pero no tengo ganas de juzgar. Necesito arrancar con otro de los clásicos.

Calificación: **1/2

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