Crítica cine: Headhunters (2011)

Un hombre que vive de la estafa conoce a un poderoso ejecutivo que no será tan inofensivo como parece ser. Todo lleva a una cacería en la que la supervivencia depende mucho más de saber robar un cuadro famoso.

Dirigida por: Morten Tyldum.

Protagonizada por: Aksel Hennie, Nikolaj Coster-Waldau, Synnøve Macody Lund, Eivind Sander, Julie R. Ølgaard, Kyrre Haugen Sydness, Reidar Sørensen, Joachim Rafaelsen, Mats Mogeland, Nils Jørgen Kaalstad.

País: Noruega, Alemania.

Genero: Thriller.

Duración: 100 minutos.

La definición de un género es algo que usualmente se hace cuando se hace un guión. Hay ocasiones en las que el proceso se lleva de manera diferente y hay un destello de creatividad y por consiguiente se logra la oportunidad de hacer algo diferente. Pero cuando una historia domina el estilo estamos viendo algo que no suele suceder. Es difícil poder ubicar a Headhunters en un género puesto que carece de algo como eso. La historia es compleja pero desborda emociones. Cuando el filme empieza se juega con la fina línea entre lo corriente y lo innovador. Hay un aire a filme de ladrones que no pueden salirse con la suya. Pero acá la historia muestra mucho más que esto. Se da el lujo de explotar toda situación posible, enredando todos los acontecimientos para meter a un personaje principal en problemas. Si creen que esto es dañino para una película, les pido que vean Headhunters.

Trataré de explicar la historia. Un hombre lleva una doble vida: por un lado es un exitoso agente de recursos humanos que hace análisis de posibles empleados para grandes compañías, y por el otro lado es un ladrón de obras de arte exóticas, pinturas famosas para ser más específico. Nuestro protagonista es pequeño, rubio e inseguro. Sin embargo, el dinero le ha permitido tener una esposa de trofeo y una casa envidiable. Pero su inseguridad está ahí latente. En la víspera de un cuestionario existencial por parte de él mismo y una presentación de obras de arte de su esposa, el hombre conoce a su contraparte, un exitoso amigo de su esposa. Este “villano”, claro desde un principio, juega con las posibilidades de hacer de nuestro protagonista alguien más exitoso. Se perfila como un buen candidato para entrar a una compañía que busca a alguien de su perfil y también colecciona arte valioso. Cuando el headhunter se atreve a robar a este hombre, se topa con un desafío en el que se juega su labor, su pareja y su vida. No puedo describir más.

Headhunters resume un trabajo del autor Jo Nesbo, el noruego frío que entrega novelas supuestamente emocionantes (honestamente creo que todo es una moda después del éxito de Stieg Larsson). Acá el país es el mismo, por lo que adaptar no debe ser tan difícil. Pero quien se toma el trabajo en serio es precisamente quien adapta y dirige. Con un pincel de creatividad, se filma una pequeña pieza en la que la violencia se une a la comedia negra de manera natural. Es un filme indetenible y que nunca puede esconder lo que realmente ocurre en pantalla. El trabajo visual que se logra en la propuesta es el resultado de varios años de estudio. Sin experimentos, el director diseña una película “tecnológica” y emocional, con un aire de franqueza tenue y con el sentido digno de alguien que sabe filmar una película sin género.

Mi único problema con la película es lo convencional del final. Todo se resuelve increíblemente en poco tiempo y no se da el lujo de lograr un arte en una secuencia que puede hacer poesía a la justicia y al escape. Es un final tipo Hollywood en una película que se fortalece de su diferencia con lo habitual.

Gran trabajo hace el protagonista, Aksel Hennie. Es claramente una película difícil de protagonizar y este actor logra un performance físico y emocional que no muchos pueden tener. Todo el tiempo domina la presencia, mas no todo el tiempo domina la trama (por la corriente de la historia).

Calificación: ***

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