Crítica cine: How to train your dragon: The Hidden World (2019)

En el supuesto cierre de la trilogía, las apuestas han bajado así como la calidad del guion.

Dirigida por: Dean DeBlois.

Voces de: Jay Baruchel, Gerard Butler, Jonah Hill, America Ferrara, Craig Ferguson, Christopher Mintz-Plasse, Julia Emelin, Kristen Wiig, Kit Harington, Cate Blanchett, F.Murray Abraham, Justin Rupple, Kieron Elliott, Gideon Emery.

País: Estados Unidos.

Género: Infantiles, animada.

Duración: 104 minutos.

Durante sus dos primeras entregas, la franquicia de los vikingos que habían aprendido a “vivir” con los dragones nos fue demostrando la capacidad del pequeño monstruo “no Disney” que era Dreamworks para entretener a un nivel bastante decente, sin salirse de los límites de las películas inevitablemente infantiles (infantil no equivale a algo malo), pero que no se apoyaban demasiado en fórmulas agotadas o personajes que generan cansancio. Lo que más se rescata sigue siendo la historia y su traducción inmediata a una causa mucho más humana de lo que parece: ¿Puede una amistad ser incondicional?

Como un mensaje directo a los chicos, y sobre todo a los que se ven a sí mismo como “distintos” o fuera de lo normal, la sustancia detrás de las historias fue evolucionando al mismo ritmo que su personaje principal. Un joven que debe ocupar un “trono” de características que no sabe dominar. Hoy Hiccup es un hombre grande, que ya debe empezar a su familia, y proteger a la población que confía demasiado en él. Junto a su dragon, conforman un núcleo poderoso para al menos hacer frente a cualquier amenaza. Pareciera que estoy describiendo aquella espectacular secuela. Pero en realidad se trata de How to train your dragon: The Hidden World, la tercera entrega que no sale demasiado de lo que ya conocemos y prefiere cumplir un objetivo mínimo. Uno que se conoce al final de esta franquicia y que definitivamente es lo suficientemente fuerte para darnos el cierre que necesitamos.

Hay un único problema y es la falta de dependencia que tanto valor tuvo antes. How to train your dragon: The Hidden World es pobre si no damos peso a algo que ocurrió antes. No tiene tanta calidad como para ser una propuesta stand alone. No es algo malo. Es solo que quizás podría sonar como una caída para quiénes esperábamos mucho más. En esta ocasión Toothless, ese dragón que exuda energía y velocidad se enamora y por eso hay una amenaza horrible para Berk y sus habitantes. No hay mucho más que ocurra en How to train your dragon: The Hidden World. Y así todavía se considera un triunfo válido que permite catarsis en el espectador, adulto o chico. Sus últimos 5 minutos son magníficos. A cualquiera se le puede salir una lágrima, por la belleza de esa imagen o por la nostalgia que genera ese encuentro final.

Sí, llegué tarde. Pero poca importancia tiene. Es mucha información condensada para pocos días. Una trilogía animada que permite una experiencia distinta en cada entrega es poco común. Cada aventura es única. Cada amenaza tiene distinto tamaño. Pero es incomparable ver otras producciones animadas y comparar. Si consideramos la de los juguetes que cobran vida, ya vamos por la cuarta entrega y pareciera que los personajes se van reinventando. Es imposible alcanzarla. Y curiosamente fue la primera que salió y logró esto. Los dragones fueron clave para el insight y las fallas que te enseñan a salir adelante. Pero poco más se puede hacer con esto. Es fácil imaginar cuál será el próximo camino (¿realmente creen que es la última vez que las familias se encuentren?). Pero si el fin es este, entonces es suficiente. Tanto para chicos como para grandes.

Calificación: **1/2

Un trailer

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