Crítica cine: House of 1000 Corpses (2003)

La primera entrega de Rob Zombie sobre la familia más letal y aterradora del cine moderno.

Dirigida por: Rob Zombie.

Protagonizada por: Chad Bannon, Sid Haig, William Bassett, Karen Black, Bill Moseley, Michael J. Pollard, Joe Dobbs, Sheri Moon Zombie, Judith Drake, Walton Goggins, Matthew McGrory, Walter Phelan.

País: Estados Unidos.

Género: Horror.

Duración: 89 minutos.

Casi 16 años han pasado desde que House of 1000 Corpses se exhibió por primera vez en cines (la leyenda cuenta que el primer show fue en Argentina en Marzo del 2003, y suponemos que fue en algún festival). Y casi 20 han pasado desde que se rodó. Rob Zombie filmó una película de índole tan violenta y obscena que el estudio que produjo para distribuir la guardó y nunca la quiso revelar. En una especie de “infierno de distribución” Rob Zombie solo buscaba alguien que pudiera respetar su visión de la película y los comentarios que la acompañaban. Cuando Lions Gate se atrevió, House of 1000 Corpses nos presentó el mundo de Zombie. Sucia, desordenada y colmada de homenajes, Corpses es una accidentada entrada al género que si bien no logra un resultado magnífico, al menos se destaca por ser una perfilada ventana hacia el infierno mismo, uno diseñado por un cantante de rock con una buena idea y un talento divisivo.

House of 1000 Corpses nos cuenta la historia de la familia Firefly. Pero no son ellos a quienes conocemos primero. En una atracción al estilo “freakshow/museo de lo raro”, un grupo de jóvenes hippies para buscar provisiones y continuar el camino a casa en Halloween. Captain Spaulding es un payaso que los recibe y les da un tour por esta extraña casa. Fuera de una introducción rápida sabemos que Spaulding no representa precisamente bondad. Pero no les ocurre nada y solo siguen su camino. En el camino se encuentra a una mujer rubia, hermosa que pide que la lleven a su casa. Baby es su nombre y es parte de la familia Firefly. Este grupo de jóvenes entran en una granja que es el verdadero infierno en la Tierra, y se convierten en las víctimas de un extraño clan que mezcla la ciencia, el satanismo y la maldad pura en una noche de Halloween aterradora.

Zombie experimenta hasta más no poder. El director inserta clips viejos de comerciales, contenido de cine y televisión, y al menos intenta ponernos en la sintonía de una película cuya estructura es rarísima y no sigue el patrón de la época. Hay un sentido general de esperanza perdida en cada escena de House of 1000 Corpses, y el director se jacta de ello. El problema de House of 1000 Corpses es que se siente más como un ensayo del género que una película con una historia relevante. Es una película disfrutable para algunos, pero que para otros se siente como un intento demasiado gráfico y carente de contenido.

Recuerdo cuando vi el trailer de House of 1000 Corpses. Era el año 2001 y poco se podía ver en un video pequeñísimo descargado de Internet. La promesa de una película que cambiaría el cine de horror, una propuesta brutal de violencia, y un miedo general por distribuirla, me generaba emoción por algo que ni siquiera tenía forma, y que provenía de un director debutante. Recuerdo también cuando la vi y me sentí atrapado por ese escenario de miseria y carencia de naturaleza humana. Más de una década después se ven algunos errores y se siente la carencia de dirección marcada. Pero como inicio, es justamente lo que Zombie quería hacer. Su necesidad de expresión iba mucho más allá de la habitual película de horror con villanos sin motivación. House of 1000 Corpses es un planteamiento de maldad que abrió la puerta para mucho y eso es algo que no puedo dejar de reconocer.

Calificación: **

Un trailer

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