Crítica cine: Hogar (2020)

Un hombre desempleado debe abandonar la vida austera de antes y mudarse de la casa de sus sueños, e inicia una obsesión con la familia que lo reemplaza.

Dirigida por: David Pastor, Àlex Pastor.

Protagonizada por: Javier Gutiérrez, Mario Casas, Bruna Cusí, Ruth Díaz, David Ramírez, David Selvas, David Verdaguer, Vicky Luengo, Ernesto Collado, Mireia Rey, Aleida Torrent, Josep Maria Alejandre, Raúl Ferrer.

País: España.

Género: Suspenso, thriller.

Duración: 103 minutos.

Sin importar cual sea el género que estamos viendo, como espectadores necesitamos razones. Cualquier acción ejercida por personajes en la pantalla tenemos que justificarla de alguna forma. Esto se logra con facilidad en algunas piscinas dramáticas en las que no podemos cuestionar tanto. Pero si inyectamos algo de maldad a la trama, se pone más interesante la búsqueda de razones. Entiendo que el mal no necesita razones de ser. Pero las emociones sí. Y en una película como Hogar (traducida sin ningún tipo de sentido a The Occupant en inglés) eso que alimenta a la trama es precisamente lo que pasa por detrás de los ojos de su personaje principal. ¿Por qué Javier está haciendo esto? ¿Qué lo motiva? Conseguir las respuestas no será fácil, al menos si se considera el producto final con un grado respetable de objetividad.

En Hogar se nos presenta una familia en pleno fracaso. Él no logra conseguir un trabajo respetable porque aquello en lo que ha trabajo ya no está de moda. Su esposa le propone mudarse a un sitio más pequeño y salir de el lujoso multiambientes que tanto les costó conseguir. Resignado, Javier descarta las esperanzas y se desquita con su hijo, quien parece tener pocas ganas de triunfar. Todo le está saliendo mal. Javier sueña con volver a dónde estaba antes. Empieza a observar a quiénes viven ahí en “su hogar” previo. Pero el nivel mínimo de obsesión lo lleva a entablar una relación amistosa con el joven y su familia. A veces poco es demasiado, y la fascinación de Javier puede tornarse peligrosa si no la sabe administrar de forma correcta.

La construcción de este thriller depende por completo en las acciones de un hombre cuyas motivaciones en una primera instancia son claras. Sabemos que Javier quiere estar ahí donde estaba antes. Pero el recorrido por ese camino oscuro de obsesión se torna confuso, demasiado afortunado para un hombre cuya profesión no apunta a nada ilegal. Todo esto que hace Javier y logra sin sufrir daño alguno pone la credibilidad de Hogar en un limbo que no parece tener límites, a conveniencia de quién escribe. Hasta su final es rotundo, con demasiada suerte para un hombre que solo sabía trabajar en publicidad y no engañosa.

Con una premisa interesante y un actor principal bastante decente, Hogar se mete en las posibilidades de la película española de producción alta que intriga al espectador durante sus primeros minutos. Es inevitable que volteemos la mirada a lo lejos que este hombre llegará para poder cumplir su objetivo. Pero, ¿cuál es? Un cierre nos permite ver algo pero es difícil de creer. Hogar es una película que manipula demasiado fuera de cámara para satisfacer la necesidad de quiénes escriben y quiénes necesitan ver un resultado. El cómo llegan a eso es una frustrante pero emocionante película que te mantiene al borde del asiento a veces y otras veces te hace voltear la mirada a tu acompañante frunciendo el ceño. Pero Hogar no quiere ser una obra de arte. Se mantiene silente y su trama es de baja fanfarria. Eso al menos celebro porque quizás es lo que a veces necesitamos y no nos damos cuenta.

Calificación: **

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